JOËL DICKER: El Premio Nobel a Stephen King sería un gran homenaje

Joël Dicker (Ginebra, 1985) es uno de los escritores más afamados y leídos de la actualidad, y solo tiene 34 años, pero lleva ya unos cuantos abrazando un éxito arrollador gracias a publicaciones como La verdad sobre el caso Harry Quebert (2012) o La desaparición de Stephanie Meller (2018), su título anterior al que recientemente ha llegado a las librerías, El enigma de la habitación 622, una novela en la que él mismo se incluye como personaje. En esta entrevista, que ha concedido a La Cronosfera, nos habla de cómo decidió convertirse en un personaje más de su obra, de cómo es su método de trabajo o de por qué los Premios como el Nobel ignoran a autores de thrillers o de novelas de terror como Stephen King.

Joël Dicker
Joël Dicker

La Cronosfera: ¿Cómo nace El enigma de la habitación 622?

Joël Dicker: Creo que en primer lugar es el deseo, o fue el deseo, de rendir homenaje a Bernard de Fallois, mi editor. Cuando murió, en 2018, fue un duro golpe, y era importante poder hablar de él a mis lectores. Todo esto comenzó como un relato, a través de una serie de anécdotas que fui anotando, y poco a poco me di cuenta de que quería incluir a Bernard en una novela, escribir una novela sobre él o con él. Quería que fuera una novela porque fue a través de una novela como nos conocimos y pensé que rendirle homenaje a través de una novela era la mejor forma.

La Cronosfera: Me pregunto si el número de la habitación es un número importante para ti o si simplemente tiraste los dados al aire tres veces y los números que salieran serían los que tuviera la habitación.

Joël Dicker: No, el título es algo que a uno se le va ocurriendo a medida que uno va avanzando en el libro. La habitación 622. Me hacía falta un número y también tenía ganas de mencionar a García Márquez, en concreto su novela El amor en los tiempos del cólera, donde aparece un personaje que tiene simplemente a su amor de juventud y que va haciendo conquista tras conquista, amores tras amores, para vengarse, y al final, después de anotarlos todos en su diario, resulta que tiene 622 conquistas.

La Cronosfera: ¿Por qué te pusiste como protagonista de la novela para resolver el crimen?

Joël Dicker: Sí me he incluido, pero no sé muy bien si es el Joël verdadero el que está en la novela. Al principio sí, claro, porque al principio hablaba de Bernard y lo que contaba era la verdad, entonces el Joël que aparece ahí sí soy yo. Pero luego, en la parte de ficción me pareció que era importante, por coherencia novelística, que el narrador, en la parte ficticia, como digo, también fuera Joël. Era importante por una cuestión de coherencia, para que se entendiera mejor la novela. Por eso el personaje se llama también Joël, pero ese Joël no es necesariamente yo.

La Cronosfera: ¿Cuándo del verdadero Joël Dicker hay en el Joël Dicker de la novela?

Joël Dicker: Precisamente, no soy forzosamente yo, como he dicho antes. En Harry Quebert, Marcus Goldman, el narrador, es también escritor y todo el mundo pensó en aquel entonces que Marcus era yo. Mis lectores me decían: Tú eres Marcus. Y yo decía: No, el Marcus de Nueva York no es el Joël de Ginebra. Pero la gente insistía en que era yo. Y eso me divirtió, porque eso significa que, en última instancia, quien decide no es el autor sino el lector. Es el lector quien tiene la última palabra. Uno puede pasarse diez  páginas describiendo a un personaje y si el lector se imagina al personaje de otra forma, gana el lector. Y por eso me pareció divertido incluir un personaje que se llamara Joël en la novela, porque así el lector se ve cara a cara con su responsabilidad. Es él quien tiene que decidir si ese Joël soy yo o no.

La Cronosfera: Tus novelas son muy extensas, tienen muchísimas páginas, ¿es algo que planeas cuando juntas todo el material previo y te pones a escribirlas o te sientas, comienzas y ya pararás cuando acabes y te encuentras con que son así de voluminosas?

