PERALES, Y cómo es él

Encantador, cercano, humilde. Cantautor y además novelista.
Responsable de la estupenda música de El autor, charlamos con José Luis Perales de cine, jazz y hasta de García Márquez. Impagable.

La Cronosfera: Salvo el tema de Jeanette en Cría cuervos de Saura ¿Habías compuesto para cine, alguna banda sonora?

J. L. Perales: Yo nunca había hecho música para películas y me ha gustado mucho la experiencia. Hago las dos canciones y el resto es de mi hijo Pablo. Cuando hablé con Manuel -que me decía que le gustaban mucho mis canciones (risas), yo creo que para camelarme-, me lo pidió de tal manera que le pedí que me enviara sus películas; quería conocer su cine, que confieso no había visto aunque había oído de Caníbal. Cuando las vi me recordó a Bergman y al cine clásico que me encanta… Y de Manuel me encantó ese ambiente que crea con el silencio absoluto, o el viento que era la música en realidad; algo tan sobrecogedor en algunos momentos, tan intimista. Es un director muy especial… En esos momentos estaba en medio de una gira dos meses y medio por América, pero me tomé como una obligación entre concierto y concierto, dejar de echarme mis siestas -y tan castellano que yo soy para la siesta- para leer el guión. Y así fui haciendo una canción, una música para cada secuencia y escena que me llamaba la atención; había muchas y elegí las que creo que van más con el personaje y sus vivencias; su picardía, esa cosa chulesca del abuso de la gente… Todo eso es la canción final. Y también, el tema Algunas veces. Cuando terminé de escribirlas, todavía no había grabado nada en estudio y me parecía poco serio -para esto del cine (risas)- enviarle solo una guitarra y una voz. Pero entonces mi hijo, me dijo. Cántaselas. Tu eres más tú cuando cantas con guitarra. Agarré la guitarra y me fui al estudio de Manuel. Le canté las canciones, me dio un abrazo y dijo: sabía que lo harías. Y ese fue el principio de nuestro idilio.

L. C.: Por lo que cuentas, tu hijo ha sido muy importante en el proceso. No sabia que los temas instrumentales fueran suyos; muy bonitos con esos toques de jazz y algo de Javier Ruibal…

J. L. Perales: Mi hijo Pablo es mi productor y ha producido mis últimos discos. Musicalmente se ha formado en Berkeley y ahora que ha vuelto, es mi manager y mi productor. ¿Quién mejor que él? Tiene un estudio de grabación, aquí en Madrid, donde por ejemplo grabó Rosa López, a la que también produjo. Además está muy bien conectado con la gente del jazz. Él es un enamorado de el Jazz. Buscó a Pepe Rivero para el piano y se involucró mucho en la película. También con Manuel, que iba al estudio a trabajar con Pablo; a escuchar lo que iba haciendo y a corregir si algo no le parecía, porque es muy exigente, lógicamente. Al final, acabaron los dos felices de la vida.
Por mi parte, ya te digo que me sentía con bastante responsabilidad y quería que quedase bien en San Sebastián que todo fue muy bonito; cuando acabó la primera canción hubo una acaba la canción ovación como si fuera un concierto. Y claro, yo que no había ido ni al estreno de la de Saura y aquello fue… Lo voy a contar que es hasta gracioso: Siempre hecho música para mi y para otra gente, y lo del cine era un mundo que desconocía. Yo estaba empezando y me parecía que me entrometía. En aquella época Jeanette venía de la mano de Manuel Alejandro y que un tal Perales le escribiera una canción, pues no quería. Hispavox, la compañía de discos, le obligaba a cantarla y ella casi se negó a promoverla. Con Porque te vas se crea una especie de crisis con la compañía, pero lo gracioso es que cuando me llaman para contarme que Carlos Saura quería incluir la canción en su película, me preguntaron ¿cuánto crees que debemos cobrar? (risas) ¿Cobrar?, respondí ¿Será cuánto tenemos nosotros que pagar? (risas) Y ese fue mi primer contacto con el cine. En este caso me apetecía mucho, me hacia mucha ilusión y era un reto más.

L. C.: Escribes libros, no sólo canciones. Acabas de publicar ¿tu segunda novela? ¿Te has sentido identificado con el protagonista de El autor en el proceso de creación?

J. L. Perales: Ahora sale mi segunda novela, La hija del alfarero. Por supuesto que me identifico, creo que también me gustó por eso; a veces te haces con la musa y otras se te escapa. De hecho, me identifico mucho porque dedico mis libros a la página en blanco. Al principio, siempre aparece: ‘A ti, página en blanco’, que es una canción que nunca grabé… Cuando escribo una canción no imagino nada, no invento nada y alguna vez he dicho que yo no soy cantante; soy contante de historias. Cuento historias y las devuelvo con música, y la gente lo percibe como algo suyo, de regreso. ¡Y es es que los personajes que están en todos sitios! Y hay personajes que se repiten en todos los lugares por ejemplo tengo un a mujer, doña Asunción, un personaje la novela anterior que siempre alguien me dice que es igual a una vecina o amiga… Como otro personaje, basado en realidad, que es un hombre que se agarra a la cuerda de un globo y comienza a volar. La realidad es que el señor se desploma a los 2 meuros, pero en mi historia lo dejé subir a las nubes, llega a los cielos y hasta le quieren hacer Papa (risas) Fue invención pura, pero parte de la realidad. Escribir me divierte mucho y me resulta más fácil que componer, porque me cuesta menos escribir literatura. En las canciones estás más limitado…

L. C.: Pero saber condensar es un arte. Lo bueno, si breve… y un buen estribillo. 

J. L. Perales: (risas) Pero te limita. Voy a contar una anécdota… Una vez en México me dijeron que Gabriel García Márquez había publicado una nota sobre mi, diciendo que daría cualquier cosa por saber relatar en tres minutos, esa historia que a él, le costaría todo un libro. Ya era Nobel y no me lo podía creer. Además soy un gran admirador suyo. Cuando vi que era verdad, lo llamé por teléfono y fue encantador; me invitó a su casa y me regaló un libro. Cuando llegué, había un vinilo mío en su tocadiscos y dijo: ‘No creas que lo he puesto porque vienes. Es que te escucho mucho’. Le comenté que yo había leído todos sus libros y de repente, abrió un cajón y me dijo: ‘aquí tengo, posiblemente, el que más te guste’. Y sacó El coronel no tiene quien le escriba, ya dedicado. Fue maravilloso. Y me encendió como una luz, para poder extenderme más y no ser tan breve en mis canciones. Lo malo es que si haces más de tres minutos, no te la ponen por la radio (risas) … Y yo ya entonces, quería aparecer en la radio, más con mis canciones para otros que con esta voz. Aunque en mis comienzos, yo quería ser Aznavour (risas) y cantaba para mí, con un francés inventado que no era ni francés. Hace poco, le conocí en el concierto que dio en Madrid y le conté la anécdota con mi francés que no es francés; se reía y me dijo que debería haber aprendido.

José Luis Perales

L. C. : Hablando de interpretaciones ¿Qué te ha parecido Adelfa y su Se me enamora el alma?

J. L. Perales: Maravillosa. Cuando vi a esa portera, cantando y llorando, ¡era ella! Y si no lo ha vivido parece que sí, porque no es posible que interprete con tal emoción. Se lo dije a ella. Maravillosa, de verdad.

 

Mariló C. Calvo

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