ÁLEX PROYAS: Scorsese y Coppola han sido amables hablando de Marvel

Álex Proyas es un Maestro del Fantástico. Como tal ha sido reconocido en la VII edición del Festival Internacional de cine fantástico de Madrid, Nocturna, y para recoger el premio ha visitado la capital y se ha pasado en ella los días que ha tenido lugar el festival, del 22 al 26 de octubre de 2019.

Ha sido un placer escucharlo, poder contar con su sabiduría, su experiencia en Hollywood, de la que no habla nada bien debido a circunstancias diversas, como el escaso control que tienen los directores sobre el producto final (asegura que quería hacer El cuervo en blanco y negro porque el cómic también lo es, pero no le fue posible) o los recortes que sufrió durante el rodaje de El cuervo, que motivaron el accidente que acabó con la vida de Bandon Lee.

A lo largo de estos días hemos podido disfrutar de su presencia, y de sus palabras, en una masterclass, en un encuentro con el público tras la proyección de El cuervo, cinta que solo ha podido ver en el estreno, ni siquiera, nos comentó, había sido capaz de entrar a la sala en los créditos finales, para él es algo muy doloroso y se esperó a que acabara del todo para comenzar el encuentro con los asistentes. y en un desayuno con la prensa, en el que por supuesto estuvo La Cronosfera.

En ninguno de estos actor dejó de denostar a la industria que más quieren los espectadores y que mejor tratan en la taquilla, pero tampoco faltó la acusación a quienes pasan por ella para apoyar franquicias, remakes, reboots, ‘o como carajo quieran llamarlo’ (dicho con estas mismas palabras). Tanta culpa tiene quien las produce como quien va a verlas, ha asegurado.

Álex Proyas con el premio Nocturna
Álex Proyas recibe el premio Maestro del cine Fantástico, en Nocturna, de manos del director del festival, Sergio Molina

En el desayuno de prensa se le preguntó por cuestiones variadísimas. Por ejemplo por el tema terraplanista, acerca del cual contó cosas extremadamente interesantes.

En dos películas, por diferentes razones, he mostrado la Tierra plana. En Dark City es la manera en la que está creada y en Dioses de Egipto porque la película era una fantasía y quería dejar eso claro, que no era una película histórica. Que tiene lugar en algún lugar del espacio. Eso lo ves cuando Geoffrey Rush empuja el Sol alrededor de la Tierra. En Dioses de Egipto hay dos planos claros, la tierra de los vivos en uno y justo debajo la de los muertos. Para mí era un mundo muy interesante en el que situar mi historia.

Cuando se estrenó Dioses de Egipto hubo gente muy rara en Internet, porque en Internet hay gente muy rara, que empezaron a decir que yo creía que la Tierra es plana. Y lo cierto es que eso es una tontería, no creo que sea plana. Era una película de cine fantástico, no es realidad. Y me parece increíble que la gente lo crea. Estoy por hacer una película sobre gente que se cree esa tontería. Es fascinante. Hay una sociedad entera que se cree esas cosas, como que el hombre nunca llegó a la Luna. Es increíble.

Lo de la llegada a la Luna me parece muy llamativo porque eso empezó con gente diciendo que no había estrellas en el material grabado, pero cuando eres cineasta entiendes por qué no hay estrellas ni puede haberlas: porque estás fotografiando algo que es de día en el espacio, necesitas un f22 o más, y por supuesto no las vas a ver como cuando las ves de noche en la Tierra. Pero hay quien usa esa teoría para demostrar que Stanley Kubrick lo fingió todo.

También habló del final en sus películas y de qué tipo de finales le gustan a él encontrarse como espectador.

El final de una historia es muy importante. Cuando empiezo a escribir una historia no sé exactamente dónde va a terminar, solo tengo una idea de la que nace el proyecto, pero sé cómo quiero acabarla. Incluso siendo personajes ficticios a los que doy vida desde un papel en blanco sé que quiero darles un final digno para la historia. Porque el final vive en la mente de los espectadores por encima de lo que quieres contar, es lo que el público recuerda más allá del argumento de la película. Así que es muy importante y también muy complicado crearles un final a la altura.

Una de las razones por las que no me gusta hacer series de televisión es porque me gustan los finales. En mi caso, sólo hablo de mí, no me gustan las series porque no tengo esa sensación de finales contundentes, aunque hay excepciones, claro.

Me gustan los finales que te hacen ver la historia de otra manera. De manera en las que entiendas la historia por completo. Y no me refiero a los giros finales hechos para dejarte tieso en la butaca sino los que me dan una perspectiva diferente, los que me dicen que no estaba mirando correctamente la historia. Para mí uno de los mejores finales que se han hecho es el de Ciudadano Kane. Cuando lo ves te hace entender la psicología de los personajes y es tan conmovedor que te hace ver la película de otra manera.

Por supuesto, se despachó a gusto acerca de la polémica del mes: las declaraciones de Martin Scorsese y de Francis Ford Coppola sobre Marvel y la creencia sin fisuras de ambos cineastas de que esta productora, con su cine de superhéroes avasallador, no hace cine, es decir, que sus películas no son cine. Sus palabras, os avisamos, son aún más incendiarias que las de los directores que iniciaron la controversia.

