Un Lugar Tranquilo: ¡Que Te Lo Has Creído Tú!

Un lugar tranquilo, hasta la fecha, era ese lugar en el que, por ejemplo, chapotear en el estanque dorado o descubrir a los extraterrestres ‘piscineros’ fosforescentes, que eran buenos, tanto en la primera como en la segunda parte, vale.

 Y hasta aquí las bondades interestelares. En lo que es el devenir cinematográfico, de un tiempo a esta parte, en menos de tres días pueden llegar el apocalipsis o los alienígenas puñeteros a cualquier parte. Esto de la globalización es lo que tiene: estamos todos en peligro.

La pelí que nos ocupa, vecina confesa o no, granero con granero, de Calle Cloverfield 10, es una historia, se podría decir, teniendo en cuenta la referencia, a toro ‘pasao’ (más bien a invasión ‘pasá’). Los seres de otros mundos ya están aquí… y chitón. Sí, chitón, porque solo nos salvaremos si sabemos vivir en silencio. De lo que se deduce entonces que en esta realidad cinematográficamente paralela no ha sobrevivido ningún tertuliano televisivo. No penséis maldades. Aunque es un hecho que las noticias en este lugar tranquilo se leen en los periódicos.

Evelyn pidiéndole silencio a Regan en UN LUGAR TRANQUILO
Evelyn (Emily Blunt) pidiéndole silencio a su hija Regan (Millicent Simmonds) en UN LUGAR TRANQUILO

Muchas tertulias virtuales, con o sin gafa de pasta, seguro se habrán creado para reflexionar antes del estreno español, sobre si Un Lugar Tranquilo es tan espeluznante, inquietante y novedosa como cupiera esperar teniendo en cuenta su tráiler promocional e informaciones varias. Cada cual tendrá su opinión, pero a mí me lo ha parecido. Sobre todo inquietante. Aunque no especialmente novedosa. Me explico: se han reubicado las señales en el campo.  Aquí el maizal no es de sueños, sino más bien de pesadillas. Eso sí con la tranquilidad que da una protagonista femenina, Emily Blunt, más dura que Tomb Raider y con más moral que el Alcoyano. Kevin Conster, James Earl Jones y Ray Liotta sabemos que habrían preferido el béisbol.

En el campo de juego que debería ser siempre la sala de cine asistiremos, tras quedar todo en silencio (por favor apaguen sus teléfonos móviles), a la cotidianidad de una familia que ha sabido adaptarse a las circunstancias. Como Pierre por su casita de madera estarían casi todos los componentes de la familia Bélier en estas lides. Aunque resulta que aquí  los protagonistas de Un Lugar Tranquilo no hablan únicamente por aquello de no morir a manos de unos seres con un oído finísimo y una mala baba que podría ser el resultante de combinar los salvajes instintos del T- Rex y las malas artes de los velociraptores de los dos parques del Sr. Spielberg. Curiosamente en Un Lugar Tranquilo algo de eso hay. Es lo que tiene tener mucho cine visto. Recuerdos y referencias por doquier. Los unos y los otros.

John Krasinski, director y protagonista de UN LUGAR TRANQUILO
John Krasinski, director y protagonista de UN LUGAR TRANQUILO

Y cierto es que en lo último del director y actor, miembro también de la familia Hollar, John krasinski, se deja claro que este sabe perfilar estupendamente el tempo del suspense. Y que de cine sabe lo suyo. Todo está inventado, sí, pero a veces todo lo que ya nos suena pasa, con un buen acople, a ser divertido y novedoso. No hay que copiar, hay que revisitar ¿De qué me suena Los Otros? ¿De qué me suena Feliz Día De Tu Muerte?

No más preguntas. No ha lugar. Los que estéis decididos, pues decididos estáis; y que os cunda. Pero los que aunque gustándoos el cine de terror y suspense no lo tengáis claro, os recomiendo que si al final optáis por acudir, que no vayáis en busca de lenguajes nuevos cual Amy Adams en La Llegada, que reconozcáis el lenguaje expuesto cual Richard Dreyfuss en Encuentros En La Tercera Fase; y sobre todo disfrutéis con la inocencia y las ganas de diversión que tendría E.T. en una tienda de disfraces.  Ya sabéis: al disfraz se le pueden ver las costuras, pero no por ello dejar de estar currado, ¿verdad Peter Parker?

 

 

 

Luis Cruz.

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