CARLOS THERÓN, DIRECTOR de LO DEJO CUANDO QUIERA


Tras hablar con el triunvirato protagonista, estuvimos con el director de Lo dejo cuando quiera. Número 1 en los cines desde su estreno, con esa gamberrada de plan b para unos cuarentones en crisis, tras la crisis. 

Una comedia de pastis buenasy buena música con Ernesto Sevilla, Carlos Santos y David Verdaguer, que están alucinantes y no sólo en cada subidón, junto a un estupendo reparto y un malvado Ernesto Alterio, que está de flipar


La Cronosfera.: Acabamos de charlar con Ernesto, Carlos y David, quienes nos han apuntado que en el film italiano del que parte, eran hasta 12 los miembros de la banda. Pero tú repites con 3 protagonistas masculinos, como en Es por tu bien¿Qué tienes tú con los tríos? 

Carlos Therón: Pues no lo sé (risas), pero es verdad. Siempre acabo haciendo pelis muy corales, pero con tres protagonistas. Algo habrá que me funciona, porque mi primera película -que también escribí- eran como tres historias y tres personajes principales, con los que se movía todo. No sé, de alguna manera, me parece que así se cuentan bien las cosas. Serán un número mágico, o algo de eso… 

Al ser un remake italiano que además es trilogía, ¿cómo decides adaptarla, cómo consigues hacerla tuya? Y viniendo del exitazo de Es por tu bien, ¿Hubo más presión…?

C. T.: La presión, efectivamente, existe. Pero te olvidas, o te paraliza. Simplemente he hecho la mejor película que sé hacer. Y ya está. Luego, llega un fin de semana que hace bueno, o mal tiempo y te cambian las cifras en taquilla… Yo hago lo mejor que puedo con los materiales y las circunstancias que tengo, pero es muy importante que me interese. Cuando terminé Es por tu bien, ya estaba metido en el proceso de la serie de Berto, Mira lo que has hecho. Entonces, Mediaset me dijo que tenía los derechos de la película italiana y que le echara un ojo. Me pareció que tenía un punto de partida muy interesante y por otro lado, ya se había hablado con Mood, la otra productora, y con son los guionistas de Cuerpo de Élite y Fariña, de lo mejorcito que tenemos en España; Cristóbal Garrido y demás. Si rastreas las cosas que han hecho, son unos auténticos cracks… Hice entonces, un primer visionado de la italiana, pero después de leer la versión que habían hecho ellos, no volví a la italiana nunca más… Está el punto de partida de la italiana, pero creímos que había que traerlo aquí, con nuestros problemas y esta forma de entender la vida; con nuestra forma de ser y cómo somos los españoles. Porque en general, las comedias tienen mucho que ver con cómo es uno mismo y con lo que ves reflejado, con conectar con el personaje… Y salvo que encontré más ‘peros’ en el último acto, con el desarrollo que hicieron, encontraba todo muy reconocible. De hecho, yo soy de Salamanca y cuando estaba estudiando hubo varias detenciones, porque alguien estaba usando un laboratorio -creo que era el de química (risas)- para experimentos no universitarios… 

D. Verdaguer y E. Sevilla con Carlos Therón
D. Verdaguer y E. Sevilla con Carlos Therón

Acabo de comentárselo a los chicos y Carlos parece que ya lo sabía. Se dice que de ahí salían la mayoría de las pastis de la Ruta del Bakalao….

C. T.: Para mi, todo era -y es- mucho más cercano de lo que parece… (risas) Y una vezencontrado este conflicto con el que trabajar, el resto es lanzarse a situaciones locas y divertidas, pero sin perder de vista de dónde venimos; que es esa crisis, que se ha llevado por delante a estos muchachos que hicieron su parte del trato. Aquello de “estudia mucho para tener un trabajo”, pero de repente, no es así, y entonces toman una serie de decisiones que obviamente, no son las más acertadas, pero si las más divertidas. 

¿Qué has metido tuyo, más personal? 

