PATRICIA KRAUS: Revolviendo en los estilos
Una de las cantantes y compositoras más versátiles y respetada del panorama nacional presenta en directo en Madrid sus “Revolturas”, un último trabajo donde vuelve en cierta manera a sus orígenes.
Los casi 40 años de trayectoria musical de Patricia Kraus, donde ha explorado varios tipos de territorios musicales, le dan suficiente autoridad para ser una de las cantantes y compositoras más versátiles y respetadas del panorama nacional.
Hija del inolvidable tenor canario Alfredo Kraus, que conquistó la fama y el éxito mundial, (Patricia nació en Milán durante la temporada de estancia familiar en la localidad de la famosa Scala), ella también se propuso lo mismo en su devoción por la música, a base de duro trabajo y formación, quitándose el sambenito de llegar a algo por ser hija de quien era.
Ahora Patricia ha editado en plataformas su último trabajo, Revolturas, con el que se va a presentar este jueves 30 de abril en la sala Babylon del Teatro Magno de Madrid y con ese motivo la entrevistamos y de paso repasamos su bagaje:
La Cronosfera: Patricia, háblanos sobre lo que has editado
Patricia Kraus: Es mi último trabajo editado, un EP de 6 temas que hemos editado digitalmente en plataformas, ya no hace falta preparar trabajos tan extensos. Y grabado en directo aquí mismo (hacemos la entrevista en su local de ensayo), a pelo. Como un Tiny Desk, ahora que están tan de moda.
LC: ¿Y por qué Revolturas?
Con el título me refiero a que es un revoltijo de temas que como siempre intento, me identifico con ellos y hago míos. Una variedad de temas que es una declaración de intenciones, para mí la música es eso. Tanto los cuatro temas propios, con temas que me salen muy de dentro y quería exteriorizar, (uno de los adelantos del EP precisamente se titula Voz Interior, previo a En Automático, otra reflexión sobre estos tiempos) como con las dos versiones que incluyo: El Heroes de David Bowie, y Good Golly Miss Mully (Mully con u, me advierte, que así se titulaba realmente el rock and rollo original de Little Richard). En realidad, es una vuelta a mis orígenes más sencillo, cuando me ponía en la guitarra a cantar mis temas, hasta que me descubrieron. He mirado más al folk, tanto americano, pero también español, que es algo universal.
LC: Efectivamente, yo noto la huella incluso del country rock americano de los 70s (los Eagles, Jackson Browne, Joni Mitchell…). Sin embargo, a lo largo de tu trayectoria también has cultivado sobre todo el jazz, el soul, el rnb, que siempre han sido tu debilidad, en álbumes como Divazz, Vintage Fun Club, Alquimia… ¿son quizá esos estilos en los que te sientes más a gusto?
PC: Desde luego. Pero sigo explorando con lo que me influye y me gusta. Hace poco he descubierto el latín jazz con gente como Willie Bobo, Santana, incluso la Nueva Trova Santiaguera… Precisamente en estos conciertos hago una versión del clásico Guantanamera muy bonita, la haremos el jueves en la Babylon también. Siempre mezclando esa música que me gusta y me influye. En esta época del globalismo, es imposible para un músico que se precie desechar ese mestizaje musical.
LC: En cuanto a lo que veremos el jueves 30 en Babylon. ¿Qué encontrarán los asistentes?
PC: Pues aparte de Envolturas, un repaso a temas de mis anteriores trabajos, de todos los estilos que hemos mencionado. Y con una banda fantástica que me acompaña como Gherardo Catanzaro al piano, Yrvis Méndez al bajo y contrabajo, Alex Caporuscio a las guitarras, Antonio «Pax» Álvarez a la batería, y yo misma, también con la guitarra esta vez. Y alguna sorpresa escénica más… Yo no me lo perdería, porque además la sala es un entorno muy bonito. Seguiremos con más fechas que se podrán consultar en mis redes sociales.
LC: Estamos deseando ver tu actuación, y más en esa nueva sala de Madrid que es la Babylon Club del Teatro Magno, que, como he podido comprobar, tiene un sonido por encima de la media. Otra cosa, estamos en abril, y el mes que viene se celebra Eurovisión, y este año por decisiones políticas por primera vez no participa la representación de España. Precisamente tú representaste a España en 1987 (casi hace 40 años ya), fue lo que te puso en el candelero. ¿Qué recuerdos te trae aquello?
PK: Fíjate, allí que me fui con 22 añitos, sin saber dónde me metía. (le enseño a Patricia la invitación de la presentación de la canción de Eurovision para medios, en el hotel Miguel Angel de abril de 1987, y sorprendida nos comenta: “no me acuerdo de nada, ha pasado tanto…”) Y la sensación de actuar ante 300 millones de personas. La verdad es que Eurovisión es un arma de doble filo para un artista, quizá en su lado más negativo porque te marca para el futuro ganes, quedes en medio o abajo. Porque además no tenía nada que ver con los circuitos de música al menos cuando yo fui, ahora es distinto. Pero estoy orgullosa del trabajo que se hizo, apostando por la imagen, el look, algo que ahora se valora como fundamental y fuimos precursores de lo que vino después. No estás solo era el tema con el que concursé, que lo había compuesto yo y era originariamente un blues, que luego se retocó en la producción y arreglos hasta quedar poco del original. Lo defendí como mejor pude, y ahí ha quedado para la historia. No he vuelto a tocarlo, (salvo alguna excepción) como otros del primer disco, donde salía la canción, porque ya no significan ni transmiten lo que quiero ahora.
LC: Pero ese primer álbum tuyo estaba producido ni mas ni menos que por Rafael Trabucchelli. A mí, aunque suene ochentero total, no me disgusta. Hasta había una versión de Bob Dylan...
PK: Sí, del Knocking On Heaven’s Door. Fui yo la que me empeñé en meterla. Ya ahí despuntaba un poco por dónde quería ir. Los comienzos son dubitativos, buscando lo que quieres, pero a veces aciertas, a veces te equivocas. Pero son necesarios, yo estoy en paz con esos comienzos.
LC: Y supongo que en esos comienzos ser conocida por ser hija de tu padre te ayudaría, al menos al principio. También diste clase de canto, tu padre te aconsejaría. Viendo tus cualidades vocales confirmadas, no solo por ser hija de quien eras ¿Te llegaron a ofrecer el meterte en el mundo lírico?
PK: Si, claro que me lo ofrecieron. Hasta ya tenía una fecha de debut con mi padre para hacer Werther con él. Pero siempre tuve claro que la lírica no era lo mío ni lo que me tiraba. Estudié repertorio, técnica, eduqué la voz, eso sí. Y gracias a ello, la he podido seguir sacando partido después y mantenerla. U hoy mismo, que he podido hacer este showcase que hemos hecho, por la mañana, sin problema.
LC: No te tiraba la lírica, pero desde luego no se te puede acusar de haber tomado un camino cómodo. Haciendo trabajos hasta arriesgados, no para todos los públicos, por no decir para minorías.
PK: Si, porque siempre he creído que si eliges ser artista tienes que ser valiente. Yo eso lo he mamado de mi padre también. Por supuesto debes tener un criterio, que va cambiando con los años, no te gusta lo mismo a los 20 que a los 50. Pero he tratado de mantener esa coherencia como persona y como artista, que para mi van ligadas.
LC: Entre esos trabajos arriesgados está lo que hiciste con Daniel Assante, en los 90s…
PK: Si, hicimos cosas muy marcianas, fíjate éramos batería y voz nada más, ¿te imaginas qué puede ser eso? Todo bastante extremo. Pero de las cosas más espectaculares que he hecho. A veces empezábamos la actuación con 40 personas, y terminaban el concierto 12… Pero Daniel Assante es muy importante en mi vida porque fue de las pocas personas que me hizo darme cuenta de que con la voz que yo tenía podía sacarle más partido, darme cuenta de mi valía como cantante y artista.
LC: Y luego formaste parte de otro proyecto arriesgado, cuando os llamabais Wax Beat, de índole más electrónica, en los 2000s.
PK: Efectivamente, con Juan Belda, aprendí mucho sobre todo del trabajo en estudio, pasábamos muchas horas, con una mecánica de trabajo muy interesante, porque ellos me ponían una base y sobre ella yo improvisaba letra y melodía. Y eso con el tiempo te da una soltura para todo, seguirlo utilizando. También una etapa muy interesante.
