AÍDA Y VUELTA: Salto al cine de un icono televisivo

Play
Paco León y el guionista Fernando Pérez
nos responden a la pregunta de cómo surgió el título

Aída y vuelta es un gran título. Parece sencillo pero hay que encontrarlo y atreverse a ponérselo a la adaptación a la gran pantalla del universo de una serie que fue mítica. Doble juego de palabras para juntar, con el nombre de la protagonista del spin off de 7 vidas, la vuelta, el regreso 10 años después de decirle adiós a la serie, y la Vuelta de darle la vuelta a todo, también a la cámara, y hacer algo nuevo sin perder la esencia de lo que era Aída. Un auténtico desafío condensado en un título gracioso, brillante y útil de cara a, si lo analizamos bien, saber que no estamos ante lo que parece, sino ante algo realmente prodigioso.

Aída comenzó a emitirse el 16 de enero de 2005 y su éxito fue tal que duró 10 temporadas, hasta el 8 de junio de 2014. La producía Globomedia y la emitió Telecinco, misma cadena y misma productora de 7 vidas, la sitcom de la que surgió Aída. Entre 1999 y 2006, 7 vidas tuvo 15 temporadas. Inicialmente no fue ningún fenómeno de audiencia pero las críticas sí la acompañaron y la cadena la mantuvo hasta que llegó a ser un referente de la comedia en España.

Contaba la historia de un grupo de familiares y amigos que vivían en dos apartamentos contiguos, en la línea de Friends, siendo ambas una comedia de situación, pero cada una con su personalidad propia y la española con la exposición de problemas de nuestro país. El punto de partida era que uno de ellos, David (Toni Cantó), despierta de un coma de 18 años y cuando lo hace tiene que aprender cómo es el mundo en su actualidad, la de 1999 en que la serie estaba ambientada.

Aída (Carmen Machi) era uno de los personajes que aparecieron por ella, en concreto en la cuarta temporada: trabajaba para Sole (Amparo Baró) y su hijo Paco (Javier Cámara) como limpiadora. Iba a participar en un sólo capítulo nada más pero el personaje le gustó a la audiencia y llegó a ser fijo, pasando a trabajar como camarera en el bar del barrio, el ‘Casi-Ke-No’. En 7 vidas, Aída era también conocida por las historias que contaba sobre su hijo problemático, el Jonathan (David Castillo), al que nunca conocimos en la serie original pero que en la que se centró en su madre sí tuvo un papel importante.

Viendo hasta qué punto Aída triunfaba entre los telespectadores, los guionistas, con Nacho G. Velilla al frente, plantearon la idea de lanzar un spin off de con ella, y en cuanto se produjo el episodio piloto tanto la productora como Telecinco accedieron a grabar la primera temporada. El resto, ya es Historia de la televisión en España.

Play
Carmen Machi sobre la complejidad de la estructura de la película

Pero todo tiene un final por mucho éxito que coseche y Aída también. Aunque lo que no acabó fue la amistad que unió al equipo y las ganas de volver a verse en un rodaje, y Aída era ese gran proyecto que podía lograr la reunión. Poco a poco se fue materializando en un guión que les gustó a todos y el reparto, casi al completo, con la excepción de Ana Polvorosa (Lorena), se juntó una vez más para poner en marcha algo único: Aída y vuelta.

Más único imposible: Aída y vuelta cuenta una historia ficticia, eso es importante tenerlo en mente, la del supuesto rodaje del capítulo final de la serie Aída, ese en el que Carmen Machi podrá abandonar por fin el personaje. Los demás del reparto están un poco despistados. Quieren que acabe, y no quieren. Al mismo tiempo. Porque son ya como una familia y es un trabajo que les da éxito aunque suponga no salir de él hasta vete a saber cuándo si la audiencia continúa respondiendo y la cadena está encantada con ellos. Pero Carmen tiene claro que ella el viernes, cuando finalice el capítulo en el que están inmersos, que se supone que es el último ya de todas las temporadas, ella se va. Si los demás quieren seguir con la serie, que sigan. Sin ella. En una serie que lleva el nombre de su personaje. Todo muy complicado en esa semana de rodaje estresante.

