LOVING: matrimonio interracial frente a la ley
Loving es la historia real de un matrimonio interracial en la Virginia de finales de los años 50, cuando las uniones entre distintas razas estaban prohibidas en ese estado. Ambos, Mildred (Ruth Negga) y Richard (Joel Edgerton), ante la noticia de su próxima paternidad, deciden ir a Washington para casarse. Allí la ley se lo permite. Pero a su vuelta a Virginia se enfrentan con la posibilidad de verse en la cárcel.

Loving, quinta película de Jeff Nichols, responsable de la estupenda Mud o de la menos convincente Take shelter, se mete de lleno en la América de la segregación para acercarnos la historia real de una pareja que se quería por encima de normas y leyes. Cine romántico con un contexto social.
Cineasta irregular, Nichols nos ofrece aquí otra muestra de buen hacer sin que el resultado acabe de entusiasmar. Como en tantas otras ocasiones, se trata de una película que podría contarse en menos tiempo. Alargarlas solo aporta metraje, no información válida para elevar la nota de la obra. Tiempo frente a tempo. No es lo mismo contar una historia al ritmo que se necesita, caso de la magistral El renacido, que contarla estirando aquello que ya ha quedado dicho.
A pesar de todo, Loving es una película recomendable, no solo para conocer lo que ocurrió, ya que el cine no se fija en personajes reales porque sí, sino debido a que sus protagonistas hicieron historia, en este caso en el sentido que el argumento indica, también es recomendable por asistir al espectáculo de sus intérpretes, tanto Ruth Negga como Joel Edgerton. Imposible decantarse por uno de ellos, los dos hacen de su profesión algo memorable.
Nominados ambos a los Globos de Oro como protagonistas en drama, fueron superados por Casey Affleck en Manchester frente al mar e Isabelle Huppert por Elle, respectivamente, pero si hubieran ganado nada habría

habido que objetar. Ruth compone un personaje expresivo pero con contención, sin enfatizar nunca el dolor o la alegría que siente dependiendo de cada momento.
Joel Edgerton, irreconocible y admirable, vuelve a dar muestras de un talento prodigioso para dar vida a seres físicamente dispares entre sí. Camaleónico y perfecto, Edgerton reclama aplausos a gritos. Algún año recogerá los premios que lleva tiempo mereciendo.
Sin ellos, Loving perdería la poca fuerza que tiene. Es una lástima que una película con estas bases no contenga más elementos que la realcen, pero a veces, por mucho esfuerzo que se invierta en ellas, la joya no llega a tomar su forma.
Silvia García Jerez