THE DANCER, charlamos con su directora

La Bailarina, La Danseuse 

 

Y bailaré sobre tu tumba

Debió pensar Loïe Fuller tras la absurda muerte de Isadora Duncan, cuando el pañuelo que llevaba al cuello se enroscó en una rueda del descapotable, llegando a asfixiarla. No dejó un bonito cadáver y aún siendo ya entonces la más famosa renovadora de la danza, ha pasado a la historia por este trágico final en aquellos locos ’20.
Pero ¿quién era esa Fuller?, se preguntarán. Pues La Bailarina que junto a La Duncan creó el baile moderno; la auténtica iniciadora de la danza contemporánea.
Ambas coincidieron en época y sueños, y su encuentro determinó sus vidas. Pero para cuando una cardaba la lana, la otra, la fama; cuestión de personalidades, reputaciones y contactos, como ocurrió con Tesla y Edison. Mientras Fuller provenía casi del lejano y austero Oeste, tímida y poco social, frente a la arrebatadora y lanzada Duncan que además triunfa más joven y gozaba de buena posición, merced a su familia adinerada por dudosos negocios.

Pero en The Dancer no asistimos una competición de talentos -parafraseando lo que se decía de ellas; una es pintura y la otra escultura, pero igualmente son bellas artes-, porque la bailarina Fuller es la verdadera protagonista, reivindicando su trabajo en una cuidada y estimulante película que la descubre al mundo, fuera del universo teatral.

Y no es que la Fuller no fuera conocida, llegó a participar en los primeros cabarets de la Belle Époque con los carteles pintados por Toulouse-Lautrec y hasta la grabaron los hermanos Curie y Lumière, inmortalizándola; pero es con este film cuando conoceremos realmente a Loïe Fuller, rescatando del olvido el esfuerzo -y dolor- que no solo inspiró magnificas coreografías, también impulsó una nueva concepción de la escenografía, jugando con la luz y el color y aprovechando los avances técnicos y científicos de su tiempo. Sublime.
Autodidacta y obsesionada con todo lo relacionado con el proceso creativo, con su tenacidad logró bailar en la Ópera de París aún a punto de quedarse ciega y desmayándose; como le solía ocurrir después de cada espectáculo, el llamado Baile Serpentino. Envuelta en telas, en distintas capas y gasas que movía con su propia fuerza, se convertía en flor o insecto; en pétalos, en mariposas, en capullos…
Remolinos de vueltas y vueltas, agitadas con espontaneidad y pasión.
Belleza y sensualidad entre la magia y la poesía, creando ilusiones ópticas y emocionales; como las que también consigue transmitir el film que ahora se estrena; un sutil e inquietante biopic con la independencia, el riesgo y gusto personal de la debutante Stéphanie Di Giusto.

Stéphanie Di Giusto re-interpreta la historia de Fuller dominando la puesta en escena tanto como su protagonista, realizando como en un díptico a tres tiempos y a cuál más fascinante, un atractivo acercamiento a la vida de la artista aportando la dosis precisa de ambientación, lirismo y reflexión, en cada parte del filme. Y ya desde el principio, sorprende ver el comienzo del retrato entre caballos, montañas y pistoleros mientras recita a Salomé. Rudo y oscuro, realista.

imagePero como escapándose de su propia trama de western, La Bailarina (Soko, magnífica en su papel) llega a un Nueva York en construcción, en tiempos de ebullición artística, encontrándose con su verdadera vocación entre la represión religiosa y la libertad del artisteo. Y nos sumergimos junto a ella en su incansable proceso de trabajo con sus claroscuros para alcanzar el soñado triunfo, llegando la luz y el estallido de color en las primeras actuaciones, brillantemente rodadas. 

imageAparece el deseo. Y la ambigua relación con un conde (Gaspard Ulliel, inspirado en el mecenas y marido, a su manera, de la artista), protector y amante intelectual más que carnal, con una absurda competitividad y sensualidad al límite, muy bien captada. No hace falta ver ni saber más porque la que sexualidad en esta cinta va por otro lado, otro logro y sorpresa más.
Como la última parte del film en blancos brillantes y la más luminosa, que emana espíritu de comuna. En una casona como residencia de estudiantes, fascinan las coreografías entre los arboles, aunque se torne un pelín videoclipera y algo más comercial a su término, algo abrupto, tras la delicadeza con que trata los anteriores acontecimientos. Porque ahí también, llega el declive de Fuller coincidiendo con la llegada de Duncan (Lily-Rose M. Depp, si la hijíssima de Depp y Paradise que está bastante bien como Isadora) en una presencia casi anecdótica mientras la asistente personal (Mélanie Thierry), la auténtica amante en la sombra, permanece presente siempre durante el film y en la vida de La Danseuse -que rodada en francés e ingles presume de múltiples títulos-.

