Entrevistamos a Antonio Zúñiga

Antonio Zúñiga, actor, miembro del Sistema Nacional de Creadores, dramaturgo, director del Centro Cultural Helénico. En su haber actoral lleva unas 30 puestas en escena, otras 50 obras dramáticas escritas. Premio Nacional de Dramaturgia en el 2003. Formado en La Casa del Teatro. Toño, como lo conocen los cuates, a participado en los festivales internacionales de Noche de Teatro en Borotalpada, India o el Festival Internacional Cervantino en Guanajuato, México, entre otros. Un todoterreno de las tablas escénicas. Habla con La Cronosfera.

Somos los únicos seres que como dice la canción, somos capaces de tropezar dos veces con la misma piedra

Antonio Zuñiga

LA CRONOSFERA: ¿Cómo te afectó esta confinación?

ANTONIO ZÚÑIGA: Para todos ha sido un parteaguas definitivo, ha terminado por transformar la forma de vivir de las personas. A toda la humanidad se le ha puesto un paréntesis, en Europa saben de mejor manera, como la pandemia y las epidemias han provocado este distanciamiento, pero esta pandemia, tiene la particularidad de que nos ha tocado vivir con la tecnología. En el tiempo de la fiebre bubónica, seguramente la primera reacción de la sanidad pública fue que todo mundo se encerrara en sus casas, pero en la edad media era distinto meterse a sus casas que en el siglo XXI, en donde tenemos la otra ventana, por primera vez reconocemos que en el momento en que estamos separados por miles de kilómetros podemos hablar. En al edad media la gente entraba en un impacce de autocononocimento personal y se recogían en si mismos, es decir, el transito del tiempo era distinto. Nosotros venimos en un tren de alta velocidad en la modernidad tecnológica y de pronto viene un bicho minúsculo, un ente vivo que de tajo corta como guillotina y parte la dinámica del comportamiento general, de tal manera que lo que sucede es algo inédito he histórico, por primera vez en la historia del ser humano, toda la tierra se pone en confinamiento, y entonces, tenemos puntos en común, como los puntos de la angustia, los puntos del dolor, con los puntos de la soledad, porque al mismo tiempo, nos metimos a la habitación, tú en tu casa y yo en la mía. Por primera vez mil millones de personas vivieron el mismo fenómeno. Es como si hubiera aparecido un huracán en toda la tierra. Todavía nos preguntamos qué es lo que está pasando, y por supuesto, no se puede soslayar. Hubo varias acciones que fueron increccendo. Ahora tenemos las plataformas, la digitalización, y otros miles de pasatiempos, pero al teatro le cortaron de tajo la actividad, con orden legal y sobreviviencia oficial, es decir, las normas de salud establecen que evites estar junto al otro y el teatro como materia prima fundamental necesita estar junto al  otro, es un arte de la colectividad, el teatro necesita de la reunión, de la confluencia y eso es lo primero que aparece frente a un bicho que te puede contaminar y matar. Nosotros, la gente de teatro somos los primeros damnificados. 

Por primera vez mil millones de personas vivieron el mismo fenómeno

Supongo que los actores tienen diferentes preocupaciones que las que tengo yo como director y viceversa. Pero como dramaturgo sucede diferente, porque desde mi casa puedo escribir sobre la pandemia. Decidí en esta pandemia seguir escribiendo, pero no escribí teatro, escribí una serie completa de diez capítulos, paradójicamente no quise escribir sobre el virus, o la pandemia, no quise ser testigo recurrente sobre ese discurso, se me hacia un cliché sobre la desgracia que significa estar encerrado y amotinado por un virus, se me hacia recurrente y no quise ser un cronista de eso. 

En toda la pandemia cociné y me encantó, encontrar los ingredientes, las especies, darle sazón, comerlo, me producían una sensación artística y escribí una serie sobre la comida del norte de México. 

Antonio Zuñiga

La gente quiere vivir el evento de la comunicación en carne propia y eso no lo va a sustituir ninguna plataforma digital.

De un año y medio para acá soy funcionario del Centro Cultural Helénico y al ver que la comunidad más afectada era la nuestra, tuve la premura de crear programas de apoyo en la medida de lo posible con los recursos que teníamos a mano y creamos varias convocatorias de apoyo, por ejemplo, si eres dramaturgo escribe lo que estas viviendo en la pandemia y te premiamos, o, haz un monólogo del encierro, los actores y actrices se irán eligiendo cada semana, o se les convoca hacer una obra de teatro utilizando los medios digitales. Hicimos y promovimos la creación de lo digital. 

Esta pandemia homogeneizó, la reflexión teatral, con las herramientas digitales. ¿Qué es teatro? ¿Qué no? ¿Morirá el teatro? ¿Si el acto escénico está grabado por video, sigue siendo teatro?

