BOHEMIAN RHAPSODY
Let Queen Rock You
Bohemian Rhapsody es todo un festejo musical y vitalista en torno a la creación del clásico del rock que da el título al film.
Un familiar y bondadoso recorrido por la vida de Freddie Mercury desde la formación de Queen y durante su época de mayor éxito, mostrando el lado más alegre y brillante de su música, apartándose de lo morboso y sensacionalista que se asocia al excéntrico intérprete.
Bohemian Rhapsody no es sólo un precioso homenaje al compañero y artista, sino que además la recreación del mítico concierto Live Aid que les convirtió en leyendas es un gran disfrute que merece verse.
Producida por los restantes miembros de la banda británica, la cinta consigue de una manera sencilla aquello que al cantante más le gustaba: entretener al público y pasarlo muy bien.
Una balada, algo de ópera, un riff y hasta un gong para una épica composición entre falsetes y coros teatrales entonando un relato de más de seis minutos de duración, con un asesino confesando a su madre el trueque por su nueva identidad. Fausto. Galileo. Ángeles, demonios y un dios de nombre Bismillah. Así es Bohemian Rhapsody; esa canción que cambió el rock y convirtió a Queen en grupo legendario.
Ahora transformada en película es un bonito revival de su creación y un relato amable de su compositor, Freddie Mercury.
Todo un regalo que Brian May y Roger Taylor dedican a su compañero, con la música por encima de todo, subrayando lo bueno y divertido del personaje y la persona.
Familiar en todos los sentidos, por lo conocido del relato y las maneras de mostrarlo, la cinta es un perfecto disfrute para fans y una estupenda aproximación para las nuevas generaciones. Porque aunque existen numerosos documentales sobre la rock-star no siempre la historia oficial es la verdadera y a veces, la lealtad y la amistad valen más que cualquier realidad contada… Claro que a Freddie Mercury le gustaba la fiesta y vivió una época extrema. Nunca lo negó e incluso provocaba esa prensa sensacionalista que le rondaba. Eran los ’80 y la homosexualidad comenzaba a salir de los armarios junto a una nueva enfermedad que aparecía como una maldición y Mercury sufrió. Pero él nunca fue drama-queen e incluso en los momentos mas duros, la imagen que permanece es su tremenda energía en el escenario y esa extraordinaria complicidad con el público.
En Bohemian Rhapsody quedan reflejados los mayores éxitos de Queen y las divertidas grabaciones para el álbum A night at the Opera, donde se incluye la canción por primera vez. Igualmente aparecen las broncas de la banda, los restos de juergas y los apetitos sexuales del artista, pero sin recrearse en el realismo, ni restarle valor. La película es puro buen rollismo y musicón.
Se echa de menos algún recuerdo como la participación de Queen en bandas sonoras –Flash Gordon, A Kind of Magic– y el emotivo dueto de Mercury con Monserrat Caballé en Barcelona. Pero aquello fue en los ’90 y es La Callas quien suena en Bohemian Rhapsody, junto a Radio Ga Ga, Another One Bites the Duts, I Want to Break Free…
Cubriendo principalmente la génesis del grupo y la década del ’75 al ’85, no obstante se sorprenderán con aspectos menos conocidos de toda la historia.
Y descubrirán a Farrokh -de origen africano, aún siendo hijo de emigrantes farsis de India- cantándose el cumpleaños feliz al rebautizarse como Freddie. Ese gran showman y estrella nata, quien con esa bocaza que le permitía un mayor registro vocal y le acarreó muchas burlas, conquistó a otros inadaptados como él -May en la guitarra, Taylor a la batería y Deacon al bajo-, formando Queen y comenzando su reinado.
Impuntual, ingenioso, divo y reinona. Así resulta este Mercury.
Amante de los gatos y del eye-liner. Osado hasta con los monos que vestía. Quien igual se enamoraba de una chica, que del abrigo que llevaba.
El mismo que se plantaba con corona y capa en un concierto, o se paseaba majestuoso con cueros y bigote a lo Village People, en otro.
Ese champion consiguiendo que sus temas fueran -y aún sean- himnos celebrados siempre por el público (llegando a ser cantados hasta en templos tan heterosexuales como los partidos de fútbol). Y todo un campeón que llevó con dignidad el tabú del SIDA, apuntándose también en el filme con una secuencia elegante y emocionante en una consulta médica; cuando un paciente con los signos externos de la enfermedad, entona su famoso ‘eeeoooo‘ al paso de Mercury.
Dexter Fletcher está detrás de la dirección de Bohemian Rhapsody, y parece que se está especializando en biopics musicales, pues lo próximo que veremos de él va sobre Elton John. Ahí queda. Mientras recomendamos su Bohemian Rhapsody en VO.
Acompañen a Rami Malek (querido Mr. Robot) en la piel de Mercury, realizando una interpretación espléndida con una veracidad difícil de alcanzar; sobrepasando esa legión de imitadores que rodea al personaje, a veces, rozando la parodia.
Captando su voz y actuando en play-back (es imposible copiar el tono y poder de Mercury cantando), Malek logra el toque justo entre el divismo y la prótesis dental. Sobre todo al final, en esa joyita que despide el film con la recreación de Live Aid en el verano de 1985; cuando Geldof se inventó un concierto irrepetible, antes de que los festivales se profesionalizaran en exceso y el altruismo fuera negocio de ONG.
Y fíjense bien en ese cierre, que calla circularmente cualquier duda de celos y envidias entre Queen-Mercury, o viceversa; arrancando la peli con un solitario Mercury en su camino hacia Wembley, para acabar con el mismo recorrido pero abriendo el plano, con los restantes miembros de Queen siguiendo a Freddie antes de saltar al escenario… Comienza el show, ¡disfrútenlo!
Una vez acabe, saben que seguirán cantando.
Let Queen Rock You!
Mariló C. Calvo