Joël Dicker: No, trabajo sin ningún plan previo, lo que me fascina y me apasiona. Me encanta poder escribir la novela sin ningún plan previo, dejarme llevar por la imaginación, por lo que me gusta, por lo que me apetece, por lo que me hace soñar… por todo excepto por un plan. Porque yo creo que un plan condiciona. Te ves obligado a seguir un plan, lo cual es una cortapisa. En lugar de ayudar yo creo que un plan lo que hace es condicionarnos, coartarnos, por eso no me gusta tener ningún plan previo.

La Cronosfera: ¿Cuánta dificultad has tenido para llegar a crear toda la historia que cuentas en esta última novela?

Joël Dicker: No es difícil, porque el relato va desarrollándose por sí solo poco a poco. No es como si yo tratara de formar una historia de forma artificial, para nada. La historia, el relato, va desarrollándose y al final da lo que da. Es lo que es. No se trata de encajar distintas piezas que ya tienes previamente sino que las distintas piezas van apareciendo de forma espontánea.

La Cronosfera: Eres un auténtico fenómeno en el panorama literario español, un súper ventas y un autor muy esperado en las librerías, que incluso tiene en España un hanstag propio hecho para tus novelas,  #adictosadicker (Addicted to Dicker) ¿Cómo te sientes al saber esto?

Joël Dicker: Me satisface mucho, obviamente, pero no tanto por mí, porque yo no tengo un ego muy grande, no se trata de eso. Me encanta darme cuenta de que en 2020 puede haber escritores que estén en el primer plano, a quienes se siga, que la gente siga, que los jóvenes sigan y lean, porque yo lo quiero es demostrar que la literatura es algo moderno, algo actual. Es muy importante para mí.

Joël Dicker. Portada de EL ENIGMA DE LA HABITACIÓN 622
Portada de EL ENIGMA DE LA HABITACIÓN 622

La Cronosfera: ¿Con qué personaje del libro te has divertido más a la hora de crearlo?

Joël Dicker: Yo diría que es Bernard, aunque no sea un personaje de ficción. Pese a todo, me ha encantado tener a Bernard en esta novela porque me ha acompañado a lo largo de toda ella y ha sido muy agradable. Desde hace dos años lo echo mucho de menos, desde que murió. Su apoyo, sus consejos… es como si fuera un entrenador que desaparece.

La Cronosfera: ¿Qué influencias tienes cuando escribes? ¿Escritores? ¿Cineastas? ¿Una mezcla de ambos?

Joël Dicker: Una influencia es todo lo que uno ha visto, ha vivido, las obras de teatro, los cuadros que ha visto, las películas que hemos visto… todo influye, todo es inspiración. Todo lo que hemos visto, lo que hemos hecho, obras de arte, libros, películas, experiencias vitales, todo eso nos inspira. Es muy difícil saber lo que nos va a influir en un momento determinado, porque todo es inspiración, todo está en nuestra mente. Todo lo que hemos hecho, todo, todo, consciente o inconscientemente, sobre todo inconscientemente. Cuanto más leemos, cuanta más gente conocemos, cuantas más cosas hacemos mayor es la biblioteca que tenemos en nuestra mente. Es algo muy importante.

La Cronosfera: Ser tan joven y tan famoso, ¿te ha cambiado en algo? Porque la gente normalmente piensa que quienes conocen la fama muy pronto tienden a cambiar.

Joël Dicker: Esto habría que preguntárselo a quienes me conocen bien, pero no lo creo. Evidentemente el éxito siempre cambia algo en nosotros, en nuestra identidad, más bien, porque la gente nos percibe de otra forma, la gente nos mira con otros ojos. Gente que no tenía interés en nosotros de repente quiere conocernos, pero no se trata de algo que me haya cambiado o que me haya hecho perder la cabeza. Mis amigos son los de siempre, mi vida es la de siempre, en fin, yo soy el de siempre. Pero sí que es cierto que el éxito literario es un poco distinto, porque en el fondo, a la gente lo que le gusta son los libros, no es tan personal como en el caso de un músico o un actor. Es muy diferente, porque es a través de un libro. Siempre. No se centra en nuestra persona ese éxito. O sea, que ese éxito digamos que es más dulce, más suave, menos violento en ese sentido.

