DISNEY: THE EXHIBITION – 100 AÑOS DE MAGIA

Desde el 1 de Octubre está disponible en la Fundación Canal de Madrid Disney: The Exhibition – 100 años de magia, una exposición en la que se homenajea al genio que comenzó a hacerse famoso con su creación de Mickey Mouse y que fue capaz de fundar un imperio de tal envergadura que ahora mismo es una marca casi inabarcable de películas, series, videojuegos o parques temáticos en todo el mundo.

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‘El barco de vapor de Willie’, primer cortometraje con Mickey Mouse

En la Fundación Canal de Madrid, situada en la Plaza Castilla, podemos acceder a esta exposición que consta de más de 250 piezas, obras de arte y material histórico para conmemorar el centenario de The Walt Disney Company.

Disney: The Exhibition – 100 años de magia cuenta con 9 galerías inmersivas con obras de arte, dibujos, maquetas, vestuario… y 14 instalaciones interactivas que recogen el legado de uno de los creadores más importantes de la Historia del cine. O eso nos gustaría a los auténticos amantes de la obra de Walt.

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Presentación de Walt Disney por parte de Mickey Mouse

Porque cuando uno llega a las puertas de Disney: The Exibition – 100 años de magia, espera, verdaderamente, encontrarse con un recorrido a lo largo de esos 100 años de magia. Y sentimos deciros que no es así.

Iniciamos el viaje a la fantasía creada por Walt Disney esperando al lado de una enorme figura de Goofy a que se cumpla el tiempo estipulado para que el vídeo que está viendo el grupo anterior acabe y podamos pasar a verlo también. Pero bueno, bonita espera. Y tampoco es muy larga. Y así dais margen a que otras personas que también tienen tu misma hora, lleguen. Porque las entradas, que se venden en la web o en la taquilla, son de pases cada media hora. Para que no se apelotonen todos los visitantes ya que, aunque los metros cuadrados del recinto son unos cuantos, la distribución de las salas acorta el aforo.

Una vez acabado el tiempo de espera, accedemos a la sala en la que vamos a ver un vídeo de los orígenes de la empresa, de los primeros años de Walt y de cómo se comenzó a crear su leyenda. Un vídeo estupendo, por cierto, y en un emplazamiento también impecable.

Disney: The Exhibition – 100 años de magia da, a partir de entonces, sus primeros pasos en una sala en la que, efectivamente, vemos esos inicios. Un amable actor vestido de botones nos da la bienvenida a la exposición y nos cuenta, para estupefacción de los más pequeños, que Walt Disney empezó haciendo cortos en blanco y negro, y que el famoso personaje Mickey Mouse también estaba dibujado así. El cine, hace muchos años, era únicamente en blanco y negro, y el género animado también. Obviamente los niños se quedan con la boca abierta. Lo más normal es que no hayan ni siquiera visto una película en blanco y negro. De Disney sólo han visto los últimos estrenos, y claro, la factoría no se plantea, ni remotamente, hacer nada que no sea en color. El mercado ya no lo permite aunque sería, para los nostálgicos de tal estética, una auténtica gozada que lo hiciera.

Uno de los aciertos de la exposición: la proyección giratoria de siluetas de 'Peter Pan' en DISNEY: THE EXHIBITION - 100 AÑOS DE MAGIA
Uno de los aciertos de la exposición: la proyección giratoria de siluetas de ‘Peter Pan’

A continuación pregunta, este mismo señor tan amable, que quién fue el primer personaje al que Disney le dedicó una película. No vamos a dar aquí la respuesta, pero sí diremos que es un momento muy participativo en la exposición.

Y tras esta estupenda introducción, Disney: The Exhibition – 100 años de magia es toda nuestra. Ya podemos caminar libremente por ella parándonos donde queramos y haciéndonos fotos donde consideremos.

Y esa primera sala es un sueño. Decorada al mejor estilo cartelería norteamericana, ya que ellos no tienen la tradición de poner los carteles de las películas en sus marquesinas, sino simplemente los títulos de las películas sobre un fondo de luz de neón, aquí se reproduce ese mismo estilo de marketing porque son los primeros movimientos de Disney en la industria. Vamos a ser testigos de los primeros cortos que realizó su empresa y del nacimiento del ratón Mickey en el corto en el que se le vio por primera vez. Esto, para los amantes de la Historia con mayúsculas de la animación norteamericana es una pasada.

Disney: The Exibition – 100 años de magia empieza muy bien. Tal y como debe. Tal y como Disney se merece. Un viaje a sus inicios con una estética muy cuidada, un homenaje fabuloso.

Y continúa igual de bonito. Es hasta emocionante ir pasando por allí y contemplar cómo está hecha la exposición, las cosas que exhiben, las piezas de arte, los vídeos. Seguimos y tenemos un set de los enanitos de Blancanieves y los 7 enanitos (1937) para hacernos foto con ellos, o para sentarnos si estamos ya cansados o si los niños necesitan algo. Un boceto de guión de la misma película, aunque sólo sea un mínimo dibujo que nos recuerde a ella. Otro recuerdo para Peter Pan (1953), un modelo de reloj de referencia para los animadores de Pinocho (1940).

O un caballo de tiovivo para la película de acción real Mary Poppins (1964), un caballito que, al parecer, fue montado por Dick Van Dyke, el actor que interpretó al deshollinador de la película. Una leyenda del Hollywood clásico de la segunda mitad del s.XX. Tal vez para muchos de los visitantes a la exposición, jóvenes y no tan jóvenes, ni el nombre del actor ni la película ni el caballito en sí les diga nada. Son títulos que mucho público considera demasiado antiguos para haberlas visto. Ese cine está cada día más denostado y no se ve, por lo que no se conoce. Existe la creencia de que no es divertido, y por lo tanto se descarta. Así que cualquier objeto de películas del siglo pasado son poco menos que irreconocibles.

Y da la impresión de que la exposición mantuviera esa misma idea en mente, la de no aburrir a un espectador que no conoce aquello que hasta aquí se le está mostrando. Por lo que se pasa, directamente, de Mary Poppins (repetimos su año de producción: 1964) a Winnie The Pooh, personaje que conoció su primera película larga para la compañía en el año 1997, sólo para el formato de vídeo, para el cine, la primera que se estrenó en salas fue en 2018 con su film Christopher Robin (2018), protagonizada por Ewan McGregor.

Lugar de escuchas de bandas sonoras

Tal circunstancia ya da pie a Disney: The Exhibition – 100 años de magia a pasar a los años más conocidos, actualmente, de la compañía, a los títulos que hoy siguen vendiendo merchandising, caso de Frozen: El Reino de Hielo (2013), Encanto (2021) o las películas de La guerra de las galaxias, que ni siquiera eran de la factoría Disney cuando nacieron, han sido adquisición tan posterior que es muy reciente: octubre de 2012.

Para aquellos que ven 2012 como algo lejano, estando ya en 2025, que consideran normal una revisión de la compañía desde tan corto espacio temporal, no entenderán a los más nostálgicos de un cine de Disney que la exposición no muestra, años, títulos, que no están representados en los metros de superficie de que consta toda ella: Fantasía (1940), Dumbo (1941), Bambi (1942), La bella durmiente (1959) o 101 dálmatas (1961) no tienen espacio aquí. Algún dibujo, algún boceto enmarcado que recuerde que alguna de ellas existió, pero no tienen protagonismo alguno, no cuentan con objetos, no hay una sala específica para honrar la grandeza de aquellas míticas películas que, como todo clásico, fueron las madres de esas que hoy adoramos, porque todo presente tiene un pasado y ese pasado hay que conocerlo. Y, a veces, si lo descubrimos, podremos llegar a la conclusión de que tenían más magia que los productos que la compañía estrena ahora en los cines, toda la magia, de hecho, que la exposición promete darnos.

Nada de las películas originales de acción real como La isla del tesoro (1950), la primera de acción real rodada por la compañía, de 20.000 leguas de viaje submarino (1954), protagonizada por Kirk Douglas, Tú a Boston y yo a California (1961), con la estrella infantil Hayley Mills, La bruja novata (1971), protagonizada por Angela Lansbury, quien años más tarde podría voz a la Señora Potts en la versión animada de La bella y la bestia (1992), de la que apenas hay una muestra con su reloj y su candelabro.

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Una de las joyas de la exposición son las pruebas a lápiz de los personajes icónicos de Disney

Películas que uno espera ver representadas en una exposición que se titula Disney: The Exhibition – 100 años de magia. Disney es mucho más que el ratón Mickey o que, actualmente, Star Wars o Indiana Jones. Aunque no lo parezca. Y también era de esperar que se pudieran encontrar piezas originales, cosa que no ocurre. Son copias, o modelos usados para el modelo real… nada real. Encontrar un vestido de Cruella que según la identificación lo llevó Emma Stone en la película de 2021, demasiado nuevo para que realmente fuera usado en alguna toma, con lo que desgasta un rodaje, o un traje que supuestamente usó Harrison Ford metido en el papel de Indiana Jones, y cuyo aspecto es de recién cosido ayer, no emociona en absoluto. Los miras y te preguntas si Harrison realmente se lo puso. Hasta el sombrero parece recién comprado en la tienda de al lado para la vitrina.

Y ya el colofón, muy triste, es encontrar paneles en los que se puede escuchar la banda sonora de las películas, con los cascos individuales y la lista del soundtrack para darle al tema que quieres escuchar. Como si estuvieras decidiendo si lo compras o no. Una exposición sencillamente no es así. No debería tener aspecto de tienda, aunque también te invitan en algún momento del recorrido a suscribirte a la plataforma que da nombre a la exposición. Es demasiado ya.

No, Disney: The Exhibition – 100 años de magia no es una buena exposición. A veces, como digo, parece simplemente una excusa de marketing para que veas sus películas en la plataforma correspondiente. Pero no es, aunque pudiera parecer en su inicio, en sus primeras salas, un tributo al genio que creó la compañía. Es un homenaje a la marca, a Disney como marca, no al padre de una de las mayores productoras y distribuidoras de cine del mundo. Incluso me pregunto si a él mismo le gustaría verla, porque en realidad no habla de él, habla de las películas que la compañía ha ido estrenando a partir de cuando se fue, en el año 1966.

Después de su muerte, Disney ha cambiado mucho. Incluso los parques temáticos que inauguró han cambiado. Las películas propias no siempre para bien, las fusiones de la compañía con otras para adquirir títulos para hacerlos suyos no han sido todo lo satisfactorias que artísticamente sería deseable, los parques para excelentemente bien… todo cambia, todo es susceptible de mejorar o empeorar, pero Disney no vio nada de eso y la exposición también debería ocuparse de aquello que se estrenó bajo su mandato y su supervisión. Porque esa fue la magia que creó. La magia de la que nació el Disney que hoy, 100 años después, seguimos admirando.

Silvia García Jerez

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