THE RUNNING MAN: Concursando ante el peligro
The running man es la segunda adaptación de una novela de Stephen King que nos llega en dos semanas. La anterior fue La larga marcha, uno de sus primeros trabajos como escritor, firmado con el pseudónimo de Richard Bachman, y ahora le toca el turno a El fugitivo, que es el título en español de la novela -el de la película no se ha traducido aquí-, que es de 1982 y también está firmado con ese otro nombre. Además, como La larga marcha, es de lo más crítico con la sociedad de su tiempo, de nuestro tiempo incluso, con el que podemos encontrar paralelismos, pero como obra cinematográfica ha quedado mucho más redonda.
The running man cuenta la historia de un hombre (Glenn Powell) cuya circunstancia familiar es muy extrema, con una hija enferma que necesita una medicación que no puede pagar. Por lo tanto, decide apuntarse al concurso televisivo que da título a la obra, en el que el concursante que acabe vivo los 30 días desde que dé comienzo su edición ganará mil millones de dólares. Pero esa cifra está pensada para que no haya un concursante que llegue a completar los 30 días porque todo el país va a estar mirando y si te encuentra un cazador te tiene que matar. Por supuesto, como hay cámaras por todos lados es complicado perder al concursante de vista, así que rápidamente se le da caza. Aunque si el cazador es cazado y el concursante sobrevive, sumará un bonus a lo prometido, pequeño en comparación con el precio final pero al menos seguirá tratando de correr. Y la audiencia seguirá subiendo, que es lo que importa.
Tres concursantes por cada The running man que se realice, Ben Richards se apunta a uno de ellos, con la opinión de su mujer en contra. No quiere perderlo, pero Ben desea salvar a su hija y sin trabajo tiene que hacer algo, aunque sea tan extremo. Así que, adelante. Comienza el espectáculo para la cadena dirigida por Dan Killian (Josh Brolin), en el concurso que presenta Bobby Thompson (Colman Domingo). Todos atentos para matar a los corredores. Sobre todo a Ben, pero éste no se lo va a poner fácil, porque para él también empieza la única posibilidad de regresar a casa con mucho, muchísimo dinero.
Dirigida por Edgar Wright, responsable de la sensacional comedia Zombies Party, la mejor entrega de la trilogía del cucurucho, que se completaba con Arma fatal y Bienvenidos al fin del mundo, responsable también de la irregular Baby Driver y de la decepcionante Última noche en el Soho, que es además su película anterior, con The running man vuelve a subir su nivel, colocándolo de nuevo en lo más alto. Porque le ha quedado, otra vez, una película espléndida en todas sus capas.
Es crítica con una sociedad opresora que empuja a sus ciudadanos a apuntarse a un concurso suicida como única salida a una vida sin esperanza, con aquellos que desde sus casas ven un programa tan macabro como única diversión, y con los medios de comunicación que son capaces de manipular el contenido que emiten a una velocidad desorbitada gracias a la IA. Cada espectador aplicará su ejemplo a la televisión que no vea, que deteste, haciendo comparaciones con esta ficción tan actual que deja boquiabierto. Stephen King ya lo contó en 1982, su distopía en los medios no ha cambiado nada. Menudo visionario.
Pero en realidad, más allá de esa crítica a la sociedad contemporánea, que es importantísima y que posiblemente haya sido el germen que hiciera a King crear el resto de la historia, The running man es una película entretenidísima que nos lleva a mil lugares en lo que el protagonista trata de huir de todo el que se le acerca. Nos esperan grandes secuencias de acción, incluyendo una en la que quien lleva las riendas es el personaje al que interpreta Michael Cera, un loco de la tecnología que va a permitir sacarle una sonrisa al espectador en su butaca.
Pero no va a ser la única, porque The running man es una película épica. Es un auténtico disfrute en el que a cada minuto pasa algo que cambia las tornas de lo visto anteriormente y nos da, con sus giros, más tiempo de diversión. Como si fuéramos la audiencia del concurso, pero nosotros estamos de parte del concursante, no de quienes quieren darle caza.
El actor protagonista es Glen Powell, aquel intérprete que se hizo mundialmente famoso cuando se estrenó la comedia romántica Cualquiera menos tú, en 2023. Desde entonces su nombre ha estado al frente de los repartos de Twisters, la estupenda Hitman e intervino en el de Top Gun: Maverick. Es decir, que Glen Powell es lo más parecido a una estrella en ciernes en el Hollywood actual, en el que ser una de ellas es realmente complicado porque la vida de las películas es tan efímera en la gran pantalla que no da tiempo al público a conocerlas. Pero en The running man su carisma es arrollador y su presencia es tan imponente que no debería costarle consolidar su fama en un panorama tan necesitado de nombres rutilantes. Sólo necesita que la película sea un éxito de taquilla, algo también complicado en estos tiempos en los que ser número 1 no implica haber llegado a ese puesto con una buena cifra de recaudación, teniendo en cuenta los presupuestos tan costosos a los que las producciones, incluso medianas, se enfrentan en un panorama en el que la asistencia a los cines baja cada año.
The running man se merece ser un taquillazo, se merece que se disfrute y que haya reflexiones a la salida de los cines. Y se merece que la recordemos y la recomendemos. Eso, para empezar su carrera comercial, sí sería un éxito.
Silvia García Jerez

