MIGUEL ÁNGEL VIVAS: ‘El fan del cine de terror ahora lo odia’

Tras la intensísima y angustiosa Secuestrados y la estupenda Extintion, que Miguel Ángel Vivas estrene película es una buena noticia. Que un director tan intachable siga haciendo cine de género, para el admirador del mismo no supone sino un motivo de orgullo, una razón innegable para ir corriendo a la sala donde se proyecte su trabajo. Inside, remake de la francesa À I´intèrieur, ópera prima de Alexandre Bustillo, es la cinta que nos llega ahora. La Cronosfera habló con Miguel Ángel sobre el proyecto, sobre lo que supuso para él enfrentarse al remake de una película de culto y sobre la percepción que tiene acerca del comportamiento actual del fan del género.

Una imagen de la francesa INSIDE, con Beatrice Dalle y Alysson Paradis

La Cronosfera: ¿Cómo surge este proyecto?
Miguel Ángel Vivas: Surge un día comiendo en Sitges con Adrián Guerra y Jaume Balagueró y me dijeron que estaban escribiendo un remake mucho más abierto de la película À I´intérieur. Es una película que a mí me encanta, el punto de partida es muy bueno y muy brutal para hacer una película que pueda llegar a más público.

Un par de meses después me llamó Adrián, productor junto con Nuria Valls de la película, y me preguntó que si quería dirigirlo. Claro, lo primero que me dio fue un vértigo absoluto. Es que la película original ya está hecha, aparte que yo nunca he querido hacer un remake de nada, ni siquiera quise hacer el remake de Secuestrados, porque no tiene sentido, pero luego, pensándolo bien, hablé con él con la idea de que en lugar de hacer un remake, que fuera una adaptación.
Yo en Secuestrados había hablado de la familia actual, en Extintion eliminé a la mujer para hacer una película sobre la paternidad, y en esta tenía la oportunidad de eliminar al hombre y hacer una película sobre la maternidad. Entonces yo planteé que toda la película fuera una transformación de una mujer que tiene sus miedos, de madre primeriza, sola y con sus miedos de no ser una buena madre.
Yo quería que la película fuera una sucesión de set pieces de tensión en la que de alguna forma metiera al espectador debajo del agua al minuto 15, cuando entrara en la casa, y no lo dejáramos respirar hasta el final de la película. Y si Secuestrados era una película de tensión malsana, quería que ésta fuera de tensión disfrutable. Quería una película que fuera un divertimento, un juguete.
Cada secuencia está pensada con un estilo de tensión diferente. Si nos fijamos, la secuencia en la que hay un trueno que ilumina a Madelaine está rodada como si fuera cine mudo expresionista. Los truenos, las luces, las sombras, las manos, que imitan a las de Nosferatu. Luego, en el baño, metí al John Carpenter que me gusta, el de El príncipe de las tinieblas, Asalto a la comisaría del distrito 13. El espacio cerrado, la claustrofobia, alguien que quiere entrar, esos juegos carpenterianos están ahí metidos. Y hay homenajes a Hitchcock, De Palma… El final, con la cámara más loca, son guiños a Sam Raimi, a Terminator o La noche de Halloween. Cada secuencia es un juguete que yo planteo como fan del género para divertirse en este verano tan caluroso.
L.C.: Me hablabas acerca del hilo de unión familiar entre las tres películas, ¿te lo has planteado o ha salido así?
M.Á.V.: Ha salido así. Ya me quedará la hija para cerrar la cosa, pero igual ya es mucho (Risas)