Play
Carmen Machi habla de Paco León y de su gran labor como director

Una película que muestra un rodaje, pero no es cine dentro del cine como otras tantas sino cine dentro de una serie. Y es maravilloso comprobar hasta qué punto todo es una locura pero con los puntos de vista muy claros, porque Paco León, el Luisma de la serie y un director asombroso –Kiki, el amor se hace, Carmina o revienta, Carmina y amén– con una capacidad narrativa y visual inmensa nos separa muy bien la realidad de la ficción de esta ficción.

Aída y vuelta comienza con la presentación de los personajes, personajes que son los mismos actores: Carmen Machi es Carmen Machi. La primera de todas, con los demás será igual. El reparto de la serie se interpreta a sí mismo en la película porque son los actores que van a grabar la serie. Y lo mismo les toca ser su personaje que ser ellos mismos. Y es divertidísimo verlo porque un rodaje es así, tal cual se muestra aquí, pero muy complejo de hacer, ya que pasar del personaje al actor en la ficción es un lío que el intérprete tiene que tener muy claro cuándo le toca uno y cuándo el otro, además de distinguir qué cámara es la que graba de la que es atrezzo para la serie y localizar a los equipos de verdad, no a los figurantes que aparentan ser la maquilladora o la ayudante de dirección.

El resultado, para quien haya estado en un plató o para quien haya visto vídeos de cómo se rueda una película o una serie, es tan auténtico que sólo produce admiración para los que han hecho posible Aída y vuelta. Una labor titánica que se refleja en una película portentosa.

Play
Paco León habla sobre los límites del humor

Aída y vuelta está situada en 2014, un año en el que el movimiento Me Too ya empezaba a destacar, aunque no sería hasta 2017 que el caso Harvey Weinstein estallaría, dándole una dimensión global mucho más significativa, pero en 2014 las denuncias que no llegaban a nada estaban ya presentes, por eso está localizada en ese año. Y en la película se habla tanto de eso como de otros temas que hoy siguen siendo controvertidos tanto en redes sociales como fuera de ellas. Sí, Aída y vuelta es una película muy crítica con cómo somos, con cómo nos comportamos con el otro y, sobre todo, con aquello que acaba siendo un escándalo incluso sin habernos planteado que podría llegar a serlo. Es una radiografía perfecta de la sociedad en la nos hemos convertido porque, aunque ya éramos de esa manera, ahora no se pasa ni una. Y está bien que así sea.

Pero por encima de todo, es una comedia con alta dosis de humor. De todo tipo: blanco, negro y muy negro. Hay chistes incluso hirientes. La potencia de la crítica es enorme y por momentos las carcajadas van a surgir desde lugares que creíamos olvidados, que regresan al presente para darnos una bofetada con la mano bien abierta. Eso sí, el acierto en la comedia estriba en que Aída y vuelta no es zafia, no contiene humor de brocha gorda aunque sus personajes sean, por definición, de baja alcurnia. Todo lo contrario: al ser una película muy cinéfila, un rodaje dentro de una ficción, encontramos chistes cuya elegancia va más allá de lo estipulado en una adaptación a la gran pantalla de una serie destinada al consumo de masas, y algún dardo para espectadores expertos en los entresijos de la industria puede que se pierda en la inmensidad de los chascarrillos más reconocibles.

El conjunto, que supone una buena mezcla para el público seguidor de la serie y para quienes simplemente aman el cine, hace que Aída y vuelta sea una joya. Si se ve el trailer ya se intuye por qué camino irá el guión, y se puede apreciar que la película no sólo va a ser diferente a la serie, también que el experimento dirigido por Paco León va a ser bueno. Pero resulta ser mejor. Mucho mejor. Excelente, de hecho. Un producto único en el que Carmen Machi está inmensa y a la que la acompaña un reparto también en estado de gracia. La brillantez de la idea se plasma en un ejercicio de cine mayúsculo que le da a la comedia un nuevo empujón para declarar el género tesoro nacional. Es decir: Aída y vuelta engrandece la comedia, que tan maltratada está siempre en los premios pero que tan bien suele recibirla el público. En este caso, la película merece todos los aplausos y los premios del mundo, aunque es posible que sólo reciba de los primeros. El tiempo la pondrá en su lugar: el de la maravilla que ha realizado un grupo de amigos para que todos lo pasemos muy bien en los cines.

Silvia García Jerez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *