TURNO DE NOCHE: La invasión de los hongos
Turno de noche es la adaptación a la gran pantalla de la novela Bajo cero, de David Koepp, el guionista de Parque Jurásico. Él mismo se encarga de llevarla a cabo, dada la experiencia que tiene en estas lides. La dirección, en cambio, cae en manos de Jonny Campbell, cineasta versado en la ficción televisiva británica. Y entre los dos firman una película que mezcla acción, comedia y ciencia ficción de una manera bastante solvente.
Porque Turno de noche cuenta la historia de un par de chicos jovencitos, Teacake (Joe Keery) y Naomi (Georgina Cambpell), que trabajan en un almacén en horario nocturno. Teacake acaba de ser contratado, mientras que Naomi ya tiene experiencia, no sólo en lo que supone ese turno sino de hasta qué punto su jefe es una persona detestable a la que tienen que aguantar porque no les queda otra si quieren mantener el empleo.
Aún así, la noche en la que sucede todo, su jefe está ausente. Ellos dos están solos en un almacén con varias plantas, ascensores, túneles, pasillos tras las paredes y unos cuantos habitáculos con persianas que pueden cerrarse con llave. Todos esos escenarios serán fundamentales para que los chicos puedan ir estableciendo estrategias de cara a la mayor amenaza a la que tendrán que enfrentarse, y es que un hongo mutante se ha escapado de la instalación sellada en la que el Pentágono la ha mantenido oculta durante años, y está habitando todo cuerpo que encuentra a su paso, infectando personas y animales y matándolos en muy poco espacio de tiempo. La única ayuda con la que pueden contar es la de Robert Quinn (Liam Neeson), un veterano agente que conoce los peligros del hongo y sabe cómo hacerle frente. Pero deberá llegar a tiempo al almacén si no quiere encontrar muertos a los chicos.

Turno de noche, título español para Cold Storage, o lo que podría traducirse a nuestro idioma como ‘Almacén helado’, pero tendría menos tirón comercial, es una historia de ciencia ficción con tono de comedia que pretende, sobre todo, funcionar como entretenimiento para toda la familia. Es decir, para amantes del género SyFy no es la película más recomendable, porque no llega a los niveles de intensidad que éste requiere, se queda en una superficie muy sencillita tanto en cuanto a su argumento como en lo que al aspecto visual se refiere para que todo tipo de público pueda acercarse a ella y salir de la sala con una sonrisa sin que en el proceso se hayan sentido especialmente agobiados. No es La Cosa, de John Carpenter o Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott, es un producto más accesible para espectadores a los que no les gusten demasiado las experiencias extremas.
Así lo atesora el hecho de que se trate de una comedia. No es descacharrante, no contiene gags, pero su tono sí es más distendido que si el drama y la tensión recorrieran el metraje. Para confirmar que Turno de noche es ciencia ficción ligerita su protagonista es un joven inexperto de pasado oscuro al que la verborrea y su incapacidad para decir que no a nada lo sitúa en el lado más socarrón de cuanto vamos a ir viendo. Es gracias a él que sabemos, y notamos, que la película no va a tener toda la crudeza que otras producciones poseen.
Y, por supuesto, la presencia en un papel secundario de Liam Neeson acaba de configurar la cinta como un producto alejado de aquellos que puedan encuadrarse en lo más salvaje del género. Porque Neeson hace tiempo que dejó de lado su perfil de actor dramático, ese que le dio una nominación al Oscar al mejor actor por La lista de Schindler (1993) pasándose al de acción y al de la comedia demostrando por el camino que tenía talento para todos ellos. Además de carisma. Mucho carisma. Es aparecer Liam en la pantalla y no se puede mirar a nadie más. Y él sabe que es gracioso. Domina sus gestos para sacarle una sonrisa al público. O una carcajada cuando toca.
Lo malo de Turno de noche no estriba en el reparto. Es, admitámoslo, muy de la serie B a la que la película pertenece. Lo malo en realidad está en la coherencia de algunos sucesos -ese primer contagio en el prólogo no tiene mucho sentido- y en el dibujo que el guión hace de los villanos, tan ramplón y absurdo que le quita la fuerza que una película así requiere. Si los malos son villanos de saldo lo único que queda es verlos morir con gracia, pero tampoco aprovecha bien las posibilidades del hongo para que sus muertes sean épicas, es demasiado serie B en ese sentido, por lo que la película acaba quedándose a medio gas y decepcionando más de lo que nos gustaría.
Porque tiene que respetar ser una comedia de ciencia ficción familiar, de aquellas que cuando íbamos a los videoclubes podíamos alquilar sin miedo y ver todos juntos. En ese aspecto, Turno de noche cumple con las expectativas. Es disfrutable como entretenimiento básico, casi como telefilme, que no es, pero que por su bajo nivel de intensidad podría. Para pasar el rato en una tarde con amigos a los que les dé miedo el género es una propuesta perfecta, pero si de verdad esperas una gran película de alienígenas y héroes capaces de combatirlos mejor que escojas otra porque la presente se te va a quedar en poca cosa.
Silvia García Jerez
