QUATRETONDETA: amor por encima de todo

Quatretondeta no solo es un municipio de la comunidad valenciana situado al norte de la provincia de Alicante, también es el título de la nueva película que José Sacristán estrena en nuestros cines. Con el éxito de Toro aún presente y arrasando en cartel, el genio de la escena española vuelve con otro trabajo, muy distinto a aquel rodado a las órdenes de Kike Maíllo, y mucho más modesto, hasta el punto de que si no gana algún premio en el festival de Málaga o se convierte en una película de culto, su visibilidad primero y su taquilla después no parece que vayan a ser comparables a la de la protagonizada por Luis Tosar y Mario Casas.
Y es una lástima, porque aún con sus fallos, que los tiene, pese a que sean fácilmente perdonables, es un producto que merece la pena verse. Como cine poco convencional que es responde a la perfección a esa intención tantas veces pronunciada, y tan pocas practicada, de acercarse a una película que no sea más de lo mismo. Esta se parece a todo en nada.

Julián Villagrán y José Sacristán al comienzo de la película
Julián Villagrán y José Sacristán al comienzo de la película

Un hombre ya anciano vela el cuerpo de su mujer fallecida y en plena despedida anterior al entierro recibe la noticia de que la familia de la difunta reclama su cadáver en París para darle sepultura allí. Tomás, el compungido viudo, no está dispuesto a que eso suceda, no solo porque a él no le consta más familia de la mujer que él, sino porque sabe, desde el día en que la conoció, que ella quería ser enterrada en Quatretondeta, el pueblo que la vio crecer y donde se hallaron siempre sus orígenes. Como el anciano ve que su intención no va a cumplirse, roba el cadáver cuando lo introducen en el coche fúnebre con la inevitable persecución posterior, entre otros personajes, de la hija de la difunta.
Contada así la situación puede asemejarse a una comedia cercana a la británica Un funeral de muerte, a la cubana Guantanamera o a una cinta perteneciente al género de acción, pero la ópera prima de Pol Rodríguez, es sobre todo un drama que pretende homenajear a su tierra. Un drama con toques de humor y con pinceladas, más gruesas que finas, de surrealismo. Éste último no siempre funciona en el contexto global de una película cuyo punto de partida ya es una locura, por lo que cualquier elemento disparatado que se sumara sería tomado como una continuidad lógica. Las fiestas del pueblo, por citar el ejemplo más evidente que se recordará a este respecto tras verla, no sobran como hecho que hay que mostrar ya el que la historia transcurre mientras éstas tienen lugar, pero sí habría que haberlas incluido de una forma muy diferente para que encajara a la perfección con el conjunto.

Sergi López y Laia Marull
Sergi López y Laia Marull

Pero Quatretondeta es mucho más que eso. Es una mirada a lo que más queremos, ya sean personas o lugares, cada uno en su casillero correspondiente pero sin faltar nunca a unas ni a los otros. Es mirar hacia atrás y reconocer los errores cometidos. Es ser fiel a lo que una vez prometiste aunque te cueste incluso recordar cómo hacerlo. Quatretondeta es dolor por lo perdido, por no poder encontrarse a uno mismo cuando el ser querido falta, pero también es belleza: la que encontramos en la delicadeza con que Tomás se enfrenta a su propósito, por mucha firmeza que demuestre a la hora de llevarlo a cabo. La que vemos en los planos que lo retratan en su viaje. La cámara lo acoge con la ternura con la que llevaría de la mano a un niño empeñado en lograr su meta, procurando que no se tropiece por el camino, puesto q

ue está claro que va a acabar recorriéndolo. Y la cámara pena con él cuando algo se tuerce. Los momentos en que se ocupa él solo del ataúd contienen una belleza sublime, casi dolorosa.

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Sergi López y José Sacristán en un momento del film
Sergi López y José Sacristán en un momento del film

José Sacristán da de nuevo una auténtica lección de interpretación. Acabamos de verlo como el malvado Romano de Toro y se nos cruza ahora como el tierno Tomás que lo hace todo por amor. Y ambas interpretaciones resultan ser colosales. Junto a él brilla de forma especial Sergi López. Genovés, que así se llama su personaje, tal vez no empiece cayendo demasiado bien debido al contraste tan extremo que supone su irrupción en la historia, pero no tardaremos mucho en cogerle cariño. En realidad se trata de un ser noble y de gran corazón al que no le cuesta ganarse el nuestro. Será una pieza más del engranaje que consigue que Quatretondeta resulte un film inolvidable que tal vez no sea perfecto y que resulte un poco desconcertante por momentos, pero ninguna de estas dos características impiden a la película resultar inolvidable, porque todo aquello que nos llama la atención y que llega a emocionarnos acaba siéndolo.

Silvia García Jerez

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