Géminis: Acción trepidante a golpes con su trama

Ya hemos visto Géminis, lo último de Will Smith

La filmografía de Will Smith está siendo una paleta de colores muy variados estos últimos años. Desde el azul de las franquicias Disney al tono cálido de sus últimas comedias románticas, hay un color que destaca sobre los otros: La acción. Su papel en Bright o pasar a ser uno de los villanos más famosos de DC en la inclasificable Escuadrón Suicida son los papeles en los que, si bien no puede demostrar toda su capacidad interpretativa, está notablemente cómodo.

Y así parece que ha llegado Géminis a convencerle para embaucarse en una nueva aventura; un blockbuster palomitero de vuelta del verano, que sabe jugar sus cartas de cara al otoño. Pero, ¿de qué va?

Básicamente, Henry Brogan (Will Smith) se retira porque por su edad, puede que no sea tan preciso como la profesión de asesino a sueldo requiere. Sin embargo, esta jubilación se ve entorpecida cuando él pasa a ser el objetivo de un misterioso sicario que le resulta terriblemente familiar: Él mismo, aunque varias décadas más joven.

Quién es y por qué le persigue serán objetivos a descubrir de Brogan, que pondrá rumbo a una vuelta al mundo en una carrera contrarreloj contra sí mismo. Con un tándem poco afortunado junto a Mary Elizabeth Winstead -no aporta mucho más allá que algún gancho romántico-afectivo a la trama-, la mejor baza de la propuesta es la interpretación doble de Smith con su “yo” joven digitalizado, que cumple con la actuación pero recuerda inevitablemente a sus tiempos de El Príncipe de Bel-Air cuando baja la guardia.

Mary Elizabeth Winstead and Will Smith in Gemini Man from Paramount Pictures, Skydance and Jerry Bruckheimer Films.

Porque la guinda y gracia de Géminis es el doble de Smiths -del mismo, no quieren repetir Afterlife– en una propuesta que poco a poco acaba por sembrar dudas existencialistas en la mente de la audiencia. Pero no tiene por qué irse allí.

El ritmo frenético de la cinta cumple con nota, compaginándolo con una acción cuidada que no se priva de buenos efectos. La decisión de Ang Lee por apostar por el movimiento y rodar a 120 fotogramas por segundo da una imagen muy real que te hace meterte de lleno en la cinta, incluso cuando las situaciones pasan a ser más que descabelladas. Además, la opción del 3D resulta más que decente tras años de estrenos con el efecto digitalizado y destrozando la calidad de la película.

Si bien Ang Lee presenta una propuesta muy atractiva, es cierto que a estas alturas una figura como Will Smith tiene muy complicado encarnar a otra persona que no sea Will Smith. Una nueva franquicia que se intenta abrir puertas -y se agradece, por fin-, pero que su trama fallida hace que la opinión del espectador migre directamente hacia la acción.

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