Concienciación sobre el autismo en Parque Warner
EL ACTO DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO
El día 2 de abril es el Día Mundial de Concienciación sobre el autismo, y Parque Warner, junto a la Fundación Parques Reunidos y Plena Inclusión Madrid, quisieron visibilizar esta semana de concienciación con un acto simbólico, y muy llamativo, en el parque temático situado en San Martín de la Vega el pasado día 30 de marzo, ya que el parque no abre todavía sus puertas a diario y el domingo era perfecto para citar a las 1.000 familias que formaron parte de la bonita actividad que llevaron a cabo.
Y es que todos ellos tenían unas instrucciones muy claras acerca de lo que se iba a realizar, de lo que tenían que realizar, en la plaza situada a la entrada del Parque Warner, esa en la que la fuente ya está funcionando, tras mucho tiempo sin hacerlo, con su agua y todo adornando más si cabe un enclave único que da comienzo a la aventura que es pasar allí una jornada. Y esas instrucciones comprendían que cada uno de los niños, adolescentes, adultos incluso, cada persona con autismo, portara una cartulina de diferentes colores, que simbolizaban las diferentes diversidades del autismo, y a la señal indicada la subieran situándolas sobre sus cabezas para que un dron que sobrevolaba la plaza pudiera grabar el instante, que continuaría, y acabaría con los mismos chicos lanzando sus gorras al aire.
Un acto que tuvo lugar a las 11:00 de la mañana. Tras él, llegó el momento de la lectura del Manifiesto. Todo acto de reivindicación y concienciación requiere un Manifiesto que apoye su causa y desglose las necesidades que a su respecto en él se indiquen. En este caso, para exponer lo que estos chicos y chicas necesitan en su día a día, el respeto que se les debe y las ayudas que es evidente que necesitan. Un Manifiesto, dividido en partes, leídas cada una de ellas por una persona diferente, afectada con TEA, para dejar claros cuáles son sus derechos y sus requerimientos para sentirse integrados en la sociedad.
Para terminar este importante acto, llegó el turno de palabra de las autoridades: de la directora general de Atención a la Discapacidad de la comunidad de Madrid, Alejandra Serrano, del presidente de Plena Inclusión Madrid, Tomás A. Sancho, y, por supuesto, de Diego Gracia, el admirable director general del Parque Warner, genio gracias al cual podemos disfrutar, cada vez que vamos, de un parque de atracciones de excepcional nivel no sólo en España, también en Europa.
Todos ellos se dirigieron a los presentes para aplaudir esta nueva cita en el parque, un año más apoyando a las personas con TEA y a su diversidad de matices, y esta nueva muestra de inclusión que Parque Warner lleva tiempo demostrando que quiere impulsar. No en vano, el acto estada interpretado en LSE, Lengua de Signos Española, por Nerea Larrañaga, magnífica intérprete de Plena Inclusión que no se dejó nada por transmitir a quienes requirieran de su trabajo. La pena, eso sí, fue la escasa visibilidad que éste tuvo porque sin una altura en la que los asistentes del fondo pudieran verla, para poder escucharla, las personas con sordera o con dificultad auditiva que se comunicaran con lengua de signos no tenían acceso a su interpretación, que, ya digo, fue clarísima y espléndida.
Una vez concluido el acto, familias, prensa, autoridades y resto de asistentes pudieron, a partir de las 12:00, horario en el que el Parque Warner abría sus puertas, disfrutar del resto del día en sus instalaciones. Y es que la iniciativa de Plena Inclusión y Parque Warner era también que las personas con TEA pudieran pasarlo bien allí gracias a la accesibilidad de la que el Parque también hace gala.
Ataviados los chicos a los que se les dedicaba la jornada con una pulsera naranja en la muñeca que indicaba su pase preferente a cualquiera de las atracciones del parque, todos ellos pasaron sin hacer colas para disfrutar al mismo nivel que quienes esperamos con paciencia a que llegue nuestro turno para montar. Ellos no pueden esperar, se alteran, se ponen nerviosos. Ellos no conciben el mundo con las reglas habituales y también por eso se les permitió adelantarse a los demás. Todos tenemos que entenderlo. Y lo hacemos.
DÍA EN EL PARQUE WARNER EN EL MES DE LOS SUPERHÉROES
A partir de las 12:00 comenzó el tiempo libre para todos en, recordemos, el último fin de semana que Parque Warner dedicaba al mes de los superhéroes y que, por cierto, La Cronosfera no había cubierto hasta ahora. Sólo los fines de semana porque en su mes de apertura, marzo, tras el parón del fin de la temporada de Navidad, no abre sus puertas en los días laborales de lunes a jueves, por lo que los superhéroes sólo se asoman en los mismos días en que el parque está disponible para sus visitantes.
Y lo cierto es que está muy bonito, con carteles y logos a lo largo del parque, sobre todo en el área misma de los superhéroes, pero no es menos cierto que sabe a poco cuanto puede verse expuesto por sus calles. Lo que hay está muy bien pero estaría mejor que hubiera más, que se notara más que el mes de los superhéroes está teniendo lugar. De hecho, el desfile de las 15:15 es realmente rápido. Demasiado: si llegas con el tiempo justo por estar en alguna tienda o atracción, te lo pierdes. Y no queremos eso, porque merece la pena ver a los personajes que van a desfilar por la Avenida de Hollywood, la primera a la que accedemos desde la plaza de la fuente, en la entrada. Superman, Batman y Robin con el Batmóvil, Wonder Woman… no falta nadie en el poco tiempo que utilizan en desfilar por delante de los entregados visitantes.
Pero claro, el principal atractivo de Parque Warner son sus atracciones, y el día 30 de marzo, tras un mes especialmente lluvioso, fines de semana incluidos, la afluencia era enorme. Se notaba sobre todo en las colas, no tanto en las calles, al menos en la primera parte del día. Después de comer ya era otra cosa, por la tarde ya había colas hasta para comprar gofres en los puestecitos que no eran restaurantes. Impresionante para no estar aún en temporada alta.
A la primera atracción a la que fuimos fue, cómo no, a Batman Gotham City Escape, la joya del parque, con razón. A conocerla, a montarse en ella, viene gente de toda Europa. Nosotros teníamos un enorme grupo de chicos de procedencia alemana detrás, deseando saber si, en efecto, es una de mas mejores montañas rusas del continente. Y seguro que comprobaron que lo es, nosotros, que lo sigue siendo.
Pasado el periodo de Navidades hasta su apertura, Batman Gotham City Escape goza de muy buena salud. Se nota que el equipo de mantenimiento se ha afanado con ella porque vuelve a tenerlo todo en orden. Circulamos por sus raíles con una fluidez maravillosa, el sonido está sincronizado con el pasaje del recorrido que le corresponde y los efectos funcionan como un reloj recién puesto a punto. Y la experiencia se disfruta al máximo. Uno de los comentarios que más escuchamos a la salida fue lo increíble que es que sientes que te levantas del asiento. Y es que sus AirTimes son apabullantes. Esta montaña rusa es pura magia, una obra maestra del diseño y de la ingeniería de Intamin, la empresa fabricante. Es bonita y como atracción es una barbaridad. Nosotros hicimos media hora de cola pero cuando tiene más de una hora entera de espera también merece la pena.
Otras a las que aprovechamos para montar fueron La venganza del Enigma, una torre que te eleva 100 metros en distintas propulsiones de lo más suaves -no lo parece desde el suelo pero la experiencia al subir a ella es distinta y muy satisfactoria- para dejarte caer a saltitos, de nuevo nada bruscos… muy recomendable, o Shadows of Archam que, tras una cola ya bastante considerable, nos lanzó a sus loopings un tanto intensos en esta ocasión. No siempre percibes igual las montañas rusas y lo cierto es que en esta ocasión la experiencia fue un poco excesiva.
Y aprovechamos para asistir al espectáculo de Loca Academia de Policía, un divertimento de media hora en el que los especialistas se lucieron para deleite de un aforo completo que aplaudió a rabiar cada chulada de cuantas veía con los coches y las motos que formaban parte de la historia, homenaje al clásico de los ochenta con referencias a la cultura pop de entonces, como Doña Rogelia, el personaje que popularizó Mari Carmen, la ventrílocua que actuaba con ‘sus muñecos’.
Para finalizar el espectáculo, a modo de títulos de crédito en una película, motos y coches desfilaron para saludar y recibir los merecidos aplausos en una coreografía digna de los saludos del teatro. Brillantísima. En un momento de ella hicimos la fotografía que podéis ver en este reportaje, ya que no quisimos grabar vídeo por no estropear la experiencia a quienes no conozcan el show, que tiene dos horarios disponibles y que se pueden consultar en la web del parque.
Para concluir el Día Mundial de Concienciación del Autismo, fuimos a la zona infantil, Cartoon Village, a probar La aventura de Scooby Doo y la montaña rusa para niños Correcaminos Bip Bip. Para ambas las colas ya superaban, avanzada la tarde, los 45 minutos de cola. La primera nos pareció simpática y la segunda una montaña rusa familiar bastante resultona. Y recomendable.
Con ellas concluyó nuestro día. Un día fantástico en el que pudimos comprobar cómo los chicos con TEA se lo pasaban en grande porque muchos de ellos nos adelantaron en la cola con su pulsera naranja y se les veía con muchas ganas de probar todo aquello que nosotros tardamos más en experimentar. Y seguro que al bajar les había parecido una gozada haber subido. A nosotros, desde luego, sí. Parque Warner es siempre una gozada y en días como el 30 de abril, además, demuestran que la concienciación social no está reñida con el entretenimiento.
Silvia García Jerez