La discusión es muy interesante, en lo personal me di cuenta que el teatro es inmortal y que él mismo tiene su propios mecanismos de sobreviviencia y que nosotros mismos lo subvaloramos aveces, y queremos rescatarlo cuando él es el que nos esta rescatando a nosotros. Porque los que echamos a perder el teatro, somos nosotros mismos. El teatro a superado todos los obstáculos.

La gente ahora va al teatro con una ilusión enorme. La gente quiere vivir el evento de la comunicación en carne propia y eso no lo va a sustituir ninguna plataforma digital.

En la historia de la humanidad, nunca antes habíamos deseado vivir tanto. Eso es antinatural, desde que nacimos estamos caminando hacia la muerte. Y ahora estamos ávidos de vida y eso hace que le mates algo a lo humano. Un lado del humano es su predisposición a ir muriendo. Porque naturalmente es lo que va pasar. 

LA CRONOSFERA: ¿Piensas hacer algo cuando termine todo esto?

ANTONIO ZÚÑIGA: Ahora todo está muy ambiguo, los tiempos de pandemia se están volviendo tiempos políticos. La política se ha vuelto a apropiar de la narrativa y todo depende de como llegue la vacuna, porque dependerá de como la vayan suministrando. Hoy por hoy, si quieres ganar elecciones, tienes que emplear la vacuna o la promesa de la vacuna y eso es algo muy lejano, porque es un imperativo político de lo que realmente dicta la ciencia. Hasta hace unos años, una vacuna duraba entre doce años y quince años para poder inocularse y poder emplearse en el uso humano. Y ahora, por la urgencia de todos y por la tecnología, habrá dado el salto mas impresionante después del descubrimiento de la bomba atómica, porque se está haciendo en tiempo récord de uno dos años. Ahí hay mucha perversión de los sistemas económicos y políticos. 

En estos tiempos darse un beso en escena es lo más revolucionario.

En México hay un fenómeno muy latente, hay mucho positivo asintomático y no están contabilizados, se dice que hay que multiplicar por viente, para sacar una cifra. ¿Qué quiere decir? ¿Qué hay unos catorce millones de contagiados? 

LA CRONOSFERA: ¿Qué has aprendido de todo esto?

ANTONIO ZÚÑIGA: En estos tiempos he podido ver a las hormigas, he visto como una hormiga va por un grumo de azúcar y se lo lleva cargando. En algún momento comenzó a llover y empezó a gotear en una lamina, ya no recordaba ese sonido y lo volví a recordar. Pude abrir un libro y sopesar el peso de la hoja y reconocer el grueso de la tinta de las letras impresas. Esas impresiones estaban ausentes de mi vida, las había olvidado, estaban añejas, estaban desaparecidas de mi conciencia. La comunicación que tengo con mis dos perros es absolutamente nueva. En esta ciudad, se ve el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl, ha bajado mucho la contaminación, se ven las estrellas, la luna. Todos vimos los videos de lo que sucedió con los animales en el mundo, volvieron a apoderarse de las praderas y los ríos. Este virus nos confinó, pero nos puso en alerta, nos advirtió la naturaleza que no somos preponderantes y absolutos dueños de ella. Tenemos que tener cuidado para seguir viviendo juntos. Hay que darle espacio a los otros, a la fauna y a la naturaleza. Si no agarramos la onda con eso, nos vamos a extinguir.

Decidí con plena convicción, que no compraré en los próximos cuatro años, ni una camisa, ni un pantalón, solo mis zapatos si se me desgastan. 

En ocho meses le eché apenas gasolina a mi camioneta, cuando antes lo hacia una vez por semana. ¿Por qué me tengo que poner al influjo del capital que me pone como consumidor? El 70% del trabajo lo podemos hacer en casa y si no vamos a la oficina, le bajamos a esta ciudad 100 Imecas. 

Esta cabrón vivir como ermitaño en tu casa y supeditado a la tecnología. Es importante ver al otro. En México, por lo menos en cinco años, se acabó el beso y el abrazo. Antes, me ofendía si alguien no me saludaba. Pero ahora nos duele la omisión de un like, que eso esta muy jodido.

El COVID no tiene connotación moral, es un organismo vivo al que le toca crear equilibrios que son provocados por desequilibrios. Lo que no podemos seguir haciendo es sobrevivir a costa de lo que sea, a costa de la destrucción de lo otro. El COVID es un organismo y busca su propio camino de sobre vivencia. No podemos dejar de lado los cuestionamientos filosóficos. Estábamos haciendo cosas por enzima de otras. Pero somos bien necios, somos los únicos seres que como dice la canción, somos capaces de tropezar dos veces con la misma piedra.

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