UNA NOCHE AL AÑO: ‘La purga’ en versión sexo prematrimonial

Una noche al año podría haber sido una gran película. Una gran comedia romántica con pinceladas de musical gracias a una lista de canciones espléndidas, algunas de ellas adaptadas a la profesión de la protagonista, que es cantante frustrada a la que ciertas marcas farmacológicas contratan para que las grabe incluyendo el nombre de su producto. Algo tan raro como el propio argumento de la película.

Monica Barbaro y Callum Turner son los protagonistas de la película, Una noche al año
Monica Barbaro y Callum Turner son los protagonistas de la película

Escrita por Travis Braun, nos sitúa en un escenario curioso: debido a un decreto aprobado en la era de George Bush hijo, anterior a la elección de Obama, las personas solteras tienen prohibido practicar sexo prematrimonial durante casi todo el año. Casi todo, porque hay una noche al año en la que sí pueden hacerlo, y esa es la que relata la película. En ella, los habitantes de la zona en la que viven Allie (Monica Barbaro, a la que ya oímos cantar maravillosamente bien interpretando a Joan Baez en A complete unknown, por la que fue nominada al Oscar como mejor actriz secundaria), y Owen (Callum Turner), un pizzero con una novia, Malika (Maya Hawke), que ha decidido acostarse esta noche con otro, despidiéndose de él hasta mañana, están mirando el reloj a la espera, ansiosa, de que lleguen las horas en las que pueden desmadrarse como quienes están casados y lo tienen permitido siempre.

Ese es el punto de partida de la película, así que en esa noche al año, del año que relata la cinta, Allie y Owen han de buscar con quién juntarse. Casualmente se conocen por la calle, yendo cada uno a su destino, pero un accidente fortuito desata la confrontación entre ambos, ya que eso hará que los dos sigan buscando pareja en una jornada nocturna en la que va a pasarles de todo y en la que, cómo no, se van a ir encontrando una y otra vez…

Dirige Will Gluck, responsable de la versión del musical Annie de 2014 y un especialista en comedias, ya sea familiares (Peter Rabbit y su secuela, Peter Rabbit 2: A la fuga) ya sean románticas, con un punto más bien zafio, que es como era Cualquiera menos tú, que tanto éxito cosechó en 2023. En Una noche al año hace un poco un batiburrillo de todo eso y mezclando pinceladas musicales con comedia un tanto de brocha gorda le sale un Jo, ¡qué noche! sin la gracia de la joya de Martin Scorsese y con el, como ya ha quedado dicho, punto de partida de La purga, que era cine de terror, algo que ésta no es.

Y vamos a asistir a los avatares de dos seres que, como pasa en este tipo de cine, parece que se odia y gracias a eso surgen los momentos más disparatados que hacen reír al público. Los primeros están, pero las risas no aparecen demasiado, porque el tono es más bien oscuro, como lo era en la cinta de Scorsese por las cosas que le pasaban al pobre protagonista, pero aquí se regodea en él sin obtener nada más que esos episodios tan feos de ver.

Sí, Una noche al año resulta ser una película antipática, con dos personajes haciendo cosas locas durante todo el metraje que pretenden ser de lo más entretenidas pero acaban por ser un lastre. Además, ciertos datos que nos van dando para ir cuadrando la parte romántica que afecta a los protagonistas no terminan de encajar, y nos despistan. Ni siquiera en eso, que es tan sencillo, es capaz de acertar un guión fallido y sin magia.

Es una lástima que una comedia romántica con una idea no original pero sí eficaz, no funcione como debería. También es verdad que trata de ser una crítica política a un decreto que, por qué no, podría ser real, el mundo está así de loco, aunque claro, a ver cómo se comprueba que la gente le hace caso y obedece cada día del año hasta que le toca el turno de tener sexo, eso es complicado. Pero, de momento, es sólo una película. No especialmente recomendable, pero una película, al fin y al cabo.

Silvia García Jerez

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