CHECCO ZALONE: tópicos para la risa

Checco Zalone no es ningún fenómeno en España. Todavía. Y es que si Un italiano en Noruega, la película que ahora estrena, consigue tener el mismo éxito que en Italia, país del que Zalone procede, en ningún caso podría caminar por las calles españolas sin pasar desapercibido, porque la comedia que protagoniza ha sido el Ocho apellidos vascos italiano. Allí ha logrado diez millones de espectadores y La Cronosfera lo entrevistó para saber cómo se consigue un éxito semejante y para conocer los secretos de la película.

CHECCO ZALONE

Pregunta: ¿Qué tiene un cómico como usted para llegar a ser el más taquillero de Italia, incluso por encima de producciones norteamericanas?

Checco Zalone: Muchas ganas de hacer dinero. Mucha pobreza, y luego el desencanto. No es algo que haya buscado, me ha llegado todo por casualidad. Según los proyectos de mis padres yo tenía que haber sido abogado. O tener una plaza fija. De vez en cuando yo tocaba y me gustaba el mundo del espectáculo. Luego hice un casting que fue muy bien, hace más de diez años, para un programa de Tele 5 Italia, un programa de espectáculos, y desde entonces estoy viviendo como en un sueño. Estoy a la espera de que mi madre me sacuda para despertarme. (Risas)

P.: Has tenido un éxito parecido al que ha tenido Ocho apellidos vascos, ¿has visto la película?

Checco Zalone: No, no la he visto, pero he oído hablar muy mal de ella a los españoles, por lo tanto considero que ha tenido un éxito muy merecido. Es lo que sucede cuando la gente habla tan mal de algo.

Checco Zalone: Su personaje en la película es una caricatura de los tópicos italianos. ¿Hasta qué punto sigue presente esa figura en la Italia de hoy?

Checco Zalone: Hay un pequeño porcentaje de personas que representan este tópico. Claramente quien se dedica a mi trabajo como actor, como guionista o como director mira a estas personas, no mira a los otros italianos, que son virtuosos, mira a estos tópicos para que la gente se pueda reír.

P.: Respecto a esa escena tan divertida en la que tu personaje piensa que la señora es la secretaria, ¿hubo mucho ensayo? C.Z.

Checco Zalone: Realizamos 18 tomas por escena. Parece natural pero no lo es.

P.: Ha sido protagonista, guionista, ha compuesto también la música, ¿cuál de esas facetas prefiere

Checco Zalone: La de músico. Porque para componer la música tienes que estar encerrado y solo. Mi sueño era ser músico, y me siento músico. Me siento pianista y jazzista. Yo he tocado con Al Jarreau. Le he pagado 70.000 dólares para que tocara conmigo (risas). He hecho una pieza mía que se llama Spain (nos la tararea) porque me encanta componer.

P.: Me encanta la escena en la que conocemos a los niños, es toda una coreografía. ¿Fue fácil de rodar?

Checco Zalone: Fue muy muy difícil. Al niño rubio lo quería matar porque tocaba los huevos para morirse. La madre del niño rubio estaba en el rodaje y en lugar de ayudarme, se reía. Yo la quería coger y… Además, teníamos poco tiempo, había poco tiempo de sol, porque la rodamos a las 22:00 de la noche y era el último día de rodaje. Es muy difícil rodar con animales y con niños. Bueno, a lo mejor es más fácil rodar con animales.

P.: ¿Hubo mucho enfrentamiento de culturas a la hora de rodar en Noruega

Checco Zalone: Muchísimos. Según las leyes noruegas, el obrero ganaba más que el director. Porque ganaba 300 euros por día.

P.: ¿Cómo es que aparecen Romina y Albano?

Checco Zalone: Yo no sabía que fueran tan famosos en España. Yo soy de la misma región de Albano, de Puglia. Inicialmente, cuando íbamos a rodar la película, yo tenía que encontrarme con ellos físicamente, pero Albano no tiene ninguna velada libre, porque trabaja como trescientas noches al año. Se hace todas las fiestas de pueblo en Italia, y nunca he podido encontrarme con él. Entonces nos inventamos la escena del programa de televisión.

Silvia García Jerez

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