MARSUPILAMI: Aventuras y diversión para toda la familia
Marsupilami es una monada. No sólo la película francesa que llega ahora a nuestros cines, sino el animalito tan simpático que se esconde tras su nombre, ficticio, por supuesto. Fue creado por el belga André Franquin en 1952 para las páginas de la publicación de cómics Spirou y Fantasio. Más tarde, en los años 80, otro personaje de la misma especie y llamado igual tuvo su propia serie con los dibujos de Batem y los guiones de Greg y Yann, muy conocidos los tres en el mundo de las historietas franco-belgas, y esto fue debido a que Franquin se llevó a la mascota original cuando salió de Spirou y Fantasio en 1970, y se llevó a su creación con él.
El Marsupilami es una mezcla entre mono y leopardo, de un metro de altura y con una cola de ocho, aunque la de las hembras es algo más corta y se le ha podido ver tanto en los cómics referidos en el párrafo anterior como en series de televisión en versión Disney, emitida por la CBS en los años 90 y en otra en Francia, en el Canal J. Francés en los años 2000. Así que si no lo conocíamos antes del estreno en salas de esta versión en formato largometraje es porque no hemos sido consumidores de Disney Channel, Toon Disney, o de la mismísima Antena 3, que también la ha emitido en España.
El 12 de agosto Marsupilami comienza a hacer de las suyas en acción real, ya no como personaje animado. En ella, un padre de familia (Philippe Lacheau) se ve obligado a aceptar un arriesgado encargo para salvar su trabajo en el zoo. Debe recoger un paquete y llevarlo, sin abrirlo, en un crucero a Sudamérica -el equipo pasó 62 días en Tailandia para rodarla- en el que viaja junto a su exmujer, su hijo y su amigo Stephane (Julien Aruti). Pero nada saldrá como estaba previsto cuando accidentalmente el contenido del paquete queda al descubierto y el bebé marsupilami comienza a comportarse como el animal enérgico y dicharachero que es, dejando patas arriba todo a su paso y convirtiéndose en la mascota del hijo del protagonista.
Philippe Lacheau es, además del padre y exmarido de la película, su coguionista, junto a Pierre Dudan y Julien Arruti, y su director. Y lo cierto es que su trabajo es excelente tanto delante como detrás de la cámara. Un guión divertido, una dirección llena de ritmo y unos actores a la altura de la loca historia que nos cuentan.
Marsupilami es frenética desde que comienza hasta su final. Desde que no conocemos el contenido de la caja hasta que todo se descontrola debido a quienes quieren preservar al animal y quienes quieren darle caza. Una carrera entre buenos y malos de toda la vida para que el pequeño pueda llegar a su destino sano y salvo. Y es una delicia disfrutar de cuanto va ocurriendo a medida que las situaciones se complican y marsupilapi va dejando claro que, como bebé que es, quiere divertirse pero también es muy astuto y él solito puede arreglárselas sin demasiada ayuda de nadie, aunque, eso sí, le guste tener compañía, como la del hijo del protagonista, del que se hará muy amigo.
Niños y mayores van a salir entusiasmados de la película. Es cine familiar, bien concebido y mejor ejecutado. Con mucho humor que va a provocar carcajadas entre los espectadores, tanto el blanco, sencillo, sin malicia, como el negro, que concierne a los chistes de corte racista con uno de los personajes de la trama. No están presentes con mala intención porque el contexto de su presencia se explica con claridad y funcionan tan bien como los gags que envuelven el resto del metraje, pero sí, es humor negro que no esconde su descaro.
Los efectos visuales también son un apartado a celebrar, porque gracias a ellos podemos ver al marsupilami como un animal real, carne de peluche como si de un personaje de Disney se tratara. Una monada, como decía al comienzo, que se hace querer por todo tipo de audiencias.
Marsupilami debería ser una de las películas del verano. Tiene todos los elementos para convertirse en un éxito. Cine francés que ya ha sido visto allí por más de seis millones de personas y que esperemos que aquí sea recibida de la misma manera a pesar de la enorme cantidad de estrenos que copan nuestras carteleras cada semana, con La Odisea y Spiderman Brand New Day dando aún un rendimiento asombroso en la taquilla. El pequeño marsupilami también reclama su lugar entre ellas, y el público debería hacerle caso porque se lo va a pasar muy bien con él.
Silvia García Jerez

