D’A, Inicia el Festival de cine de autor 2025 en Barcelona
El D’A termina su primer fin de semana con un excelente balance de títulos de cine de autor que se han proyectado en salas como el Aribau, el CCCB, la Filmoteca, el Zumzeig y hasta en la Casa Montjuïc. . He aquí los más destacados para La cronosfera.
Arriesgadas y malrrolleras
Vida en pausa, de Alexandros Avranas (Miss Violence), nos presenta a la pareja rusa Sergei y Natalia y a sus dos pequeñas hijas. La familia se encuentra en proceso de asilo político en Suecia para lo que tienen que atravesar por los arduos caminos de la burocracia para probar que, ciertamente, en su país de origen corren peligro. Su petición es denegada y las consecuencias las sufren, sobre todo, sus hijas quienes enferman de poco conocido síndrome del refugiado que afecta mayormente a los infantes en estas situaciones.
Avranas consigue generar una tensión inaudita mientras transcurren los minutos que, a la postre, resultarán vitales para que esta familia consiga sus objetivos. Durante el proceso, el director nos envuelve en una atmósfera terrible y desesperanzadora sin caer en una trama facilona y estereotípica dada la naturaleza del caso. En lugar de ésto, logramos empatizar con la pareja, e incluso, justificar las decisiones que toman porque entendemos que su estabilidad y salud mental está de por medio.
Esta película llega en el momento justo porque, en la situación política que se encuentra el mundo en este momento, son cientos las familias que están en situaciones tan complejas como inhumanas en las que dependen de decisiones de personas a las que no les importan en lo absoluto.
Además, Vida en pausa, se convierte, en cierto sentido, en un relato de terror sin quererlo porque el público puede visualizarse, aunque hipotéticamente, en una situación como esta y sufre casi tanto como la familia protagonista del filme. Muy recomendable.
Y seguimos con el mal rollo. En Abril, la directora georgiana Dea Kulumbegashvili (Beginning), nos presenta a Nina (Ia Sukhitashvili), una ginecóloga que, en sus ratos libres, dedica su tiempo a realizar abortos clandestinos en pueblos cubiertos de pobreza, ignorancia y abandono. Ella está siendo investigada por una presunta negligencia médica en la que fallece un recién nacido en un parto que atendía.
Alejada de debates morales y sociales, en Abril seguimos a Nina en sus continuos recorridos por remotas poblaciones en donde la llaman para realizar estos prohibidos procedimientos poniendo en riesgo su propia carrera profesional si es descubierta.
Kulumbegashvili nos muestra, de forma descarnada, la dura realidad rural que viven las mujeres sin recursos y con familias muy numerosas que se ven obligadas a abortar así como la de chicas muy jóvenes que han quedado embarazadas y que su entorno no aceptarían a una madre soltera por cuestiones religiosas o morales. En este contexto somos testigos que esta “labor” realizada por la protagonista supone una especie de alivio para las mujeres asfixiadas por un sistema que las coloca en el último lugar en el escalafón de importancia de la sociedad donde habitan.
Nina se muestra como “salvadora”, o bien, como una figura desdibujada que intenta rescatarlas de estas situaciones y que, al mismo tiempo, es incapaz de rescatarse a si misma. No os la podéis perder.
Un respiro
Peacock, ópera prima de Bernhard Wenger, funciona como un respiro ante tanto drama y mal rollo. Es una comedia con un peculiar humor en donde conocemos a Matthias (Albrecht Schuch), un hombre que trabaja para una agencia dedicada al alquiler de personas para que se hagan pasar por parejas, hijos o conocidos de los clientes en distintos eventos sociales. Después de que a Matthias lo abandona su pareja, su vida se desmorona en todos los sentidos.
Wenger nos presenta a un atípico protagonista que, de tan bueno, resulta irreal, aunque este sea el punto más importante de la cinta. Porque Matthias intenta quedar bien con todo el mundo pero es el mundo el que no se lo acaba de creer. Entonces queda en evidencia lo que en realidad se espera de él: que sea más humano, más visceral, más equívoco.
Finalmente, Peacock no promete más de lo que ofrece, una particular comedia con personajes tan ideales como irreales y en eso radica la originalidad de la propuesta. Recomendable.
Y, desde el D’A, festival de cine de autor 2025, seguimos informando.