Los favoritos de Midas: adrenalina en los despachos
Los favoritos de Midas es el último estreno de una serie española en la plataforma Netflix, y el primero que tiene a Luis Tosar como protagonista tras una carrera en la que el cine ha sido la prioridad. Pero ahora toca también rodar series, es el formato del momento, y a ella se consagra Tosar con la solvencia a la que nos tiene acostumbrados.
En Los favoritos de Midas, Luis Tosar interpreta a Víctor Genovés, un rico hombre de negocios en lo alto de la pirámide jerárquica de un periódico de gran influencia que un buen día recibe una nota anónima con unas instrucciones claras: si no le paga, a la organización que firma con el nombre del título, la sustanciosa cantidad de 50 millones de euros, en plazos claro está, en determinados días posteriores a no haberlo hecho una persona elegida al azar morirá.
Por supuesto, Víctor no se toma en serio la amenaza y ocurre lo que la carta ya advierte. Es entonces cuando se pone en contacto con la policía, cuyo jefe al mando de la operación (Guillermo Toledo) hará lo posible para investigar de dónde vienen las misteriosas cartas y para detener posibles próximas víctimas. Pero el caso es más complicado de lo que parece, tanto para la policía como para el propio Víctor, que no entiende nada del laberinto que se ha abierto en su camino.

Basada en un cuento de Jack London del mismo título, Los favoritos de Midas es una serie trepidante, compuesta de seis episodios, en los que la acción va creciendo y los giros de guión son uno de sus puntos fuertes.
Y lo cierto es que el libreto es apasionante, ver los pasos que dan los personajes, la policía, Víctor y la organización que lo amenaza, todo a la vez, incluyendo la trama sentimental, que también tendrá mucho de investigación del caso, todo junto es admirable, te mantiene pegado a cada capítulo a la espera de qué respuestas van ofreciendo a lo planteado.
Lo malo es precisamente algún que otro giro de guión, que por un lado le otorga a la serie ese nivel de intriga que esperas como espectador para que el ritmo no baje, pero por otro provoca preguntas que no siempre tienen soluciones convincentes.
De hecho, alguna de ellas, de esas soluciones, se tornan hasta discutibles, pero si queremos disfrutar del todo con la historia, y los caminos por los que transita, será mejor no caer demasiado en preguntas que a la serie le puedan resultar inquietantes.
Aún así, a pesar de que el espectador deba poner de su parte para creer todo lo que se le cuenta y no pensar que a lo mejor otra solución hubiera sido no solo posible sino también deseable, en su conjunto se disfruta por la originalidad de su planteamiento, que ya la puso Jack London en su momento, pero que el concepto no deja de estar presente, y por el dinamismo de su narrativa, porque la dirección de Mateo Gil es ampliamente solvente.

Mateo Gil, cuya carrera despegó mano a mano con la de Alejandro Amenábar, compañeros de piso durante años y guionista de algunas de sus películas, caso de Abre los ojos, Mar adentro o Ágora, lleva también años dedicado a la dirección desde que se lanzara a ella con Nadie conoce a nadie. Y hace un par de años estrenó la estupenda, subestimada y finalmente olvidada Las leyes de la termodinámica.
Los favoritos de Midas es su siguiente trabajo. Lo ha hecho para Netflix y se ha rodeado de un equipo admirable en el que destaca Luis Tosar, pero a él lo acompañan un espléndido Guillermo Toledo y una actriz que resulta toda una revelación, Marta Belmonte, un rostro que debería empezar a despuntar con fuerza a raíz de esta serie porque tiene un magnetismo y un potencial espectacular.
Luis, Guillermo y Marta son el alma de la serie y entre los tres, cada uno en su ámbito, brillan con igual intensidad. Si la serie merece tener éxito también es por ellos, porque empujan cada una de sus escenas a cotas muy altas.
Los favoritos de Midas tal vez no sea la serie del año, pero desde luego es un entretenimiento de primera clase y un ejemplo de cómo hay que contar una historia para mantener la tensión en todo momento, algo que parece fácil pero que no lo es. De hecho, Los favoritos de Midas puede estar muy orgullosa de la cantidad de adrenalina que nos hace soltar estados sentados en el sofá. Cuando acabemos de ver la serie vamos a estar agotados del viaje que hemos hecho con los personajes, pero muy satisfechos del buen rato que hemos pasado con ellos.
Silvia García Jerez