La Viuda: Negra

La Viuda, lo nuevo del director de Entrevista Con El Vampiro, Juego De Lágrimas o Dentro De Mis Sueños (In Dreams),  todas ellas estrenadas en la década de los 90, podría perfectamente ser un guion perdido en los archivos de thrillers de la mencionada década, lo que por otro lado no tiene por qué ser algo negativo. Neil Jordan, responsable de La Viuda tanto en labores de dirección como en escritura de libreto, este junto a Ray Wright, nos sumerge en una especie de Mujer Blanca Soltera Busca… evolucionada hacia el siglo vigente, pero con envoltorio y modos muy, como decimos, de la última década del pasado siglo. Década ésta en la que reinaron historias de malos malísimos en situaciones más o menos cotidianas, dejando claro con ello que nuestro peor enemigo podría vivir a dos calles de la nuestra o a varias paradas de metro. Y que ser presa de él, o ella, solo era cuestión de estar en el peor sitio y en el peor momento.

Chloë Grace Moretz e Isabelle Huppert en LA VIUDA
Chloë Grace Moretz e Isabelle Huppert en LA VIUDA

Aunque lo anterior, por extemporáneo, pueda hacer recelar a los amantes de clasicazos del género como Atracción Fatal o La Mano Que Mece La Cuna hemos de decir que La Viuda, en su versión original llamada Greta ¿?, aun teniendo un comienzo no demasiado halagüeño, por lo obvio, acaba jugando bastante bien sus cartas con desarrollo perfectamente sostenido, al que se cosen algunos giros interesantes, bueno, para ser sinceros, unos más que otros. Concretando: no estamos ante la intriga de las intrigas pero tampoco estamos ante un telefilm de sobremesa que siempre incluye a algo o a alguien ‘allá en la oscuridad’.

LA VIUDA parece en principio lo que no es...
Esta VIUDA parece en principio lo que no es…

La oscuridad, loca, y perfectamente medida, la pone aquí la estupenda Isabelle Huppert, que pasa de ser la presa en Elle a la cazadora en esta. Tampoco desvelamos nada con ello, quedando también claro en la cinta, desde su comienzo, que la que las va a pasar canutas es Chloë Grace Moretz, que, por cuestiones de desarrollo de historia, que no de apariencia y recorrido fílmico, no puede agarrase esta vez ni a su tenacidad de comic ni a su capacidad destructora vampírica, estando a merced de una sedienta emocional de armas tomar, de dudoso gusto para el interiorismo y los bolsos de marca, a la par que poseedora de un curriculum que, reconozcámoslo, no le dará la dirección del departamento de relaciones públicas.

Un momento del film La Viuda
Un momento del film

Es público y notorio que el fallo, igual pequeño pero fallo a fin de cuentas, de La Viuda es el hecho ya comentado con anterioridad: que es demasiado de los noventa en todos sus aspectos estéticos, técnicos y de escritura, por lo que obligará al espectador a hacer, igual, un ejercicio de relativa inocencia en el visionado de este tipo de cintas, que tan pegados a la butaca dejaron a la audiencia, tiempo atrás, mientras Julia Roberts huía de su marido, o Melanie Griffith y Mathew Modine se las veían con su inquilino. Salvada esta cuestión, un aviso: tened cuidado, pasen los años y las décadas, siempre habrá viudas negras que querrán convertirte en su mosquita muerta. Dicho lo cual, no estaría demás echar un vistazo a los que ya pasaron por ello. 

Luis Cruz

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