EL DRAMA: Revelación traumática

El drama nos sitúa en los preparativos de una boda. Esa época de nervios e ilusión porque te vas a casar con la persona que quieres y quieres que las fotos sean preciosas y te propones dar un discurso bonito elogiando a la novia y las cualidades que la hacen única a tus ojos… pero eso Charlie (Robert Pattinson) ya no sabe cómo hacerlo. Porque hace una semana que cambió todo.

Y es que Charles conoció a Emma (Zendaya) en una cafetería hace dos años. Se decidió a hablar con ella porque nada más verla ya supo que la quería, y ahora están a punto de casarse. Pero una noche, cenando con su Dama de Honor, Rachel (Alana Haim) y con el padrino (Mamoudou Athie), comienzan a confesarse lo peor que han hecho en su vida. Uno a uno cuentan historias más bien desmesuradas, propias de personas muy cuestionables, hasta que llega el turno de Emma, que narra, de lejos, la peor de todas. La revelación los deja a todos helados, hasta tal punto que Charlie, que la adora, se empieza a plantear que la boda, por lo que significa pasar el resto de tu vida con alguien, no sea del todo conveniente. Y ya le va costando más redactar ese discurso que tiene que tiene que recitar… cuando se haya convertido en su marido.

Por lo tanto, titular una película como ésta, que se centra en los preparativos de una boda, El drama, tiene todo el sentido cuando conocemos su argumento. Escrita y dirigida por Kristoffer Borgli, responsable de aquella joya del cine fantástico que era Dream Scenario, en la que todos los personajes habían soñado con el de Nicolas Cage, El drama lo cuenta desde la misma perspectiva, desde el punto de vista del protagonista perjudicado por los acontecimientos para ir mostrando el desarrollo psicológico de su evolución ante lo que le ocurre, lo cual nos va situando también a nosotros, como espectadores, ante la tesitura de qué haríamos nosotros.

Y el descubrimiento no tiene por qué ser tan extremo como lo que cuenta el personaje de Zendaya, pero sí algo que desestabilice la idea que tenías de esa persona, por lo que te toca decidir si te compensa seguir con la relación que teníais.

Zendaya y Robert Pattinson en la escena que da lugar al antes y después de la película

En El drama, porque ya hemos dejado claro que lo es, el montaje es esencial. Lo lleva a cabo el propio director junto a Joshua Raymond Lee, y gracia a él sabemos rápidamente cómo comenzó la relación. Con esa celeridad, la película no gira en torno al cortejo, es otra cosa. Y, de nuevo, con un ritmo vertiginoso, nos vamos al presente, en el que queda nada para la ceremonia. Y casi sin respiro, la noche clave una semana antes del enlace. El antes y el después para Charlie.

A continuación, el montaje, juguetón y subjetivo, nos va intercalar el día a día del protagonista con sus miedos, sus inseguridades y todo aquello que se le pasa por la cabeza, con lo que la atmósfera del film va a conllevar tanta angustia como la que siente Charlie ante su boda.

El drama no es, como podemos comprobar, una comedia romántica, sino una película de terror. No de terror clásico pero sí psicológico, ante la disyuntiva a la que Charlie se enfrenta, ante la pregunta que nadie más que él puede responder en su caso: ¿te casarás con ella sabiendo lo que sabes ahora y desconocías antes? Todo le va indicando que lo último que debe hacer es dar el paso.

Robert Pattinson, el que fuera el célebre protagonista de la saga Crepúsculo, el mismo que se convirtió entonces, debido a ella, en un símbolo sexual para las adolescentes de entre 2008 y 2012, que fueron los años en que se estrenaron las continuaciones de la primera entrega… ya han pasado unos años desde entonces, decidió cambiar de registro y alejarse lo más posible del cine comercial, y ha ido eligiendo proyectos para público más adulto, incluyendo la extraña Cosmopolis (2012), de David Cronemberg, la fascinante El faro (2019), de Robert Eggers, la magnífica Tenet (2020), de Christopher Nolan, o la estupenda The Batman (2022), de Matt Reeves, antes de adentrarse en este otro tan llamativo y tan peculiar. Parece obvio que aún se decanta por personajes que nada tengan que ver con el que interpretó en Crepúsculo, y que, también aún, se le sigue asociando con él aunque haga 14 años que lo dejó atrás.

Pero es posible que con El drama haya un cambio al respecto y que aquellas adolescentes de entonces, y las de ahora, lo vean con otros ojos. Porque lo que aquí se plantea es una barbaridad digna de hacer pasar página a cualquiera. Un personaje adulto, su Charlie, puede lograrlo. Adulto y contradictorio. Lleno de inseguridad, asediado por la culpa, por el amor, por el no querer dar marcha atrás ante la evidencia. No es tan fácil olvidar a alguien a quien quieres por mucho que hayas descubierto su lado más terrible. Y también Zendaya está espléndida en ese papel de chica completamente diferente a la que fue cuando ocurrió lo que cuenta la noche en que todo cambia. Dos estrellas del cine para adolescentes que van a darle un giro a la idea que muchos de sus seguidores tienen de ellos con un film tan provocativo y tan diferente al que creen que es.

El drama es, además, una película con un aura muy realista. Las contradicciones se van sucediendo en el metraje porque ninguno somos perfectos y la realidad se cierne sobre nuestra existencia. Nadie está exento de ser culpable de algo y eso la película lo muestra con una claridad dolorosa. No hay buenos y malos en esta cinta tan terrorífica. Y con cosas mundanas y al alcance de cualquiera. Si bien es cierto que la película pone el foco sobre un mal endémico en Estados Unidos, el resto de los actos reprobables que se cuentan del pasado, o que suceden en el presente, no son ajenos a mentes perversas más cotidianas. Y eso también da mucho miedo. Sobre todo, haberlas normalizado.

Y si la película es angustiosa y estremecedora, es en el recuerdo, en el análisis, donde se torna monumental. Y es que también en cómo evoluciona, en el poso que te deja, es como una gran película se queda contigo para siempre. Si te afecta, si lo que plantea te interpela y te cuesta responder, es que la cinta ha logrado su objetivo. Y por el camino te has encontrado con una película única, entretenida, interesante y con momentos que te han mantenido en tensión en tu butaca. El buen cine se hace con mimbres no muy lejanos a esos.

Silvia García Jerez

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