LC: Y ya pasamos a tu trayectoria más basada en el jazz y soul, la más convencional, por decirlo así, donde convive tanto tu material propio con una presencia sin complejos de versiones de otros artistas que te atreves a hacer.
PK: Siempre he hecho temas míos, ahora incluso tengo más, que he podido ir componiendo. Pero siempre en mi faceta como intérprete me gusta hacer mías las canciones de otros. Sean en inglés, francés, italiano, me gusta explorar en muchas cosas. No aburrirme.
LC: Ahora que mencionas a tu incursión en varios idiomas que manejas de maravilla, es una de las habilidades que se elogian a una de las estrellas musicales del momento, como es Rosalía. ¿Qué opinas de ella?
PK: Cuando me preguntaron hace años por ella, cuando estaba haciendo trap, reggaetón, yo ya dije que era una artista que en ese momento no, pero que probablemente dentro de unos años me va a gustar mucho más. De hecho, ahora me parece interesante como artista. ¿Tendría canciones de Rosalia en mi tracklist? Muy pocas. Pero me interesa como artistam el hecho de que se arriesgue, metida en el mainstream, y reconozco cómo trabaja, su formación, muchas cosas de ella. Otra cosa es el fenómeno en que se ha convertido, que forma parte del marketing que se le hace.
LC: La alaban porque incorpora ópera en su último disco, o eso parece al menos a los oídos del público que consume pop.
PK: Bueno, en realidad no, no es ópera lo que canta. Lo que pasa es que puedes cantar con la voz más abierta, o con la voz más cubierta como así un poquito… (entona Patricia en este momento). Pero bueno, aun así, me gusta que incorpore algo de eso. Porque eso sube el nivel del mainstream de hoy en día, y es algo loable.
LC: Rosalía estuvo en uno de estos concursos de talento de la televisión, y según se ha contado, se la rechazó y mira dónde está ahora. Tu también formaste parte del equipo de profesores Operación Triunfo, allá por la 5ª edición. ¿Te imaginas haber rechazado las cualidades de alguien como Rosalía? Aunque no tenías fama de ser un coco de profesora.
PK: Yo daba técnica vocal, y bueno, éramos todos conscientes de que estabas en un show de televisión, les enseñaba lo que buenamente podía y de paso me procuraba divertir con ellos. Había algunos que se prestaban a ayudarles y otros pasaban. Pero fue también una buena experiencia. Me llamaron solo para un mes, y al final les gustó tanto cómo lo hacía que me dejaron todo el programa. Pero no soy consciente de haber coincidido con Rosalía, jajaja…
LC: Hablando también de otras responsabilidades tuyas. También has estado como codirectora del festival Feminajazz de Madrid. ¿Sigues con ello?
PK: No, el festival de momento no continúa, la última edición fue en 2024, y el año pasado no hubo ya. Duró 6 años. En principio, y desgraciadamente, no va a volver.
LC: Por último, Patricia: una artista de tu trayectoria, con tanto detrás, ¿te sientes maltratada por la industria musical?
PK: Soy una persona que tiene que hacer las cosas que realmente siento que puedo defender y que estoy cómodo con ellas. Y esto tiene que ver con la educación que he recibido en mi casa. Yo no es que no quisiera estar en el mainstream del pop, para todos los públicos, comercial. Pero es que no encajaba. Sobre todo, en aquella España de los 80s, donde era difícil hacer una carrera tuya. Fíjate, en mi segundo disco, (De Animales y De Selva, 1989), donde aparecía solo con nombre, me quitaron el apellido. Pues luego Warner, con mi mismo productor, apoyó a Presuntos Implicados, porque era la época de los grupos. A partir de que pasan cosas así, te buscas la vida.
Y vaya si Patricia se ha buscado la vida. Seguramente uno de los secretos de la música española que se merece valorarse mucho más, con alguien de su valía, con una voz privilegiada, y por no haber ido siempre por el camino fácil. Todavía hay tiempo. De momento, el jueves 30 en la sala Babylon Club de Madrid del Teatro Magno podremos comprobarlo.
JAVIER SAN VICENTE
Compra aquí las entradas para Patricia Kraus en Babylon Club de Madrid 30 de Abril de 2026



