HACIENDO AMIGOS: Dos delincuentes en el escondite perfecto

Haciendo amigos es la nueva película escrita por la guionista Marta González de Vega, responsable de toda la saga Padre no hay más que uno, y además de los de las dos entregas de A todo tren, todas ellas dirigidas y protagonizadas por Santiago Segura, que también está detrás del equipo de producción de este estreno. De hecho, nada más comenzar la película el primer crédito que leemos es Santiago Segura presenta…

Una producción de Atresmedia Cine, basada, y eso sí que lo vemos en los créditos finales, en una película francesa del año 2024 que no llegó a verse en nuestro país titulada Un p´tit truc en plus, del actor y guionista francés Arbus, quien tampoco es una figura demasiado conocida en España. Por lo tanto, casi parece una cinta original del equipo que la realiza, pero no, es un remake, con sus cambios locales, porque es de imaginar que el grupo que le gusta a uno de los personajes del film no es Camela en el título del que ésta parte.

Dos de los actores con discapacidad que forman el reparto coral de la película Haciendo Amigos
Dos de los actores con discapacidad que forman el reparto coral de la película

Haciendo amigos cuenta la historia de Antonio (Antonio Resines) y Félix (Quim Gutiérrez), dos delincuentes de poca monta que tras un atraco en una joyería, y huyendo de la Policía, son confundidos, por una monitora de un grupo de teatro, con el chico nuevo que están esperando para comenzar el viaje a la experiencia de una semana que tienen preparada. Ellos se aprovechan de la situación y suben al autobús como si Félix fuera Ángel, el músico que debería estar con ellos y que llega en cuanto arranca el vehículo, y Antonio se hace pasar por su cuidador. Porque el grupo de teatro está compuesto por personas con discapacidad, y Antonio y Félix tienen que intentar que no se note que ellos no son quienes dicen ser. Pero cuando lo descubren, y no tardarán en hacerlo, su siguiente cometido será sortear los distintos obstáculos a los que el grupo los someten si no quieren que los delaten ante las monitoras.

Haciendo amigos está dirigida por David Marqués, quien a su vez fue el guionista de Campeones, la película sobre un equipo de baloncesto compuesto por personas discapacitadas que tanto gustó al público y que se hizo, además, con el Goya a la mejor del año 2023. Es decir, Marqués, objetivamente, sabe de lo que habla, de quiénes habla, y cómo aproximarse a esas personas. La cuestión es que, subjetivamente, por quien esto escribe, Campeones era una cinta muy inferior a Haciendo amigos.

Porque el humor en Haciendo amigos es más refinado, dentro del orden de película para un público generalista. No hay tanta brocha gorda en la presente, y la estructura de su guión es aquí mucho más sólida, con elementos que van sirviendo como puntos de unión en las tramas de una manera más ingeniosa y con un acabado más brillante.

El reparto coral de los chicos con discapacidad también es aquí un acierto. Si en Campeones fueron Gloria Ramos y Jesús Vidal las revelaciones capaces de lograr nominaciones al Goya en esa categoría, y en el caso de Jesús de ganarlo, en Haciendo amigos contamos con ‘una folklórica’ entrañable y con una fan de Camela que son fascinantes. Sus intérpretes se hacen querer desde el momento en el que los conocemos. Pero no son los únicos porque sus compañeros hacen trabajos maravillosos en la cinta y merecen su reconocimiento.

Comedia de la difícil, de la que no está basada en la escatología o en que los personajes digan las mayores burradas para hacer reír al personal. Haciendo amigos no es así. En eso, me van a perdonar, se nota su raíz francesa, ese humor más elegante en situaciones que de haber surgido directamente en España habrían sido mucho más burdas.

Desde la primera escena, en esa joyería, con un Quim Gutiérrez sensacional que nos recuerda, sin llegar a ser lo mismo, a su monólogo inicial de Primos (2011), ya podemos intuir que no estamos ante la típica comedia simplona que apuesta por la zafiedad para triunfar sino ante una que intenta cuidar el nivel para que el género no salga mal parado.

Y no sólo es una comedia que funciona, también se ve con admiración por su defensa de las personas con discapacidad. No se ríe de ellas ni las utiliza para que los espectadores se lo pasen bien a su costa. Los muestra como personas que pueden valerse por sí mismas, que pueden idear estrategias para conseguir sus fines, que saben muy bien quiénes son pero también son conscientes de que eso no les va a parar, que su vida sigue igual que la tuya. Y si tú los miras mal creyéndote mejor que ellos, te van a dar una lección. Y la vas a aprender. Vas a salir del cine sabiendo cuál es la diferencia entre persona discapacitada y persona con discapacidad. El cine también sirve para educar.

Esa es, en esta película, la función de la monitora, una Megan Montaner tan espléndida como acostumbra. Qué buena actriz ha sido siempre y qué gozada es verla y disfrutar de ella en cada uno de sus personajes. De hecho, ya trabajó con David Marqués en el drama Dioses y perros (2014), junto a Hugo Silva, y resultó ser aquella una película no sólo interesantísima, que muy poca gente vio, sino un acierto respecto a los dos intérpretes, que realizaban ahí uno de los mejores trabajos de sus de por sí estupendas carreras.

Haciendo amigos es lo que se conoce como una feel good movie, una de esas películas que son bonitas de ver, que te hacen sentir bien, que te emocionan y que, incluso, a lo mejor, te sacan una lagrimita. Y con un regalito en los créditos finales. Puede que sea, tal y como asegura su publicidad, la comedia del verano. Desde luego, tiene materia prima para conseguirlo.

Silvia García Jerez

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