RUTA DE ESCAPE: Robos con alma de cine negro clásico

Ruta de escape es el título que ha recibido en España Crime 101, la adaptación a la gran pantalla de uno de los seis relatos cortos de género negro, publicados bajo el genérico Rotos, que firmó en 2020 el escritor estadounidense Don Winslow, responsable también de, entre otras obras, El poder del perro, llevada al cine bajo la batuta de Jane Campion. Eso sí, si queremos encontrar Ruta de escape en el libro lo haremos en A por ellos, que es como se tradujo Crime 101 en la versión publicada por HarperCollins Ibérica en nuestro país.

Ruta de escape establece varias tramas, que giran alrededor de un ladrón, Davis (Chris Hemsworth), de guante blanco y de modos exquisitos porque nunca, bajo ningún concepto, mata o hiere a sus víctimas. Da golpes rápidos, bien ejecutados, y se lleva grandes cantidades de dinero gracias a los diamantes que localiza en quienes comercian ilegalmente con ellos. Pero él no es su propio jefe, tiene un superior, Money (Nick Nolte), que es quien le va haciendo los encargos, y cuando ve que su ánimo flaquea porque éstos se vuelven peligrosos, decide fiarse de alguien más agresivo (Barry Keoghan) y su horizonte, tanto personal como profesional comienza a peligrar.

Mark Ruffalo, a la derecha de la imagen, interpreta al teniente Lubesnik, en Ruta de Escape
Mark Ruffalo, a la derecha de la imagen, interpreta al teniente Lubesnik

Entretanto, un teniente de Policía le sigue los pasos. Lobesnik (Mark Ruffalo), está convencido de que el perfil de ladrón que ha de perseguir la comisaría es el de un tipo nada agresivo, pero ante su cabezonería, que en nada coincide con la de sus compañeros, lo mandan, para que se calme, a clases de yoga, en las que coincide con Sharon (Halle Berry), una alta ejecutiva en una correduría de seguros en la que se siente ninguneada por sus jefes. Entre los dos se establecerá una relación que cambiará el curso de las vidas de todos los personajes.

Ruta de escape está dirigida por Bart Layton, productor y director no demasiado conocido por él mismo pero responsable de uno de los documentales más afamados de la pasada década: El impostor. Por él fue nominado en 2013 a los premios BAFTA en Mejor Documental y ganó en la categoría de brillante debut de un guionista, productor o director británico, que sería análoga en nuestros Goya con la de mejor director novel pero que en realidad es exclusiva de los BAFTA porque nosotros no aglutinamos tantas facetas en un solo reconocimiento.

Layton realiza una labor bastante notable como coguionista, junto al autor de la historia original, y director de Ruta de escape creando una atmósfera de cine negro clásico que se agradece, con Chris Hemsworth en modo Alain Delon en el noir francés, e incluso dándole la vuelta a los estereotipos de éste en el personaje tan peculiar de Halle Berry, una femme fatale del s.XXI venida a menos que en realidad sufre en su día a día las consecuencias de no serlo a tiempo completo. Pero ahí está nuestro inspector de Policía, un Mark Ruffalo sobresaliente que remite en cuerpo y alma a los detectives creados por autores como Raymond Chandler. Ruffalo, un actor rebosante de talento y de carisma, es capaz de retrotraernos a esa literatura clásica en la que los detectives eran unos borrachines echados a perder socialmente pero con un extraordinario olfato para la resolución de los casos que investigaban.

Y ese Barry Keoghan interpretando a Ormon, mercenario, ladrón o asesino, lo que toque dependiendo de la situación, es una barbaridad. Menudo despliegue de talento el del actor al que conocimos en 2017 gracias a El sacrificio de un ciervo sagrado, de Yorgos Lanthimos, y que no ha hecho más que consolidar su enorme talento título tras título, incluyendo una nominación al Oscar al mejor actor secundario por Almas en pena de Inisherin. Sólo con su presencia en Ruta de escape Keoghan inquieta. Ha de hacerlo, su cometido ese ese, y lo consigue. Con levantarse la visera del casco de la moto y que le veamos los ojos ya tiene suficiente para que nos removamos en la silla. No sabemos qué hará a continuación pero sí tenemos claro que sus intenciones no son buenas. Y él transmite de inmediato esa sensación de incomodidad que debe estar presente en todo villano.

Actores al máximo nivel en una producción de robos con alma de cine negro clásico, pero a la que le falta solidez en la forma y le sobra bastante metraje. Es innegable que el film tiene carácter, fuerza, ritmo e interés, la historia es apasionante, pero no necesita tanto tiempo para contar lo que pretende y en determinados momentos se alarga innecesariamente. Y el hecho de que Chris Hemsworth la protagonice también le resta entidad. El australiano es toda una figura en el cine de superhéroes y una estrella de las alfombras rojas y las redes sociales, un nombre muy conocido por todos pero su labor debió quedarse en el hecho de producir la cinta, porque su personaje requiere de un actor con mayores capacidades interpretativas, que convenza más en su faceta dramática. Todos sus compañeros de reparto acaban siendo superiores a él y tratándose del protagonista no es conveniente que los demás te hagan sombra.

Aún así, es fantástico que una película de género negro llegue a nuestras pantallas. Necesitamos cine adulto en la oferta de la cartelera y no siempre tenemos una opción de esas características. Una película con tintes oscuros y con crítica social al machismo y al edadismo en medio del entramado de gángsters y robos. Una película de las que ya se ven menos en los cines, porque pasan directamente a las plataformas y tal vez por eso Chris Hemsworth haya querido apoyarla con su presencia. Cuando está presente una estrella taquillera en el proyecto es más complicado arrinconarlo.

Ruta de escape merece verse en los cines. Podría haber sido una de las mejores películas del año con menos metraje y algo más de personalidad, con un mayor descenso a los infiernos del crimen, con una suciedad y una oscuridad más evidentes, no quedándose tanto en la superficie del mundo que retrata, pero con todo y con eso, es una opción más que recomendable para elegir en una tarde de cine. Es, como decía anteriormente, una propuesta muy notable dentro de un abanico de títulos sobresalientes –Hamnet, Aída y vuelta, Tres adioses– con los que le toca competir en las salas.

Silvia García Jerez

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