Me encantan las películas de superhéroes. (Risas) Quiero más (Más risas) No van a estrenar ninguna la semana que viene, ¿qué está pasando? (Más risas)

Cuando hice El cuervo, hace veinticinco años, fue una respuesta contra los superhéroes. El Batman de Tim Burton era entonces el paradigma de los superhéroes y esa película de Tim se supone que era oscura, pero no era cierto. Conceptualmente no lo era. Batman es oscuro pero la película era divertida, tenía un punto de vista dirigido a los niños, un sentimiento positivo de feel good movie. Y eso no es lo que yo quería hacer. Yo quería hacer algo realmente oscuro inspirado en el Hollywood de los 70, que es el que me gusta. Las películas de Scorsese, Coppola, French Connection, ese tipo de cine.

No quiero sonar crítico con los cómics, a mí me encantan los cómics, he sido un fan de los cómics desde antes de todo este amor hacia ellos. Me encantan también los cómics belgas, por ejemplo. No tanto de superhéroes, porque son un escape narrativo. Son historias en las que el protagonista quiere tener músculos, vencer al malo y llevarse a la chica. Para mí Marvel es eso. Y de hecho me ofrecieron hacer una de las películas de Marvel cuando la marca empezaba con su franquicia pero la rechacé porque no me gustaba, no me gusta eso de la bandera americana ondeando, tampoco me gustó el guión, era demasiado militar, para mí no tenía sentido, no era mi tipo de cine.

Ahora, ese tipo de cine ha tomado el control de las salas y a eso se refieren tanto Scorsese como Coppola. A que estas películas están matando el cine. Que digan que están matando el cine es incluso algo amable, yo digo que no solo está matando el cine, lo están destruyendo. Porque los estudios solo las quieren hacer por los beneficios que obtienen de ellas, pero es que están prescindiendo de todo lo demás. Ya no hay alternativas comerciales de grandes presupuestos. Solo hay Marvel, Disney sus remakes de acción real, que son terribles. (Risas) Llevé a mi hija de 12 años a ver El Rey León y le pareció horrible. Me alegro de que tenga buen gusto. (Risas)

Pero eso, ahora en los cines solo hay Disney, Star Wars y Marvel. El resto son películas independientes. Cuando se hace una fuera ese contexto, como Ad Astra, que es cine de ciencia ficción adulto, rezo para que funcione pero nadie va a verlas. Así que es un completo desastre.

Hay quien dice: no pasa nada, es como cuando se hacían westerns, que era el género por excelencia. Y eso no es cierto. Los westerns fueron un gran género, pero al mismo tiempo tenías dónde elegir. El cine bélico también fue un gran género, los musicales, en los 70 había cine policíaco que también fue muy importante. Había otras opciones comerciales porque se rodaba cine de todo tipo en Hollywood, así que cuando el western dejó de ser una opción para el público porque no querían ver más, había otros títulos entre los que elegir. Ahora no hay nada.

Cuando las películas de superhéroes dejen de hacerse, porque dejarán de hacerse, no sé cuándo, espero que pronto, y cuando eso pase, será el final de las películas. La gran pantalla dejará de tener sentido. Por eso Scorsese y Coppola dicen lo que dicen. Y tratan de no decir esto que he dicho porque ellos son mucho más famosos y les pueden colgar de un árbol. Bromeo porque tengo sentido del humor, pero me parece un tema muy serio.

Desayuno con Álex Proyas
Foto de familia: la prensa que compartimos desayuno con Álex Proyas

Por último, le preguntamos, ya que se estaba sincerando tanto, cómo trabajó él con Will Smith, porque diversos rumores sitúan al actor, tan encantador y accesible en público, como un intérprete de carácter difícil en los rodajes, llevándose los personajes a su terreno y, en algún caso, perjudicando a la película con esa actitud. Pero la impresión de Álex es completamente distinta. De hecho, cuando trabajó con él en Yo, Robot, el problema lo tuvo con la Fox, el estudio que la produjo:

Will Smith es un actor estupendo con el que trabajar. Y es muy buen actor. No le dan demasiadas oportunidades para demostrarlo y cuando se las dan, con películas serias, mucha gente lo critica porque quieren que siga en el cine de acción y en películas divertidas. Pero es un tipo estupendo, un gran amigo y una gran persona. Mi experiencia no fue negativa a la hora de trabajar con él.

Yo, Robot tiene muchos más chistes de los que yo quería incluir. Yo quería que fuera una película mucho más filosófica y se lo dije a Will desde el principio, que no quería una aproximación al tema desde un punto de vista más cómico, y Will estuvo de acuerdo. Pero el estudio nos presionó muchísimo para que incluyéramos más gags y más humor, porque Will Smith es un comodín para los estudios y además, por esa época le estaban pagando 25 millones de dólares, era uno de los actores mejor pagados por entonces y querían que hiciera aquello por lo que era famoso. Pero ni él ni yo queríamos eso, así que lo pasé mal por el estudio, tuve una de las peores experiencias que he tenido en mi carrera con ellos, porque nos forzaron a hacer algo que no queríamos hacer.

De todos modos, rodamos escenas alternativas sin tantos chistes, teníamos una versión distinta preparada, pero cuando testamos la película en los test screenings que se hacen con todas para comprobar si funcionan, desgraciadamente la versión cómica funcionó tan bien que no pudimos hacer nada. De hecho es que fue el mejor test screening que Fox tuvo nunca. Para que os hagáis una idea, Gladiator funcionó muy bien en los test screening, pero la nuestra funcionó mucho mejor. Así que Will y yo no teníamos nada que hacer para incluir el material más serio que teníamos preparado. Pero Will me apoyó por completo en mi visión de la película.

De hecho, mi experiencia al trabajar con muchas estrellas del cine es que quieren que los saques de su zona de confort, que los empujes a hacer algo que no vaya en la dirección de siempre para ellos. Y cuando haces eso, responden, porque quieren hacer buenas películas.

Silvia García Jerez

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