GOYA 2016: la gala que celebró 30 años de entregas

La noche del 6 de febrero tuvo lugar la ceremonia de entrega de los Premios Goya en su edición número 30. Fue una gala sobria, en la que sin apenas recuerdos del pasado se fueron sucediendo los galardones del presente.
Nadie quiere la noche la empezó ganando el Goya a su banda sonora, que recogió el músico, Lucas Vidal, quien recordó lo triste que es tener que defender un cine patrio frente a las voces que en nuestro país no lo apoyan cuando en Los Ángeles, referencia cultural del cine para el mundo, nos adoran. Lo dijo él, que compusJávier Cámara, mejor actor de reparto en los Goya 2016o la música de Fast & Furious 6 y por lo tanto, al haber trabajado allí, lo sabe.
La cinta protagonizada por Juliette Binoche ganó cuatro premios, uno menos que Truman, que fue la vencedora absoluta, con los grandes Goya de la ceremonia. Mejor película, director para Cesc Gay, actor principal y secundario para Ricardo Darín y Javier Cámara respectivamente, y mejor guión original, también para Gay.
La película que partía como favorita, La novia, con 12 nominaciones en su haber, no logró sino dos: mejor fotografía para Migue Amoedo, y mejor actriz secundaria para Luisa Gavasa.
Daniel Guzmán recogió emocionado el premio al mejor director novel por A cambio de nada. Emoción doble, porque antes que a él la Academia ya había premiado a Miguel Herrán como actor revelación y había pronunciado un discurso de los que se recuerdan durante muchos años. Guzmán también fue brillante en el uso de sus palabras: el momento en el que le agradeció el Goya a su abuela no tuvo precio.

Natalia de Molina, Premios Goya 2016En cuanto a las actrices, Natalia de Molina ganó su merecido Goya por Techo y comida y dio lugar, posiblemente, a los minutos más cuestionados de la gala, al ser literalmente expulsada del escenario con la música que iba echando a aquellos que se extendían en agradecimientos. Una cosa es insistir en que se sea breve y otra es callarles la boca. No se le hace a nadie, y menos a la intérprete que ha logrado el Goya a la mejor actriz protagonista, uno de los más codiciados de la noche. Es, sencillamente, una falta de respeto.

Irene Escolar Goya 2016Un rato antes Irene Escolar se hacía con otro Goya merecido: el de mejor actriz revelación. A ella no la cortaron con música, se marchó envuelta en los aplausos que provocó su discurso. Preciso y bien entonado, como la excelsa intérprete de teatro que también es, se acordó incluso del taxista que la llevó a toda prisa a la estación de Zaragoza, donde representó la aclamada obra El público, para poder llegar a tiempo a subir, con su precioso vestido verde de Sybilla, a por el Goya que corona el soberano comienzo de su carrera. Porque es joven pero ya ha demostrado de sobra su talento.
La gala quiso ser rápida y lo fue. Tal vez demasiado. Un premio sucedía a otro premio, sin más, casi con frialdad, como si los presentes no estuvieran entre amigos. Solo Dani Rovira, el presentador del evento, volvió a poner notas de humor en el escenario. Hubo comentarios para todo y para todos, y un nuevo leit motiv: si el año pasado lo fue el Opel Kadett que le acabó regalando a Penélope Cruz, éste fue una invitación a Málaga que iba haciendo extensible a los invitados, a Tim Robbins o a Juliette Binoche, a cada uno en sus respectivos idiomas.
Es una lástima que se hayan cumplido los 30 años de estas galas y no se haya hecho más hincapié en el dato. Se trataba de una oportunidad preciosa para sacar a relucir con contundencia todas esas grandes películas que recordamos solo con ver aparecer en el escenario a sus intérpretes.

Silvia Gacía Jerez

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