PORT ARTHUR: Indagando en la masacre

Creo que, de no conocer el caso del que habla Port Arthur, la obra que se representa en el teatro Pavón Kamikaze de Madrid hasta el día 21 de abril, nadie está preparado para lo que va a ver en el escenario. Y la conmoción que va a sufrir es enorme.
En todos los sentidos. Para empezar, porque se trata de la recreación de un interrogatorio ocurrido el 4 de julio de 1996 en la prisión de Risdon, Tasmania, en el continente australiano, llevado a cabo por dos agentes que estuvieron intentando obtener una confesión por parte de Martin Bryant, a quien muchos testigos habían visto cometer una masacre en el lugar del título de la obra, la prisión colonial de Port Arthur, pero de la cual Martin no recuerda nada.
Por lo tanto, que Port Arthur recoja los acontecimientos que allí ocurrieron, el cómo fueron, y el cómo se llegó hasta ahí, incluyendo la obtención de las armas, es un shock para cualquier espectador, pero es que también es asombroso asistir al auténtico espectáculo de esta obra, admirar la interpretación de Adrián Lastra, el actor que da vida a este presunto asesino, porque en el momento de la obra aún no está condenado por nada, es solo sospechoso de los cargos que se le imputan.
Jordi Casanovas, responsable del libreto, realiza con Port Arthur este ‘Verbatim’, o Palabra a Palabra, que es como se conoce al teatro documento que fundamenta su dramaturgia alrededor de un hecho real. Como decía antes, una recreación del interrogatorio alrededor de lo sucedido aquel día.
En el cine hemos visto algo parecido gracias a B, la película, con Pedro Casablanc transformado en Luis Bárcenas y Manolo Solo en el juez Ruz, film que es adaptación a la gran pantalla de la obra previa, Ruz-Bárcenas, que se representó en el Teatro del Barrio.
La transcripción del interrogatorio se puede encontrar en el portal de activismo mediático Wikileaks. También hay fragmentos en vídeo, porque el interrogatorio se grabó con cámaras, de muy corto espacio de tiempo, subidos a la red, para hacernos una idea de hasta qué punto el trabajo de Adrián, en su transformación en el joven Bryant, es un auténtico logro.

Los intérpretes y el director de PORT ARTHUR
Los intérpretes y el director de PORT ARTHUR

Port Arthur está protagonizada por tres actores. Los dos inspectores de policía corren a cargo de los espléndidos Joaquín Climent y Javier Godino, profesionales gracias a los cuales es mucho más sencillo y apasionante seguir los detalles de aquella jornada.
Estos ahondan en cómo consiguió Martin Bryant disponer de las armas cuando no tenía licencia para su uso, pero como él mismo admite a lo largo de su testimonio, el dinero hace milagros, hace que se mire para otro lado en las irregularidades. Y Martin tiene mucho porque lo hereda de una mujer con la que tuvo un romance. Un millón de euros dan para comprar el Colt Ar15 con el que cometió la masacre. Y la munición con la que la llevó a cabo.
Los policías también le preguntarán por el rehén que cogió, por el coche que robó, por el incendio que están seguros de que provocó. Por todo lo que rodeó a lo que ocurrió en Port Arthur, aunque él asegure que nunca estuvo allí. Que si hubiera estado lo habría dicho porque de lo que le comentan del coche sí se acuerda. Si se acordara de lo demás, lo admitiría.

Adrián Lastra caracterizado como Martin Bryant
Adrián Lastra, caracterizado como Martin Bryant


Pero por muy bien que estén tanto Joaquín como Javier en sus interpretaciones, es Adrián Lastra quien atrae todas las miradas. Su caracterización es una proeza pero es comenzar a hablar y nos acaba de ganar por completo.
Su mutación en este pobre chico de 29 años que debido a su discapacidad y al rechazo social al que se vio expuesto, unido a que no tenía amigos porque nadie quería estar con él, a su amor por la violencia focalizado en las armas que tanto le relajaba usar, aunque solo fuera para disparar a latas en sus prácticas, la mutación, como digo, de Adrián en el desdichado pero no por ello menos asesino y menos culpable de estos hechos horrendos, Bryant, es digna de pasar a la Historia de los mejores trabajos vistos jamás sobre un escenario.

El auténtico Martin Bryant
El auténtico Martin Bryant en el interrogatorio


Debe ser realmente agotador cambiar tanto, no solo físicamente, sino tener que hablar de manera diferente, moverte de una forma singular, reaccionar como Bryant lo hacía y meterte, como actor, en la mente de un personaje tan perturbado, pero el resultado es tan espectacular que su recuerdo quedará a la altura de proezas como la de Carmen Machi en La tortuga de Darwin, trabajos llamativos que transforman a un actor y llevan su interpretación a otra dimensión.
Uno sale de Port Arthur con la sensación de haber visto una gran obra, con un trabajo escénico espléndido: una dirección de David Serrano que alcanza la perfección, una decoración que recrea el cuarto de interrogatorio de la prisión de tal forma que nos traslada inmediatamente a la misma. Alessio Meloni es el responsable de dicha labor, y también del vestuario, funcional pero efectivo. No se necesita más para contribuir a que el conjunto, con todo lo ya citado, brille y merezca una ovación final con el público en pie.

Silvia García Jerez

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