TRUMBO: el lado oscuro de Hollywood

Estudiar. Mal vamos. Estudiar Historia. No lo estamos arreglando demasiado.

Bryan Cranston y Diane Lane, Dalton Trumbo y su esposa Cleo
Bryan Cranston y Diane Lane, Dalton Trumbo y su esposa Cleo

Aprender en la edad en que es obligatorio no es divertido, nunca estuvo de moda. La temida vuelta al cole no era una idea atractiva, pero había que resignarse. Después crecimos y llegó El Ministerio del Tiempo, la sensacional serie de televisión emitida por la primera cadena que demuestra que se podía, y aquí abramos comillas, aprender jugando. Cerremos comillas.
Mirar hacia atrás y contar lo que antaño sucedió, por muy crudo que fuera, siempre se asimila mejor si el tema se ficciona, y ya queda sublime si además se añaden gotas de humor que suavicen las asperezas. Y eso vale tanto para la pequeña pantalla como para las salas oscuras. A estas últimas llega ahora Trumbo: La lista negra de Hollywood, en la que Jay Roach nos acerca a los años en que ese lugar soñado, tanto por cientos de profesionales del medio como por millones de espectadores que consumen los títulos que fabrican, fue un infierno para quienes se negaron a declarar ante el Comité de Actividades Antiestadounidenses que investigaba una supuesta infiltración comunista entre los creadores del cine norteamericano.
Los Diez de Hollywood, como los llamó por entonces la prensa, fueron en su mayoría guionistas a los que la también denominada Caza de brujas, de la época del senador Joseph McCarthy, afectó de manera muy profunda, ya que vieron cómo los grandes estudios los vetaban, obstaculizaban y despedían. Guionistas, productores y directores, tres de los cuales compaginaban estas tareas, de entre los que destacaron Edward Dmytryk, realizador de El baile de los malditos o El motín del Caine, y Dalton Trumbo, uno de los mejores escritores que hayan tenido sus películas, y en cuya figura se centra la película que se denomina como su apellido, fueron los damnificados.

Helen Mirren interpreta a la columnista Hedda Hooper
Helen Mirren interpreta a la columnista Hedda Hooper

Trumbo, al igual que los demás, no podía creer que sus ideas tuvieran consecuencias negativas en el estatus de su trabajo, pero se vio incluido en la Lista negra de los que no podían seguir ejerciendo su profesión y pese a todo, logró esquivar los obstáculos que la industria, apoyada por la actriz convertida en columnista de Los Ángeles Times, Hedda Hooper, ponían en su camino, ganándose, incluso en la sombra, el respeto de quienes reconocían su talento.

Contar este triste episodio de la época dorada de Hollywood y hacerlo de manera apasionante para todo tipo de público, tanto el que sepa que tuvo lugar como aquel al que no le suene de nada, es un reto, y más en los tiempos en que una recreación histórica ha de competir en la cartelera con superhéroes o producciones Disney rodadas en acción real. Pero Jay Roach, director de la trilogía Austin Powers, sí, como lo leen, ha conseguido levantar expectativas y aplausos allí por donde Trumbo: La lista negra de Hollywood pasa.
El pasado 15 de enero su Academia, esa que premió al guionista original por los libretos de El bravo y Vacaciones en Roma, aunque no pudiera recogerlos porque en el apartado correspondiente él no figuraba, nominó al Oscar al mejor actor a Bryan Cranston por dar vida al genio apartado en este film. Ganó, como todos recordamos, Leonardo DiCaprio por El renacido, pero Cranston le daba a Trumbo, de nuevo, es decir, en la actualidad, una visibilidad que el cine clásico ya no tiene.

Dalton Trumbo reunido con Frank King, interpretado por John Goodman
Dalton Trumbo reunido con Frank King, interpretado por John Goodman

Lo cierto es que la película como tal debería también haber sido incluida entre las mejores, compitiendo al nivel de Spotlight o El puente de los espías, pero no es menos cierto que la ausencia de candidaturas, o premios, no le resta calidad, ¿o es que acaso la tienen algunas de las locuras que los Oscar han coronado como las producciones más sobresalientes del año en que las cometieron? Y hablo de Gladiator, Chicago, Una mente maravillosa, Gente corriente y otros errores que seguro estarán presentes en el imaginario colectivo.

Trumbo: La lista negra de Hollywood es, muy al contrario, una delicia. El recorrido que realiza por la historia del cine que el guionista contribuyó a crear es sencillamente fascinante. Repasar los títulos que escribió y el modo en que llegó a ser parte de ellos resulta oro puro, y Jay Roach rueda la película con un sentido del humor tan admirable que uno no puede sino rendirse ante el resultado. Más allá de Bryan Cranston destacan una Helen Mirren en el papel de la retorcida Hedda Hooper que también podría haber sido candidata al Oscar, y un John Goodman como el productor de serie B Frank King, padre de El bravo que le dio un Oscar a Trumbo, del que podría decirse exactamente lo mismo. Dean O´Gorman, Fili en la trilogía El Hobbit, es otro de los actores dignos de mención: su caracterización e interpretación del legendario Kirk Douglas es tan redonda que resulta imposible no celebrarla con risas como aprobación general en la sala.
Es necesario que se hagan películas así. La Historia no la componen solo las guerras, frías o sanguinarias, también los acontecimientos que cambaron el curso de las eras en los lugares menos pensados para que la tensión se acumule, y aunque haya tardado en estrenarse más de lo deseado, por fin llega una película ejemplar que mira a un pasado muy reciente y nos hace aprender de lo que ocurrió de la forma más divertida.

Silvia García Jerez

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