X: Porno y muerte en Texas
X se titula así porque sus protagonistas son unos jovencitos… en realidad no tanto, la adolescencia hace unos años que la dejaron atrás, pero jóvenes siguen siendo, jóvenes que quieren triunfar en el mundo del cine rodando una película porno, que es el género más barato posible y el que más rápido puede lanzarlos a la fama. Cine para adultos era como se le llamaba en la época en que la película está ambientada, 1979, eufemismo ese un poco cogido con pinzas porque película para adultos es El Padrino, y ni remotamente se acerca al porno. Pero así se conocía al género para no nombrarlo como tal. Cosas de los tabúes, que aún siguen existiendo con el sexo, seamos sinceros.
X parte de ese deseo de los chicos de querer ser leyendas, y juntos se dirigen al escenario escogido para el rodaje: una granja en el campo de Texas regentada por dos ancianitos que no serán molestia. Aunque ellos no van a molestar, solo a grabar a gente teniendo sexo. Muy osados son si piensan que eso es inocente.
X comienza cuando todo ha terminado, mostrándonos a los policías que revisan el estado de la granja, sin que veamos muchos detalles, aún no. Sabemos que ahí ha ocurrido algo horrible por los rastros de sangre por todas partes. De fondo, un televisor encendido emite continuamente un canal de telepredicadores, dándole a la escena una oscuridad macabra, digna del Estados Unidos más profundo, de atmósfera de secta con la que alguien ha acabado de la manera más salvaje. Esa será la compañía de los agentes a la hora de hacer la inspección. También nosotros nos preguntamos qué ha ocurrido ahí. Enseguida lo vamos a saber. Dentro flashback.
Los chicos llegan a la granja y se disponen a rodar su película. Por supuesto no les cuentan a los ancianos lo que van a hacer. El tipo es suspicaz y no los recibe muy amablemente. Cuando los reconoce ya cambia de actitud y los lleva a sus dependencias, la casa que está justo al lado de esa en la que ellos viven. Y todo va bien hasta que empiezan con su proyecto y la anciana se pone a dar vueltas por allí, y ve lo que los chicos escondían. Y se enfada. Y se desata la tormenta. Otro eufemismo. Tormenta como sinónimo de matanza.
X es la última película de Ti West, un director siempre ligado al terror que nos ha dado muchas alegrías en su corta filmografía cinematográfica. La casa del diablo o Los huéspedes son dos joyas a reivindicar, a las que siguió una película de culto sobre el mundo de las sectas, The Sacrament, que dejó perplejo a más de uno. Ahora llega con su obra más redonda, un acercamiento a la vejez desde un punto de vista asombroso, rompiendo el tabú de que no por hacerse mayor el sexo deja de interesar, es solo que no nos está permitido practicarlo, ya sea por salud, por falta de pareja o porque no estamos acostumbrados a que a partir de cierta edad siga siendo algo normal.
La sociedad nos ha convencido de que solo la juventud tiene derecho a tener sexo. En realidad como con todo: si eres joven tendrás más oportunidades para conseguir un trabajo, no solo en el cine, queja de muchas actrices mayores, en cualquier oficina; te llueven ofertas de bancos, transporte público… y la sociedad verá normal que tengas sexo. Es lo suyo. A lo mejor, que hagas una película porno ya no tanto, que los tabúes están ahí para que nadie te alabe públicamente por ello. Pero tu trabajo claro que se verá. Sin que nadie se entere de que eres tú el que lo estás viendo, pero se verá. Por eso se lleva a cabo.
Ti West nos habla del sexo en la tercera edad para que nos demos cuenta de que quienes no estamos en ella estamos siendo injustos. Y lo somos porque nos han enseñado que el sexo y la vejez no van de la mano. La vejez y la compañía sí, pero el sexo no entra en la ecuación. Y el sexo, más allá de en los genitales, está en la mente, y la mente sigue teniendo 15 años. Es lo malo, que el cuerpo no acompaña. La estética tampoco. No venden cremas suficientes para combatir la vejez cuando pasas de los 80.
X es la crema perfecta para asumir que otra realidad es posible. X levanta el tabú de que los ancianos ni quieren ni necesitan sexo exponiendo sus miedos a no ser deseados, a que ya no cuenten nada más que para alquilar sus casas. Para ser utilizados.
De hecho, en X, la temible y terrible anciana es interpretada por Mia Goth, quien también da vida a la protagonista, Maxine. Mia con maquillaje joven y con caracterización de anciana. Todo un toque de atención también a la industria: si quieres a una actriz muy mayor también una jovencita te sirve, las ancianas de verdad que se queden en sus ranchos, que ya no tienen edad para hacer películas. Es un mensaje tan potente que da más miedo que el terror a cuyo género pertenece. Todo ello, recordemos, con el fondo de los telepredicadores en la televisión de los ancianos.
Pero capas de crítica aparte, que se agradecen porque le otorgan una dimensión diferente, lejos del asesino que mata jovencitos porque sí, para el espectáculo del género, X es una película que también le da al espectador lo que quiere en este aspecto. Los asesinatos se van sucediendo y los chicos encuentran la muerte de las maneras más sádicas posibles.
Claro homenaje a La matanza de Texas, incluyendo la época en la que está ambientada, comienza con un formato cuadrado que en seguida se amplía hasta el ahora tradicional 1.90 : 1. Ti West no deja nada al azar. Nos quiere transportar a esa granja y psicológicamente lo consigue. Sus intérpretes, a su vez, lo logran con el maquillaje y el vestuario propios de entonces. Es fabuloso asistir a esta recreación del cine de los 70.
Y también es fantástico comprobar lo revolucionaria que es, como lo fue aquella época. West nos plantea una película abiertamente feminista en la que la mujer es fuerte, sabe lo que quiere y quiere luchar por ello, ya sea por estar delante de la cámara en una película porno o por tener sexo con una edad avanzada. Aquí los hombres no pintan nada. El director no se impone, el marido no manda. Las apariencias engañan. A lo mejor en los 70 también, solo que no era algo que se hiciera público. Cuántas mujeres han estado silenciadas ante los hombres, en general, y ante sus hombres en particular. En todos los ámbitos. En política, en la literatura, en la pintura… y ahora nos lo demuestran en el porno.
X, una de las dos formas en las que el esparadrapo calla la boca, es toda una declaración de intenciones envuelta en película de terror, género que llega mejor al público. De este modo Ti West crea, posiblemente, la obra más redonda de su carrera. Aún no se ha estrenado y ya es un clásico. O una película de culto, que es otra forma de volverse imprescindible.
Silvia García Jerez