La Cronosfera: ¿La última novela que has escrito es siempre la mejor? ¿Eso le ocurre a los escritores?

Joël Dicker: Es difícil decirlo. Es difícil responder a esa pregunta sin sonar pretencioso. A mí me parece que sí, afortunadamente. Siempre pienso que la última novela es la más lograda, siempre pienso que he avanzado, que he pasado a la siguiente etapa. En el caso de esta novela, yo quería ambientarla en Ginebra, en una Ginebra de ficción, no en una Ginebra real, pero quería hacerlo y lo he hecho. O sea, que es importante desde ese punto de vista. Es importante para mí estar inmerso en la construcción de mi novela, de mi obra. Investigar, tratar de avanzar, tratar de progresar y hacerlo mejor. Es importante, pero es difícil saber o decir, yo personalmente, si esta es mi mejor novela o no. ¿Personalmente, si me pregunta? Yo creo que sí, pero no quiero sonar pretencioso. Tengo la sensación de haber avanzado y de estar en otra etapa.

La Cronosfera: ¿Qué esperas de la novela? Después de todo el éxito que has tenido con las anteriores, ¿puede esperarte algo nuevo? ¿O te basta con que los lectores disfruten de la novela?

Joël Dicker: Mire, cuando yo escribo una novela no pienso en el éxito. No tengo en mente el éxito de ninguna de las maneras, sino que estoy inmerso y zambullido en la construcción de mi obra, de mi novela. Y no estoy todo el rato pensando: para que tenga éxito tengo que hacer esto o lo de más allá. No. No tengo ese tipo de expectativa. No tengo ningún tipo de expectativa con respecto al lector, a las ventas. Sí tengo expectativas respecto a mí, al placer que yo siento cuando escribo, a disfrutar de la novela, a lo que yo quiero lograr con la novela. Quiero que los dos o tres años que voy a pasar escribiendo la novela me valgan la pena. ¿Y el éxito? El éxito de la novela no depende de mí, no soy yo ni quien decide ni quien puede decir si va a funcionar o no. Esto siempre depende del lector, de los libreros, de los periodistas, y yo no tengo ningún control en ese sentido.

La Cronosfera: ¿Por qué crees que los escritores de bests-sellers que son thrillers nunca están en la mente de quienes tienen que premiarlos, caso de los Premios Nobel? Y pienso en este caso en autores como Stephen King, a quienes muchos lectores les gustaría ver con el Premio Nobel algún día.

Joël Dicker: ¿Los Premios Nobel de literatura? No lo sé. Yo no tengo ninguna obsesión en ese sentido. Hay grandes autores que hubieran debido recibir el premio y no lo han recibido. Se le ha dado el Premio a Bob Dylan y no se le ha dado a Philip Roth. Es decir, no hay que apegarse demasiado a los premios, porque los premios son cosas que deciden los seres humanos y los seres humanos tienen razones que muchas veces la razón no siempre entiende. Creo que el Premio Nobel tendría que darse a escritores que han supuesto un cambio en la inflexión literaria, que han introducido cambios grandes, innovadores. Si se le diera el Premio Nobel a Stephen King se le podría rendir homenaje, y sería un gran homenaje. Y también se rendiría homenaje a todas las nuevas generaciones que lo siguen, que llevan siguiendo a Stephen King desde hace muchísimos años, porque hay que decir que Stephen King ha marcado a distintas generaciones y sigue marcando a las generaciones actuales. Y así también se podría demostrar a la nueva generación que la literatura es algo moderno y algo muy actual.

Silvia García Jerez

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