CUMBRES BORRASCOSAS: Cuando el amor no lo es todo

Una nueva adaptación de Cumbres Borrascosas llega a la cartelera. La célebre novela que Emily Bronte publicó en 1847 ha sido llevada al cine en varias ocasiones, de entre las cuales las más famosas pueden considerarse la dirigida por William Wyler en 1939, la que realizó Luis Buñuel en 1954 titulada Abismos de pasión y la versión de 1992 protagonizada por Juliette Binoche y un jovencísimo y aún desconocido Ralph Fiennes.

Margot Robbie y Jacob Elordi como Cathy y Heathcliff en esta version de cumbres borrascosas
Margot Robbie y Jacob Elordi como Cathy y Heathcliff

Ahora es el turno de dos actores en plena cúspide de su fama, porque es el caso de Jacob Elordi (nominado este mism oaño al Oscar a mejor actor secundario por Frankenstein) y Margot Robbie, quienes a las órdenes de Emerald Fennell vuelven a traer al presente la inmortal historia de amor de Catherine Earshaw y Heathcliff, una niña de familia bien y un niño huérfano que el padre de Catherine encuentra vagando por las calles de Liverpool, recoge y lleva a su finca Wuthering Heights, título original de la novela que podría traducirse como se ha hecho en nuestro idioma. Los pequeños se encandilan, están fascinados el uno con el otro, encantados de pasar tiempo juntos, y de mayores ya sienten un amor innegable, consolidado. pero se dan cuenta que el sus sentimientos no son suficientes en un mundo en el que existe una barrera social entre ricos y pobres.

Catherine decide casarse, pero no lo hace con Heathcliff, al que adora pero al que tiene que ignorar, y él, al enterarse de lo que ocurre desaparece durante años, hasta que regresa a Cumbres Borrascosas para llevar a cabo su venganza.

Margot Robbie interpreta a la Catherine adulta, y lo hace con una majestuosidad propia de quien posee de forma natural una belleza y un estilo tan clásico como contemporáneo. Margot, la Barbie personificada en 2023, es una estrella en el s.XXI pero bien podría haberlo sido del Hollywood de los años 20. Es tan perfecta que encaja en el papel de Catherine y lo habría hecho en el cine que se rodaba en blanco y negro. Y además es una grandísima actriz, capaz de todos los registros que ha do interpretando hasta el momento, y una productora también sobresaliente, dándole oportunidades a mujeres detrás de la cámara, caso de esta misma película, o de la ya citada Saltburn.

Por su parte, Jacob Elordi, otro guapo oficial de esta nueva ola de la industria, que repite a manos de Emmerald Fennell tras la salvajísima y espectacular Saltburn, nos ofrece un Heathcliff con un enorme trabajo psicológico en el personaje. Enamorado y juguetón, cuando regresa a la vida de Catherine lo hace de una manera oscura, torturadora, sin escrúpulos. Nada le importa salvo estar con Catherine, incluso si tiene que llegar a hacer daño a quienes lo rodean.

Margot Robbie y Jacob Elordi son un gancho obvio de cara a la taquilla de Cumbres Borrascosas, y junto a la directora de Una joven prometedora parecen un trío a punto de sacudir las carteleras tras el flojo parón de las Navidades en Estados Unidos. Aquí aún triunfan la fabulosa Hamnet y la espectacular Aída y vuelta, así que este nuevo estreno será, a buen seguro, una compañía en lo más alto de lo más visto.

La pregunta ahora es si lo merece. Lo cierto es que Cumbres Borrascosas es una novela clásica que se mueve en parámetros bastante actuales, aunque vistamos de forma diferente, pero la unión entre ricos y pobres sigue estando socialmente mal vista. Y a pesar de eso se sigue dando, aunque con poca asiduidad, ya que el ascensor social está, durante la mayor parte de los siglos, bastante averiado. Pero eso al amor le da igual y esa es la razón por la que siempre funcionan estas historias aunque se adapten de manera tan aburrida.

Porque Cumbres Borrascosas realmente es aburrida. Y no por la poca destreza de su directora, es que la historia es así, no es más entretenida la lleve a la gran pantalla quien la lleve. De hecho, Fennell hace lo posible por conseguir que su atractivo sea mayor y, no pudiendo cambiar su fondo -el qué-, sí revoluciona la forma -el cómo- convirtiéndola en una apasionada relación con momentos de alto erotismo poco habituales en las pantallas contemporáneas, de tal manera que el recuerdo de aquel cine que firmaba Adrian Lyne, como 9 semanas y media (1986) o Una proposición indecente (1993), sobrevuela en algunas de sus escenas, filmadas con un gusto exquisito, unidas además a una composición estética en planos cenitales, no necesariamente en momentos eróticos, que le otorgan una elegancia sobrecogedora.

Está bien eso. Es acertado para el signo de los tiempos. Para una juventud, que es la que más acude al cine, que pueda sentirse de alguna manera interesada por un texto clásico. Y con dos actores que puedan ser un reclamo para ellos. Todo vale, piensan los productores, para que el público se acerque a las salas.

Pero habría estado mejor que fuera con otra obra, aunque que se trate de un clásico también es bueno para llamar la atención de la audiencia adulta. A pesar de que el escogido no sea el más adecuado de cara al entretenimiento. Podría pensarse que es culpa de esta versión pero es que la presente está muy apegada a la novela. De hecho, pueden reconocerse en la pantalla diálogos de aquellos que pudimos leer en los textos de los que proviene.

Lo que sí consigue Emerald Fennell es, como ya hizo en sus películas anteriores, lograr un imaginario perturbador en sus imágenes. Asistir al maltrato de Heathcliff hacia Isabella (Alison Oliver) y observar cómo lo recibe ella resulta, cuanto menos, desasosegante y recuerda, una vez más, cómo en nuestros tiempos hay quienes aceptan algo así en su relación, ya sea por amor o porque no pueden ya huir de humillaciones de ese cariz.

No puede negarse que Cumbres Borrascosas es uno de los estrenos más esperados de este comienzo de año, no sólo por tratarse del clásico que es, también porque sus protagonistas son dos estrellas, una más consolidada que la otra, pero ambas con un peso innegable en los rótulos de un póster que harán de la cinta un éxito. Luego habrá a quien decepcione o a quien emocione, pero en su conjunto es uno de los trabajos de menor envergadura de una directora que ha luchado, es evidente, por constituirse como una voz original dentro de un obsoleto Hollywood. Aquí, es evidente también, la originalidad no brilla desde el momento en que decide hacerse cargo de algo que ha sido adaptado ya en múltiples ocasiones, pero si el previsible éxito le sirve para seguir defendiendo proyectos propios, bienvenido sea.

Silvia García Jerez

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