imageBasada en varias biografías y por tanto, en la realidad, Di Giusto se toma licencias cargadas de coherencia en este su primer largometraje, revelándonos la vida de una artista, reflejo también de la situación de la mujer en aquella sociedad incipiente donde La Fuller con un cuerpo y actitud no propia de su época y sexo, y rechazando las demandas culturas del momento, cambió las normas del show; otorgando importancia al entreacto y la producción, Rompió moldes, espejos y focos para encontrar en el baile una nueva manera de moverse dentro y fuera del escenario.

La directora S. Di Giusto
La directora S. Di Giusto

Estuvimos con la simpática directora charlando de todo lo comentado y más, mucho más…

La Cronosfera: Vienes de la fotografía y por una foto antigua, creo, surge tu primera película; un regalo para La Fuller, de una generosidad… Con Duncan tendrías más material, ¿por qué Fuller? ¿Qué te enamoro de ella?

Stéphanie Di Giusto: Precisamente porque Fuller no se conoce y me toca la fibra, es la que me llena. Y creo que he hecho una buena reivindicación de su figura. Cuando descubrí la vida de esta mujer, pensé ¿pero cómo no se le ha ocurrido a nadie antes?, ¿cómo es posible que no se haya hecho ninguna película de ella? No hay ninguna; soy precursora al contar algo de esta artista de muchísimas cosas. Y a mí, justo lo que me interesaba era hacer famosa a alguien que había caído en el olvido. La Duncan no me necesitaba porque ya era muy narcisista y hasta sabía manipular su imagen, no me necesitaba y menos una película más. Fuller, si.

L.C: Hay varias partes diferenciadas; una rural, más masculina, otra lujosa con el conde y la creación con los avances científicos y la ultima, de otra femineidad, para evolucionar hacia el culebrón igualmente necesario para contar la historia de Fuller. ¿Buscado intencionadamente?

Di Giusto: Coincido contigo en la descripción; así me la planteé. He escrito esta película con esa auténtica voluntad de construir, tal cual, una primera parte muy documental porque quería que se entendiera el arte de Fuller porque la gente apenas la conoce y por lo tanto tenía que conseguir darlo a conocer. Lo que me interesaba era la lucha de un personaje contra una época para llegar a su arte y lo que me parecía hermoso de la primera parte era entrar dentro esta mujer, entender que lucha contra sí misma. Claro que también contra Isadora Duncan; soy consciente de estas dos partes diferenciadas y creo que necesitamos ambas, creo que las dos están vinculadas una con la otra y sin la primera parte, no podemos entender la segunda y viceversa. Por lo tanto sí que hay una voluntad de hacer esas dos partes, teniendo en cuenta que al final, lo que cuento es la idea de una persona cuyo arte no se conoce y había que dar a conocer. Si hubiera empezado la película con el encuentro con Duncan habría sido menos interesante. Lo que me parece interesante y lo que quería es sentir todo el recorrido de esta mujer, lo que ha sentido…
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L.C.: En el encuentro con Duncan tratas la homosexualidad de refilón y sin darle ninguna importancia, centrándote más en la sumisión, mientras no desarrollas la relación con su asistente personal y añades la del Conde con otro tipo de sexo y lucha de ego…
Di Giusto: Que es un personaje completamente inventado, me lo he permitido. Sabemos de la homosexualidad de Fuller y de La Duncan, que se casó con un banquero americano que le permitía financiar sus espectáculos; por eso, me permití poner en tela de juicio la sexualidad de Fulller y desarrollar la relación con el conde, que es como un fantasma, muy de la época. Para mí es muy importante esta relación porque es él quien instaura esa idea. Hay varias luchas de egos, la principal, Fuller consigo misma y en la relación con su asistente Gabrielle sabe que es el pilar de su vida y basta, no hace falta más; mientras que para el Conde Louis me gustó explotar la idea, muy de aquel fin de siglo, de quedarse polvoriento en su tiempo y rechazar avanzar. Ella, sin embargo, es una vanguardista e iba siempre una idea por delante, con una vida de artista que hace que el arte sea lo primero. Al final, cuento la idea de dos impotentes y me apetecía tratar el choque de la vanguardia con él anclado en el pasado.

