DULCE SABOR A MUERTE: Helados cargados de gore

Niños asesinos. Es lo que nos propone Eli Roth en Dulce sabor a muerte, su último trabajo como guionista y director. Y tengamos en cuenta que es el mismo responsable de films como Hostel (2005), Hostel 2 (2007) o El infierno verde (2013), películas que para ser comerciales tienen un gore muy extremo. El mismo con el que cuenta su último estreno, así que quien conozca su cine ya sabe a qué se expone, y el que no, que no se tome a broma su cartel con una niña con una cabeza en uno de sus brazos, porque aunque tenga humor la película es tan gore como cabe esperar de su autor.

Y es que Dulce sabor a muerteIce Cream Man en su versión original en inglés, es decir, El hombre de los helados, que es más acertado que ese título retorcido y terrible que se le ha puesto en nuestro idioma-, nos acerca a un pueblecito estadounidense, más bien idílico, que disfruta de su incipiente verano, con niños que están entre sus últimas clases y el buen tiempo que los lleva a practicar deporte al aire libre y a hacer cola para comerse el helado al que el profesor los invita cuando llega un camión con su vendedor al volante, que se detiene para poder ir dándoles a cada uno el suyo.

Por la noche, ese mismo camión recorre el barrio donde los niños que se han comido los helados duermen, y al pasar, todos se van despertando como si fueran sonámbulos. A continuación, desatarán una matanza, comenzando por sus propios padres. A ella serán ajenos tres pequeños, uno de ellos el protagonista, Jared (Charlie Zeltzer), que es alérgico a la lactosa y no puede tomar helados, y entre los tres deberán descubrir qué está pasando con los niños, por qué están así y cómo revertir su situación para que vuelvan a ser los que eran.


El heladero encandilando a los niños, en Dulce sabor a Muerte
El heladero encandilando a los niños

Dulce sabor a muerte nos plantea una historia macabra con tintes de comedia y todo ello a la luz del día, que es, tal vez, lo más llamativo de la cinta: que se trate de una película muy gore en la que muchas de las víctimas son asesinadas por la mañana. Otras lo son en la noche en la que comienza la masacre, aunque tampoco en éstas muertes Eli Roth ahorra un solo detalle, el nivel de crueldad es el mismo del que lleva haciendo gala desde el inicio de su carrera. Por lo tanto, por si no ha quedado lo suficientemente claro, aunque los protagonistas sean niños no es una película destinada para ellos.

Pero es que además, tanto Eli Roth como su coguioista, Noah Belson, navegan por las turbias aguas de lo más oscuro de la sociedad y nos sumergen en un mundo que nos revela muchas cosas sobre el ser humano. Es decir, no se trata únicamente de un film de terror con momentos de humor negro, sino que nos adentra en una denuncia social bastante oportuna en estos tiempos.

Dulce sabor a muerte es un acierto. Un divertimento de primera categoría si te gusta el género de terror en su vertiente más gore. Es una película trepidante que no da tregua al espectador. Por supuesto habrá a quien le recuerde a ¿Quién puede matar a un niño? (1976), de Chicho Ibáñez Serrador, porque cuando los niños son asesinos uno se remite a títulos previos en los que se ha visto el mismo planteamiento, pero aquí las cosas cambian ya que no sólo es mucho más salvaje que la película española, también la maldad tiene otro origen. Vamos, que les une su concepto, que tampoco es algo ligero porque ver a niños matando siempre es tan extraño como terrible. Por eso el título de la de Chicho.

Y lo cierto es que se agradece que Eli Roth haya regresado a la senda del mejor gore, haciendo una gran película y alejándose de los trabajos más mediocres con los que nos había obsequiado hace un tiempo, caso de Black Friday en 2023, un film que prometía ser un festín gore pero se quedó en una secuencia de apertura cuya brillantez no se correspondía con el resto del metraje, o de Borderlands, que no fue muy apreciada en 2024, aunque tenemos que defender La casa del reloj en la pared, que en 2018 nos contaba un cuento asombroso de lo más recomendable. Pero ahora sí, ahora Eli Roth está de vuelta con lo que mejor se le da, con aquello por lo que es más reconocido, y es de esperar que el público la aplauda como se merece: mucho.

Apunte final: Os recomendamos quedaros hasta después de los créditos finales. Hay un epílogo que os resultará gracioso…

Silvia García Jerez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *