FANTASY ISLAND: La isla de tus sueños

Fantasy Island es la puesta en imágenes de aquello que decía Meryl Streep al interpretar a Karen Blixen en Memorias de África: A veces, los dioses, para castigarnos, nos conceden nuestros deseos.

Y es que Fantasy Island parte de una premisa muy interesante, cuando vemos llegar a un lugar paradisíaco a una serie de personajes que en breve, tras instalarse en sus habitaciones, van a comenzar a vivir una experiencia única, diseñada exclusivamente para ellos.

Cada uno de los integrantes del grupo tiene su propia historia y en ella se va a basar Mr. Roarke (Michael Peña) para configurar sus distintas aventuras. Los deseos más ocultos de todos ellos se verán hechos realidad, hasta que, precisamente, la escalofriante realidad que representa los pone sobre aviso de que ahí pasa algo, de que lo real no puede ser tan bueno como aparenta.

La vida, de por sí, no te da nunca una segunda oportunidad, no para volver atrás, y es por ello que nuestros protagonistas no se sienten cómodos en esa vida que no es virtual pero en la que algo extraño ocurre. Seguro.

Poco a poco van descubriendo qué se oculta tras tan bucólico escenario y, como en cualquier película que mezcle el terror con la ciencia ficción, veremos también cómo este grupo se enfrenta a la razón por la cual han llegado hasta ahí y qué es lo que se espera de ellos.

Fantasy Island
Todo parece muy bonito cuando llegas a la isla

Fantasy Island tiene todos los ingredientes para ser una gran película de género fantástico. Un planteamiento magnífico, unos protagonistas que sin ser estrellas cumplen con sus cometidos, que tampoco es que sean muy exigentes, y una historia que a priori, de haber tenido un nudo y un desenlace a la altura del planteamiento, habría desembocado en una película estupenda y muy recomendable.

En lugar de eso, tras situar a los personajes en sus historias a la película parece que se le agotan las ideas y se va asfixiando en torno a sí misma agotando todas las posibilidades de salir airosa en un final que dignifique un poco su torpe desarrollo.

Pero no, claro, Fantasy Island, pasada la primera media hora es incapaz de recuperar nada de la frescura con la que nace y se introduce en un laberinto de obviedades de las que no sabe salir y en las que no hace más hundirse.

Todo en ella es previsible a partir de entonces aunque la película lucha por no serlo. De este modo se mete aún más en arenas movedizas y su guion da vueltas sobre sí mismo para ofrecernos giros y más giros a cual más increíble y llega un momento en el que ya da igual la auténtica respuesta. Es lo malo de que ninguno de los tres guionistas, entre los que se incluye el director, Jeff Wadlow, no tenga claro qué cierre darle a la misma.

Y eso que está basada  en la serie de televisión del mismo título, así que visto el resultado, probablemente hubiera sido mejor, en esta época con tanto remake, rodar para la pantalla grande uno de sus capítulos y no complicarse tanto la vida.

Pero Jeff Wadlow, responsable de Verdad o reto, otro film de terror en el que el planteamiento era estupendo y a continuación derivaba hacia una rutina que los fans del género no aprobamos, cae en Fantasy Island en los mismos errores y nos ofrece una película perfectamente olvidable cuando podía haber sido un clásico a tener en cuenta en la historia del género.

Silvia García Jerez

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