Sarah (Rachel Nichols), la luz de INSIDE

L.C.: Háblame de la planificación, ¿ha sido muy difícil poder rodar Inside?
M.Á.V.: Es una película rodada en seis semanas. Planteamos con el director de fotografía si dedicar más tiempo a la luz o más tiempo a la cámara para tener más planos. pero sí quería hacer una película muy estética y muy visual. Rodábamos once planos al día en seis semanas de lunes a viernes. Son treinta días de rodaje y teníamos que tener muy claro qué intención y qué iba a contar cada plano. Así te acercas mucho más al trabajo de director.
Lo primero que planteé en la planificación fue cómo retratar a estas dos mujeres. El personaje de Sarah, interpretado por Rachel Nichols, que es la luz, la belleza, y el personaje de Madeleine, de The woman in black, interpretado por Laura Harring, que es la oscuridad, lo negro, el monstruo del cuento. Y quería plasmar eso de alguna forma con las luces, que en el pasillo ella siempre estuviera a oscuras, y ese baño siempre blanco, como Sarah, vestida de blanco, para que la luz las tratara de forma diferente.
Respecto a Sarah, siempre que estamos con ella estamos con angulares y con muy poca distancia focal, y así el público está pegado a ella y siente una proximidad absoluta con el personaje. Pero cuando estamos con el contraplano, para alejamos de Madeleine poníamos teleobjetivos. Queda más sobrio que la naturalidad con la que queda Sarah. Esa era la primera idea formal de la película. Luego está lo que he contado del expresionismo , de la cámara que se mueve dentro del baño. Estamos veinte minutos dentro de un baño y había que hacer un juego de poner la cámara por el suelo, que poníamos un cojín y lo movíamos por el suelo. Es una película muy artesanal. Eso también me apetecía mucho, que fuera artesanal para poder experimentar. Y tuve un equipo maravilloso que me apoyó en todo.

Miguel Ángel Vivas presentando INSIDE

L.C.: ¿Es el reparto que tú querías?
M.Á.V.: Es el reparto perfecto. No lo cambiaría por nada. Cuando empiezas a plantear la película piensas en muchos nombres, pero tienes que ver que estén disponibles, que les guste el guion, que puedan hacerlo, que se puedan venir a España… Rachel sí me gustó mucho desde el principio y con la Woman tuve muchos problemas para encontrarla, porque por la edad del personaje todos tienen hijos y familia, y la película es pequeñita y tienen que dejar a su familia y les tiene que merecer la pena. Y antes de ir a Barcelona la última película que vi fue Mulholland Drive, que la veo todos los años pero ese año la vi ese día, y cuando llegué me dijeron que había una actriz que había leído el guion y que quería hacer la película y que podía hacer un Skype con ella esa misma tarde. Laura Harring. Casualidades de la vida. Y al acabar el Skype con ella pensé que solo por eso merecía la pena dedicarme a lo que me dedico. Pero no solo ellas dos, también Ben Temple hace un papel sublime, el vecino, que sale poco tiempo pero es un apoyo para el personaje de Sarah y está increíble. Y los policías. Todos. He tenido mucha suerte.
L.C.: ¿Tienes miedo de que la gente que haya visto la original no quiera ver esta?
M.Á.V.: Esta película funciona como película independiente. La única manera de disfrutarla es si te metes a verla a disfrutarla. En el cine de terror hay mucho hater. Yo cuando era joven y empezaba a gustarme el cine de terror con 13 años, lo veía todo, y sentía auténtica pasión. Iba todos los fines de semana al videoclub, porque mi padre tenía un videoclub y veía todo lo que podía. Incluso las escondía para que mis padres no las vieran, y era increíble. Me gustaba el cine de terror, me encanta el cine de terror. Ahora mismo el fan del cine de terror lo odia. Y quiere odiarlo. Hablar mal de esta película viene bien porque fíjate qué cinéfilo soy que yo conozco la original… Esa gente no me interesa. La gente que odia no me interesa porque esta película está hecha para el público. Pasarlo bien pasándolo mal. Si la ves con esos ojos lo vas a pasar bomba. La gente que tenga prejuicios es su problema, tener prejuicios no es bueno. Lo siento por ellos.

Silvia García Jerez

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