C. T.: Hay una secuencia que pedí que rescataran; esa de la entrevista de trabajo, que en la italiana es parecida. Yo viví algo así con mi hermana, que es psicóloga, y quitaba su licenciatura del C.V. cuando iba buscar trabajo -de dependencia o lo que fuera-, porque si lo dejaba, estaba sobre cualificada y no había opción. Eso volvió a la película, por ejemplo. Y luego, también tengomis asideros, esos que necesito para poder trabajar; y hay cositas que les pedí expresamente a los guionistas. Pero fue un proceso en el que nos juntamos todos y fuimos, línea por línea, porquecada cosa, tiene un sentido, aunque luego en el rodaje se cambien cosas; puede haber una improvisación, u otra cosa, pero yo antes de ponerme a rodar, necesito entender perfectamente a todos mis personajes y el por qué hacen las cosas… Es un proceso de evolución natural; una vez que vas rodar una peli tienes que entenderla al 100 × 100, y vivirla de forma personal, o no serás capaz de hacerlo bien. 

¿Ha habido mucha improvisación, entones, y plena libertad? 

C. T.: Hemos tenido mucha libertad para el guión y en el rodaje. Y aquí hay un elemento muy importante, porque desde el principio, viendo el planteamiento de esta historia -con unos profesores que les da por traficar- el target es más cerrado. Yo vengo de hacer prime time en televisión, que es algo completamente abierto; el clásico “que le guste al abuelo y al nieto también”, donde no puedes permitirte ir más lejos. Pero en el momento en el que estamos -que un tweet te puede mandar al trullo-, se agradece abordar determinados límites e ir a buscarlos… Creo que el espectador, medianamente inteligente, lo va agradecer. Es posible que haya cierta sensibilidad para ciertas secuencias, pero sinceramente creo que no hemos hecho nada que pueda, o llegue a herir a nadie. Aunque de repente, sale una asociación de amantes de las farmacias (risas) y nunca se sabe… También tengo que agradecer mucho al productor de Mod, Urko Errazquin, quien siempre estuvo muy pendiente de que tuviéramos libertad absoluta; algo que hablamos desde el principio, porque yo precisamente, me metí en esta peli para para poder hacer una cosa diferente y no hacer otra vez Es por tu bien, donde no hubiera podido meter cosas de ésta… Además, los guionistas estaban todo el rato buscando los límites y nunca se les paró. Para mí esto es el reverso tenebroso, digamos, y estos tres son los oscuros… (risas) 

¡Y qué tres! Pero la comedia ayuda a todo, creo, hasta llegar a un momento serio como es la escena del rector, que es hasta violenta…

C. T.:  Esa escena es la que más me gusta de la peli, porque vamos hasta un punto, tratado con cierto humor negro -y con un story porque era complicado de rodar- que cuando Pedro Casablanc lo leyó, dijo: “¿Va a ser así? Hay que hacer que el tipo se lo merezca” (risas) Y efectivamente, porque ahí teníamos un personaje de esos, digamos, tapón, formando el techo de cristal, que impide a los chavales que sigan subiendo… Y nos lo jugamos a saco, porque la escena… Pero si te fijas, no hay sangre, no hay nada; sólo es la cara del actor, pero está ese punto de “lo miro-no lo miro”. Además en ese momento, narrativamente cambia y deja de ser un juego. De repente, eran dealers y todo era divertido, pero ahora la cosa se pone seria y el espectador también. Colocar al espectador en ese “miro, no miro” para mí era muy era importante; por lo narrativo y porque necesitaba, de alguna manera, retarlo. Y esta peli me lo permitía. En la de los cuñados no hubiera podido y en la serie Berto…¡En la serie de Berto entra cualquier cosa! (risas) Pero bueno, esto es lo que me resultaba interesante y a lo que hemos jugando, explorando esos límites y estando cerca de donde ya es demasiado.  

Volviendo a esa trinca de actores, que han estado muy gamberros durante la entrevista… ¿Cómo has podido controlarlos en el rodaje?

C. T.: Me lo imagino (risas), pues ¡imagínate tú el rodaje entero! Ha sido brutal… Yo soy como un entrenador e intento generar ese ambiente para que tengan esa confianza y la comedia funcione. Y funciona, cuando entre ellos se pasan la pelota para que remate el otro. Porque en una comedia todo el mundo quiere brillar individualmente, y hacer el chiste más divertido; es normal, pero cuando dejas que entre ellos rematen, entonces sabes que ha funcionado. Y en este caso estoy muy contento…También te digo, que he visto a Carlos dar una vuelta a los diálogos de David para que fueran más graciosos. Son unas fieras y cuando la sueltas… Estoy muy contento. 

Lo dejo cuando quiera
De estreno y juerga

¿Cómo fue su elección, la formación del trío? Verdaguer no es tan conocido en comedia… 

C. T.: David ha hecho mucho teatro, mucho monólogo y mucha comedia en Cataluña, Además es muy divertido. Quizás su personaje sea el más serio, aunque también estando cerca Ernesto y Carlos, a lo mejor se lo comen, un poco (risas)… Yo es que tengo una teoría y creo, que el cambio de la comedia al drama se hace de forma casi natural -esos actores como Tom Hanks, que desde el monólogo en un bar, llegan al Óscar-, pero el camino inverso, para el que viene del drama, meterse en comedia es muy complicado. Salvo en los grandes actores, que sí saben hacer comedia; porque tienen la capacidad de transmitir, de contar, de enfatizar con la gente y además, tienen el sentido del ritmo, algo básico en la comedia. Ya que con el drama, no se funciona de esa manera; se prima la emoción sobre el ritmo, mientras que en una comedia la acción y el ritmo tienen que estar al mismo nivel… En el caso de David, además, su personaje lleva el peso dramático, es el conductor, mientras los otros dos pueden permitirse ser más locos. Y una vez quesupimos que el prota era David -una apuesta por parte de todos-. a partir de ahí construyes el equilibrio entre la energía de Ernesto y de Carlos; que es un actor más trabajador, más del personaje, muy desde dentro. Y Ernesto -ya has visto- es muy, muy gracioso; se sienta aquí y ésta callado, pero cuando abre la boca, te descojonas.

Me queda preguntarte por otro personaje, del otro Ernesto, que me ha resultado fascinante y muy divertido. Cuéntame de Tacho, interpretado por Ernesto Alterio. 

C. T.: En la italiana hay un personaje, que es el que perturba, digamos, pero no se parece nada al que ha hecho Ernesto Alterio. El personaje está muy bien escrito, pero Ernesto empezó a aportarcosas. Él hablaba de los tatuajes, porque los dos pensamos ponerle alguno, pero él quiso por todo el cuerpo y ponerse mazas, que le va de puta madre… Hablamos mucho y cambiamos muchasmás cosas con Ernesto; por ejemplo, todo el concepto de la discoteca que era diferente en guión. Era totalmente distinta, pero con el equipo de arte, lo adaptamos a la personalidad que le iba a dar Ernesto, y creo que funciona muy bien… Y luego, lo mejor, es que sólo Alterio y yo sabíamos lo que iba a suceder. Ninguno de los protagonistas sabia la parte de Alterio. Entonces, en una secuencia, igual te metía el dedo en la oreja que en la boca, o tocaba la barba, o los huevos (risas) 

L.C.: Como en la escena de la sauna… 

C. T.: Ahí, repartiendo amor. El poli-amor, que dicen los guionistas, pero para mal (risas), porque es como “a por todo y todo a la vez“ (risas). Creo que el personaje de Ernesto es tan grande, también, por esa base de improvisación que tiene. 

Subidón de promoción

Vienes de un exitazo y con éste seguro que repites. Controlas cualquier comedia, la de personajes, de situación… 

C. T.: Tengo un truco que aprendí de un director, David Molina, en Los hombres de Paco, mi primera serie… Yo le veía que marcaba cada página, en todas apuntaba algo y seguía marcando. Y le pregunté. Entonces me dijo que en toda secuencia tiene que haber un giro; algo que empiece de una manera, para acabar de forma distinta, y por lo menos, en uno de los personajes, alguno siempre tiene que cambiar en cada secuencia. Y eso, lo aplico en cada secuencia… Siempre hay cosas que no deberían estar ahí, que son sorprendentes y generan la comedia -por ejemplo, en el atraco de la farmacia; el vómito-. Son elementos que perturban y generan la comedia.  

Esa buena comedia que hemos disfrutado en la película y en ambas entrevistas, aprendiendo mientras era un no-parar de reír… Y esa es la mejor universidad.


Mariló C. Calvo 

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