L.C: Donde decide quedarse con ese final poético y teatral, pero fue el primero que entiende el arte rompedor de Fuller y la admira profundamente.

Di Giusto: Sin duda, pero también hay mucha autodestrucción en ambos; los dos se auto-destruyen de alguna manera. Él en un combate con la pasión de esa mujer, se enamora fundamentalmente de su arte porque es un amante del arte y cuando la ve bailar, comprende cuál es el símbolo de ese arte. También me interesaba explorar la sensualidad. No porque no haya sexo, no puede haber sensualidad, ¿verdad? Y ciertas escenas, rodarlas, habría sido demasiado pesado para mí. Me gusta la idea de un cine que sugiere. No todo hay que explicarlo; creo que está bien dejar libertad al espectador.

L.C: Cuéntanos de Soko, muy veraz como Fuller. No es muy conocida aquí ¿y en Francia?

Di Giusto: Allí tampoco, no creas, no llega a ser famosa; ha hecho un par de películas, bueno, no sé, alguna, pero no es muy conocida por el público. La escogí porque me parece que tiene una feminidad fuera de la norma, que cambia con respecto a estas mujeres lisas que ves en la revistas femeninas y además, tiene esta personalidad propia, un poco punk que necesitaba para Fuller. y resulta que es buenísima actriz y también es compositora, cantante y permorfance; por lo tanto es un artista y sabía que Fuller iba atener diálogo con ella, que transcendería, que existiría cierto intercambio… Además Soko se implica mucho en sus papeles y no hace trampa. No la doblan; es ella la que danza en cada imagen. Se preparó mucho. Estuvo durante más de dos meses, 8 horas diarias, para interpretar lo mejor posible esa danza y fue hasta al final de la verdad del personaje.

The Dancer

L.C: Con Duncan juzgas al personaje sin contemplación aunque leyendo su biografía la tipa era complicadita; vamos, una gran arpía…

Di Giusto: Total. Es que lo era (risas) Es como quería reflejarla, como la veo tras leer y saber sobre ella… Creo que Lily-Rose está estupenda en la película. En las escenas del baile, la doblan, pero creo que para su personaje transmite lo que quiera conseguir. Creo que esta bien el posicionamiento, ¿por qué siempre hay que salvar al personaje? ¿Por qué a todos? Adopté una posición, pero es que una mujer que se hace construir un templo griego en Grecia en su honor, dedicado a sí misma…

L.C: ¿Tuviste que pedir algún permiso, gestionar los derechos con los descendientes de ambas?

Di Giusto: No hay familiares vivos… Creo. De Duncan murieron también en un accidente de coche, terrible, sí, y de Fuller no se… Es curioso porque están enterradas muy cerca en el mismo cementerio de Père-Lachaise. Claro que la tumba de Ducan está mantenida con flores y sus letras en oro, perfectamente conservada, mientras la de Fuller es un nicho abandonado y sin cuidar. Tenía una placa y la robaron. Yo quiero que la vuelvan a poner, no lo dejo; he escrito al cementerio y quiero entrevistarme hasta con la alcaldesa de París…

L.C: Que es española, así que a ver si hay suerte… Stéphanie, ¿próximo proyectos?

Di Giusto: Espero no tardar seis años como esta vez, pero estoy escribiendo y tengo dos cosas en la cabeza. Que gane la mejor, ¿no?

L.C: Seguro. Y que consigas la placa… ¿Y un crowdfunding? ¿Dónde hay que firmar? (risas)

Di Giusto: Gracias. (risas) Eso espero.

 

Hay algo de Loie Fuller que recuerda a lo decían, en sus tiempos, sobre la gran Lola Flores; no canta ni baila, pero no se la pierdan… 

 

Mariló C. Calvo  

 

Curiosité Cinematé: Por si las dudas…. ¿Real o fake?

 

 

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