MADRE!

MOTHER! 

¡¡Con doble admiración!! 

Encontrar dos reseñas de una misma película en portada, sorprende, pero madre! provoca tal conmoción que obliga a recomendarla a la par, personalmente.
Sin tratarse de una opinión a favor y otra en contra pues madre! merece la admiración que exclama su título, sin poder obviarse.

De ahí que insista, a punto de estrenarse en nuestro país.
Tras no ser entendida por los entendidos de Venecia, su director Darren Aronofsky, recomienda una Biblia bajo el brazo para el disfrute total del film.
Pero no duden ni teman. Mother! es más que religiosidad y controversia.
Ver para opinar.
Ya que dentro de la complejidad de unas metáforas desarrollándose en varias capas -entre El ángel exterminador, Take Shelter y El resplandor, junto a The Master con versículos de La historia más grande jamás contada-, ninguna se desmorona y funcionan todas por si mismas. E igual se atrapa una, que varias, o el pleno; llámenlo Mística, Panteísmo, Ley Natural… Madre! no es excluyente. Y Aronofsky no termina de posicionarse, colándosele además, cierto humanismo y crítica social.
Porque entre la Fe y la imparable pulsión de la Naturaleza, cada cual elige en quién o qué renacer.

Madre! es poderosa, intrigante, orgánica.

También es Mother! apocalíptica y apoteósica.
Cumpliendo sobradamente con su último cometido como cinta de miedo; asustándonos por igual con suelos sangrantes y un útero que late tras las paredes, que aterrorizándonos por cómo somos entre nosotros y con el planeta (ese que no para de quejarse con huracanes y temblores), ese paraíso al que apenas estamos invitados, como los intrusos de una casa a medio reformar.

Ver para creer -que ya reza uno de sus trailers-.

El cuerpo es el alma y la Tierra nuestro hogar

Durante el metraje permanecemos encerrados en el Edén particular de una pareja.
Él, más padre que marido, es un poeta-predicador en crisis creativa. Y ella, pura inspiración, es madre! más que ninguna otra cosa.
Pero según avanzamos en su relación, unos nuevos habitantes -convidados o no- invaden el hogar y algo se rompe.
La espiritualidad se vuelve teatral. Llega la violencia y aparece la muerte.
Con una imprevista visita familiar, con su equipaje de envidia, lujuria, avaricia y vanidad -cargado desde el origen del mundo-.
Aunque esta madre! cuenta con ramalazos de rabia, valentía, generosidad y Amor, mientras su casa se llena de horror con gente y más gente; fieles, fans, cotillas, hermanos, soldados, indigentes, hermanas, hijos e hijas, amigos de amigos… (El maremagnum de esa Humanidad que parece necesitar de manual)
Asistimos, entonces, a esos pasajes de Los Testamentos que se retuercen en un continuo Caos; desde El Génesis hasta la Expulsión de los mercaderes del Templo, pasando por el nacimiento de un Mesías y la celebración de una comunión feroz -más caníbal que eucarística-.

En Mother! está lo humano y lo divino.
Aronofsky -siempre intenso, arriesgando en distintos lenguajes fílmicos- logra atrapar lo sagrado y trascender hacia lo terrenal, gracias también, al soberbio reparto que aúna a Javier Bardem con Ed Harris en un doblete de dioses, junto a una fascinante Michelle Pfeiffer y una brillante Jennifer Lawrence, piedra angular de esta madre! -como esa musa que da cuerda al mundo, resurgiendo de entre sus cenizas y en otra personalidad, con el regalo de la vida cual joya-.

Si mi colega Silvia alababa el comienzo de la película, su fantástico final es lo que a mi entender, redondea el filme, cerrando esta personalísima fábula con diferentes sustratos que se filtran en un todo; como en un lamento, o una plegaria, apelando al grito de existir.

Mother! conseguirá animar las vocaciones de ecologistas y teólogos, pero ante todo, ¡Madre! es un repulsivo de conciencia y un desasosegante recordatorio universal que deja un poso inmenso.

Mariló C. Calvo

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