Marría Váquez y Javier Gutiérrez, junto a Carlos Blanco y Tomar Navas, nos cuentan sobre Rondallas.

Hay películas que más allá de añadir un título en la filmografía de un reparto y equipo bien avenido, consiguen cambiar la biografía de todo participante. Rondallas es de esas pocas que, siendo tan coral, ha transformado la vida de cada cual; de lugareñas y lugareños convertidos en actores y actrices, y de esos actores y actrices haciendo de sus paisanos y paisanas, logrando ser pueblo y formar parte de esa rondalla ‘que siendo ‘de mentira’, es muy de verdad, con esa sensación de comunidad y familia que transciende la pantalla. 

Y podría quedarse ahí, en un bonito filme de buenas intenciones que nos descubre a esos grupos de música tradicional gallega que invitan a bailar o tocar la pandereta. 

Sin embargo, gracias a Daniel Sánchez Arévalo, su director y guionista, Rondallas entra en la vida de quien la ve, como de quien la estuvo; como ocurrió durante los tres meses de convivencia en A Guarda, donde todos iban encontrándose en la panadería, yendo al gimnasio, al bar, asistiendo a reuniones y por supuesto, compartiendo esos ensayos para prepararse como rondalleiros y rondalleiras, y para rodar juntos una película. 

Entrevistamos a dos de las parejas de ese reparto tan bien compuesto por el propio Sánchez Arévalo; ese meticuloso hacedor de un cine social y humanista que como en la vida, pellizca el drama y la comedia en sus cintas, destacando los detalles y con tendencia a sobreponer el positivismo, ya como marca de la casa. Y es todo un gusto. 

Charlamos con ese binomio formado por de Javier Gutiérrez y María Vázquez. Ambos personajes determinantes en el resurgir de la rondalla y del duelo, tras la tragedia de un naufragio que afecta a todo el pueblo. Vázquez encarnando a una viuda, madre, mariscadora y pandereteira, tan estupenda como la última vez que la vimos en Un tranvía llamado deseo -que sigue de gira hasta febrero-. Y Gutiérrez, tan preciso como acostumbra, interpretando a un tipo coherente y valiente que llega a la máxima entrega en favor del rondallismo (y la  reflexión).  Fue también en el teatro la última vez que coincidimos con él por Los yugoslavos, siendo lo próximo en donde le veremos una serie con Carolina Yuste que ya despierta ganas. 

La otra pareja a la que tengo la suerte de conocer, es la estrella del filme, un memorable duo cómico formado por Carlos Blanco, maravilloso en su papel de alcohólico y fracasado al que envuelve de ternura y perdón, junto a Tamar Novas, quien está delicioso en un personaje para adoptarlo y llevártelo a casa.

Hablamos del rodaje, los ensayos, la experiencia en la rondalla… Y por supuesto, formulamos esa primera pregunta (¿conocíais las rondallas?) que, siendo casi una obviedad, resulta relevante y pone aun más en valor esta hallazgo de filme que llega al pechiño, para siempre. 

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Mariló C. Calvo

4 comentarios en «Marría Váquez y Javier Gutiérrez, junto a Carlos Blanco y Tomar Navas, nos cuentan sobre Rondallas.»

  • Me han encantado, tanto la reseña cinematográfica, como las dos entrevistas. Iremos al cine a ver la película.

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  • Las entrevistas analizan y detallan positivamente está gran historia. No dejaré de ver está prometedora película.

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