CLEANER. RESCATE VERTICAL: Acción en las alturas
Cleaner. Rescate vertical cuenta la historia de Joey Locke (Daisy Riley), una exsoldado convertida en limpiadora en edificios altísimos, en concreto de los cristales por la parte de fuera, esa que requiere arneses para subir y bajar, una plataforma en la que situar los elementos necesarios para la jornada de trabajo y por último, aunque no menos importante, una ausencia de vértigo considerable.
Un buen día, realizando sus quehaceres, se da cuenta de que algo no va bien: un grupo de activistas ha entrado en el edificio y ha cogido rehenes. Joey, impotente desde fuera, trata de entrar al edificio, pero ya es tarde, ya no puede hacerlo, al menos de la manera tradicional, así que intentará lograrlo por otros medios para que no sólo esos rehenes puedan sobrevivir, también para que pueda hacerlo su hermano, Michael (Matthew Tuck), un chico autista al que las situaciones estresantes no se le dan bien y podría no reaccionar como debería ante lo que está ocurriendo ahí dentro.
Martin Campbell, director de Cleaner. Rescate vertical, es un nombre consolidado en esa industria que Hollywood está dejando atrás, de esa vieja escuela que lograba colas interminables en los cines los fines de semana de estreno, un artesano que rodó a finales de los 90 y principios de los 2000 GoldenEye, La máscara del Zorro o Casino Royale, una de las películas mejor valoradas de James Bond de este siglo. Si no la mejor…. Y ahora estrena en cines una película que posiblemente habría llegado directamente a plataformas si no tuviera detrás a Campbell, a Daisy Riley, protagonista de Star Wars: El despertar de la Fuerza y a Clive Owen, uno de esos actores que fueron fundamentales en los diez años de la década de 2000 (Closer, Sin City, Plan oculto, Hijos de los hombres o Duplicity) pero que ha sido relegado a series de televisión y a papeles secundarios como en este caso.
Y es que con el argumento antes desgranado, a uno le recuerda a otra película mítica en la que a un rascacielos llegaba un grupo que también tomaba rehenes y se hacía con el edificio en Navidad. Uno de esos rehenes era Holly Gennaro (Bonnie Bedelia), la esposa de ese policía llamado John McClane (Bruce Willis) y el edificio era el Nacatomi, al que llegaba la banda de Hans Gruber (Alan Rickman). No hace falta decirlo pero lo diremos para intentar, una vez más, que en la memoria colectiva se cambie el que realmente ha quedado: ‘La jungla de cristal’. Pero en España se tituló sólo Jungla de cristal.
En Clearer. Rescate vertical encontramos tantos paralelismos con ella que parece un remake con actores diferentes y una motivación más cercana al mundo contemporáneo. Pero es la misma película protagonizada por una mujer en lugar de por un hombre. Y Jungla de cristal no admite comparaciones. Es, simplemente, un referente, una joya del cine de acción y de entretenimiento, ese que en los años 80 copaba carteleras llenas de películas más inolvidables que las que actualmente se estrenan.
Por eso es extraño que una cinta que recuerda a aquella acabe estrenándose en cines en lugar de en alguna de las plataformas disponibles para los usuarios. Porque es entretenida, sí, pero no deja de llamar la atención lo parecida que es a aquella con la que se va a comparar. Cleaner. Rescate vertical es hija de su tiempo. Con temas que en los años 80 no nos preocupaban y ahora centran la conversación, con una protagonista fuerte que cambia el rol de mujer a la que hay que rescatar por ser ella la que tiene esa misión, cuenta, en cualquier caso con muchos puntos en común con la de Willis. Familiares metidos en el edificio, conversaciones con el operativo externo, es que acaba siendo una copia contemporánea de la que resulta, hoy lo sabemos más que entonces, intocable.
Aún así, Cleaner. Rescate vertical es, para quien no conozca aquella, que siempre hay quien no ha visto los clásicos por muy modernos que acaben siendo, es una película entretenida, con su tensión y su mensaje, muy potente por cierto, para las nuevas generaciones y para las grandes corporaciones. Una cinta que se disfruta gracias, además, al escaso metraje con el que cuenta, una hora y media escasa, que siempre es de agradecer, sobre todo cuando la película no requiere tantos minutos en contar lo que cuenta. Cleaner. Rescate vertical no se anda por las ramas, no desperdicia tiempo, ni el suyo ni el de los espectadores, y nos da una cinta que se puede disfrutar tanto en el cine como en casa, cuando llegue al formato doméstico.
Silvia García Jerez

