Aún es de noche en Caracas

<<¡Esta película no se hubiera podido hacer en Venezuela!>> Dijo un espectador al finalizar el coloquio de Aún es de Noche en Caracas, la última película y reencuentro de Mariana Rondón y Marité Ugás, que se estrenará en Netflix este próximo 27 de marzo de 2026.

Ambientada en los disturbios de la capital venezolana de 2017 y basada en la novela de Karina Sainz Borgo, La hija de la española, esta valiente y elegante película nos invita a conocer la realidad de un país de la que muy pocos tienen siquiera el privilegio de poder hablar y muchos otros, no quieren escuchar.

Como si Adelaida (Natalia Reyes) no tuviera bastante con el reciente fallecimiento de su madre, un día vuelve a casa y se encuentra con que ya no es su casa. Ha sido requisada por una panda de forofas milicianas, que se creen con el derecho a expropiar a cualquiera de su vivienda y que, a efectos prácticos, lo tienen.

Así Adelaida emprende su trepidante viaje hacia “la libertad”, dentro de un sistema donde esa palabra no existe. No se trata solo de supervivencia, sino también de intentar preservar algún resquicio de sí misma por el camino, aunque solo sea un recuerdo, un libro o una canción.

Aún es de noche en Caracas

Lamentablemente, la articulación entre las escenas es un poco torpe y la historia va perdiendo fuerza. Los elementos están ahí, pero le falta fluidez.

Sin embargo, nadie diría que la película está rodada en Ciudad de Méjico, – Recordemos que en Caracas no hubiera podido ser, por diversos motivos. Aunque sí se incluyen imágenes de archivo documental de las revueltas de 2017 – la recreación es cuasi imperceptible y cabe destacar el gran trabajo técnico, logístico y de ambientación que lo ha hecho posible. Así como el asfixiante diseño sonoro de la cubana, Lena Esquenazi, resultando, en su conjunto, en una experiencia muy realista para el espectador, con destellos de thriller poético.

La cámara prácticamente no se despega de Adelaida, convirtiendo al espectador en cómplice y voyeur, también escondido en la penumbra, mirando lo que sucede en el mundo a través de una ventana. 

Aún es de noche en Caracas

Para finalizar, me gustaría destacar la importancia y el privilegio que me supuso el poder haber visto la película en el marco de esta 5ª edición del Lat Cinema Fest de Barcelona.No solo solo porque la pantalla sea más grande que la de un ordenador, sino por lo que sucedió después de la proyección. 

Cuando ya nos estaban echando de la sala, porque había otra sesión después, un robusto señor del público con atuendo a lo militar y el clásico deje en la voz que se te queda después de unas cuantas cervezas, nos quiso dignar a todos con un soliloquio claramente comprado por el gobierno de Venezuela. Algunos se indignaron, otros se fueron, gritaron. Fue como si un oficial de la SS hubiera venido a una proyección de La lista de Schindler.

María Fernández Daranas.

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