SOPHIA LILLIS: la estrella que surgió del miedo

Érase una vez una película de miedo para adultos protagonizada por un grupo de adolescentes en la que brilla con luz propia una chiquilla de 15 años que en la ficción se llama Beverly pero que en la vida real responde al nombre de Sophia. Sophia Lillis para ser exactos, la única chica de It, el fenómeno del momento.
Calificada R en Estados Unidos, tal circunstancia, que requiere que los adultos acompañen a los menores a las proyecciones, cosa que indica que la cinta no está destinada al público mayoritario que implica el cine familiar, no ha impedido que recaude más de 100 millones en su fin de semana de estreno. Un récord que pocos, o ninguno, intuían hace dos semanas.
Pero es que It es una película fabulosa y parte de la maravilla que contiene, además de un guion bien estructurado, aunque no se ajuste del todo a la novela de Stephen King en la que se basa, y una dirección de hierro por parte e Andy Muschietti, un casting que le ha dado al resultado vida propia.
En el centro de ese casting, o del reparto, para traducir a nuestro idioma la palabra, se encuentra Sophia, un descubrimiento por el que Muschietti tuvo que luchar pero que una vez conseguido no puede sino alabarse.
La Bev de Sophia es la reina de la función, tanto en las escenas con su padre, un policía que no se porta bien con ella, por muy sutil que quede mostrado en la pantalla, como en las que protagoniza junto a su pandilla de amigos de Derry, la que los admiradores y conocedores del universo de Stephen King saben que es mítica y se llama Los Perdedores.
Sophia acapara todas las miradas, ya sea caminando, tomando el sol o simplemente charlando al lado de una ventana. No solo desborda encanto, también un talento que los directores que a partir de ahora trabajen con ella deberán explotar al nivel que intuimos que posee y no malograr, como con tantos otros chicos aspirantes a estrella que dejaron su fulgor en productos insulsos o erróneos que llevaron sus figuras al olvido o al desprecio, según el caso.
Sophia no se merece eso. El cariño con el que Andy Muschietty ha tratado su personaje en It la hace ganadora de todos los honores de la próxima temporada. En los Teen Choice Awards o los MTV, vertiente de cine, por citar algunos, debería estar presente. No tienen la importancia de los Oscar, Emmy o Globos de Oro pero reconozcamos que todos sabemos de qué estamos hablando, y en cualquiera de ellos buena parte de lo que está en juego, seamos sinceros, es la fama.

Sophia Lillis
Sophia Lillis, la estrella de IT

A Sophia Lillis se la empieza a comparar con otra pequeña estrella nacida al albor de una serie que, al igual que It, bebe del material de los años 80, esos a los que tanto gusta volver cuando no hay ideas originales en las que bucear: la malagueña -malagueña, sí- Millie Bobby Brown, Eleven en Stranger Things.
Pero no debemos mezclar las cosas. Millie es un ídolo de la pequeña pantalla, o dicho de forma más precisa, de las nuevas plataformas de visionado en las que las series han encontrado un hogar más confortable que una siesta en verano, y Sophia reina ahora en las pantallas grandes de todo el mundo. En ocasiones, el tamaño importa. Y además diferencia.
Salas de cine frente a la todopoderosa Netflix en cuanto a series se refiere. De momento, y hasta que se cambien los papeles, algo para lo que no falta mucho tiempo, y cada una brille en los campos contrarios, la competencia solo está en la mente de los espectadores, que las adoran a ambas sin rencores ni malicia.
A Millie la veremos en Godzilla: King of monsters y a Sophia en la serie Sharp objects, junto a Amy Adams, actriz que bien podría interpretarla de adulta en la segunda parte de It que ya planea Andy Muschietti aunque quien tiene en mente el director para tal fin sea a Jessica Chastain, con la que ya trabajó en la terrorífíca Mamá. Cada uno que decida si me refiero solo al género…
Por lo pronto, podemos disfrutar de Sophia en los cines y seguir admirando el potencial del que nos hace partícipes cada vez que aparece en escena. Los chicos de la película y los espectadores desde sus butacas la están convirtiendo en una leyenda.

Silvia García Jerez

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