Slaxx: Día (sangriento) de paga

Érase una vez, en un país muy muy cercano… una malvada corporación que explotaba a sus trabajadores (menores de edad) en el Tercer Mundo. Parece un inicio de fábula pero la verdad asoma a la puerta de muchos países en los que los problemas y las injusticias sociales (la poca transparencia de las multinacionales, las pocas medidas higiénico-sanitarias, la adopción de políticas poco o nada adecuadas para proteger a sus comunidades locales o el efecto de los gases de efecto invernadero, por ejemplo) siguen estando a la orden del día dentro una realidad no tan lejana para muchos, pero que otros tantos prefieren mirar hacia otro lado.

Libby McClean (Romaine Denis) es la joven protagonista de Slaxx que sueña con trabajar en CCC, una tienda de ropa low-cost con el objetivo de lograr descuentos y promociones. Pero se produce un giro cuando se presenta una nueva línea de pantalones. La compañía recorta costes con tal de hacer acuerdos con los contratistas de los talleres clandestinos en el sur de Asia, y así los geniales pantalones (poseídos por el espíritu de una niña con sed de venganza) harán uso de toda esa rabia – a menudo pertrechada bajo un manto de ironía – acumulada por los trabajadores en India que han resultado heridos y asesinados. Y a colación de una serie de eventos sangrientos.

Slaxx
Kenny Wong siendo castigado por los pantalones

La película tiene sus momentos. Como ese en el que los pantalones bailan una danza al ritmo de una canción de Bollywood firmada por Lekha Rathnakumar o la escena en las que los jeans cobran vida como un reptil vivíparo. A simple vista el argumento puede parecer vacuo. Todo es muy superficial, con un humor muy primario, casi para niños y el desarrollo de unos personajes planos. Todo es, en parte, culpa del guión (ya que en menos de una hora y media no da lugar a dar profundidad a los personajes). En cuanto a la actuación de los actores uno poco más se puede ampliar (aunque es perfectamente coherente con el estilo de la cinta en general)

Si esperan hasta el final de los créditos aparecen algunos videos que revelan la magia tecnológica con la que estos efectos fueron creados. Un entretenido subtexto en la política global oculta en la moda minorista. Fuck you Primark!

Eduardo F. Gómez

Enamorao del Séptimo arte. Chaplin, Fellini y Wilder son mis padres cinematográficos. Si no te gusta "El Apartamento" (1960) jamás haremos un match en Tinder.

Eduardo F. Gómez has 5 posts and counting. See all posts by Eduardo F. Gómez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *