POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS – Una entrega con extra de gore

Los seguidores de la franquicia Evil Dead, que nació en 1981, están de enhorabuena debido a que Posesión Infernal: En llamas, la última entrega de la serie de películas creadas por Sam Raimi y su gran amigo Bruce Campbell, protagonista en varias de ellas y productores ambos de la presente, llega ya a nuestras salas de cine para añadirle un poco más de diversión al verano.

El Mal despierta y comienza a llenar la casa con su presencia, en Posesión Infernal: En llamas,
El Mal despierta y comienza a llenar la casa con su presencia

Porque en Posesión infernal: En llamas, el humor es casi más protagonista que sus propios personajes. Y las risas se extienden por el patio de butacas de forma que se mezclan con el magnífico festín de gore que su director y coguionista, junto a Florent Bernard, Sébastien Vanicek, responsables ambos, también de la flojísima y rutinaria Vernim. La plaga (2023), ópera prima de Vanicek, quien ahora ha mejorado claramente en su estilo y nos ofrece una película de terror mucho más trepidante que aquella. También, obviamente, con muchos más medios a su alcance. Y se nota para muy bien.

Recordemos que la franquicia Evil Dead, traducida aquí desde sus inicios como Posesión infernal, proviene de un grupo de amigos que, sin apenas dinero pero con mucho ingenio para realizar efectos visuales prácticos, unos más cutres que otros pero el espectador ya ponía de su parte la credibilidad del conjunto, se reunían los fines de semana para grabar lo que acabó siendo un clásico del cine de terror de Serie B que contaba la historia de cinco estudiantes universitarios que llegan a una cabaña en un bosque de Tennessee para pasar un fin de semana sin saber que en ella se encuentra el Necronomicón Ex-Mortis, el Libro de los Muertos, escrito con sangre y encuadernado con piel humana, además de una grabadora en la que el dueño de la casa, un arqueólogo, había grabado fragmentos del libro. Cuando tiene lugar el hallazgo, las fuerzas del Mal que estaban dormidas en el bosque, despiertan para ir poseyendo a los estudiantes de las maneras más locas posibles.

El éxito de la cinta fue considerable y años después llegaría Terroríficamente muertos (1987) y El ejército de las tinieblas (1992), que completó la trilogía con Raimi y Campbell al frente de todas ellas. Luego vendría un nuevo reinicio del universo, con la estupenda Posesión infernal (2013), dirigida por Fede Álvarez, una serie de televisión, Ash vs Evil Dead (2015-2018) y la sensacional Evil Dead Rise (2023), que firmó Lee Cronin y se situó en un bloque de apartamentos en Los Ángeles, la película anterior a la que ahora se estrena. Ese es el orden de la franquicia.

En Posesión infernal: En llamas pasamos a otro episodio distinto dentro del universo ya conocido. Nueva localización, nuevos personajes. Y más posesiones a personas del entorno de, en este caso, la chica protagonista, que va a ser Alice (Souheila Yacoub), esposa de Will (George Pullar), un tipo malencarado y maltratador que decide coger el coche borracho cuando durante una fiesta con amigos se enzarza con su mujer y quiere abandonar el local en el que están. Su muerte posterior no será debido al accidente sino a la fuerza demoníaca que ya está desatada y que no parará hasta conseguir lo que busca en la casa de la familia de Will, a la que Alice acude en busca de un consuelo que allí, como veremos, difícilmente va a encontrar.

Posesión Infernal: En llamas,. Alice (Souheila Yacoub) tratando de sobrevivir a lo que ocurre a su alrededor
Alice (Souheila Yacoub) tratando de sobrevivir a lo que ocurre a su alrededor

Esta entrega es, como ya decíamos, muy trepidante, de lo más entretenida y repleta de humor. No se trata de una comedia pero esos toques graciosos están diseminados por el metraje, de manera que nos echemos unas carcajadas sobre todo debido a la presencia del personaje de la abuela Polley (Maude Davey), que la pobre, debido a sus circunstancias, nos ofrece momentos muy hilarantes. También la destreza como director de Sébastien Vanicek nos regala uno de los mejores travellings que veremos en el cine este año. Alice en la casa, tratando de huir de lo que ocurre detrás de ella. Un plano absolutamente sensacional, resuelto con una planificación excelsa y una coreografía brillantísima. Divertidísimo y brutal. Digno de aplauso.

Y gore. Muchísimo gore. Posesión infernal: En llamas no cuenta con el mejor guión de la franquicia, de hecho es incluso terrible, con unos agujeros enormes que hacen que nos perdamos en puntos básicos de la trama y que no sepamos responder a ciertas preguntas que nos plantean ya desde el prólogo, pero menudo festival de sangre y vísceras. Ahí hay presupuesto. Y un equipo entregado para darle a los amantes de este universo un festín de gore casi tan crudo como el de algunas producciones francesas conocidas por ser especialmente extremas, como Al interior (2007) o Martyrs (2008), y llama la atención que Posesión infernal: En llamas, que es una producción de New Line distribuida por Sony, es decir, que no se trata precisamente de cine independiente, sino que tiene detrás a grandes estudios encargados de llevarla a cabo, no haya limitado su nivel sino que, al contrario, hace gala de la cantidad de sangre que es capaz de derrochar. Y del maquillaje salvaje que está, a todas luces, encantada de mostrar.

Tal vez por eso ya cuente con una puntuación enorme en Rotten Tomatoes, la página web que da una idea de cómo puede ir su carrera comercial debido a que ofrece un termómetro inicial de aceptación que se asemeja con bastante exactitud a la posterior recepción que tendrá en la taquilla. Lo cierto es que su guión está muy lejos de ser admirable, como lo era el de Lee Cronin para Evil Dead Rise, pero como lo que prima aquí son los efectos visuales y de maquillaje, que es el ingrediente fundamental por el que su público va a verla, parece claro que Posesión infernal: En llamas tiene el éxito garantizado. Y la continuación también.

Porque, y desde aquí lo avisamos, hay dos escenas adicionales: una entre la secuencia de créditos -que ya está siempre al final de las películas- y el rollo de créditos, y otra cuando éstos acaban. Así que no te marches cuando pienses que a tienes el menú completo porque te quedan un par de postres. Y muy suculentos.

Silvia García Jerez

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