Michelle Jenner: La catedral del mar es sucia

Los guionistas han hecho una adaptación de las más fieles que se puede hacer de una novela, lo cual denota la gran profesionalidad y humildad con la que han trabajado, respetando absolutamente un texto que ha sido leído por mucha gente. Nuestro planteamiento siempre fue que el público viera la novela en imágenes, no queríamos ponernos encima de la novela y era absurdo querer cambiar muchas cosas de una novela que ya era en sí muy cinematográfica.
Son palabras de Jordi Frades, uno de los productores de la serie La catedral del mar, basada en la novela de Ildefonso Falcones, que llega a Antena 3 el próximo miércoles 23 de mayo, previo paso a poder verse en Netflix, como ha ocurrido con La casa de papel. Pero no nos adelantemos a eso porque aún hay que verla, y disfrutarla, en la cadena en abierto.
El pasado 8 de mayo La catedral del mar se presentó a los medios con la presencia de buena parte del elenco y del propio Frades, que se mostró encantado con el resultado de la serie, que hasta el momento ni siquiera los actores han visto entera: La catedral del mar es una serie cara, pero no muy cara. La cuestión es que cuando la gente oye serie cara lo primero que piensa es superproducción, y eso implico explosiones, batallas, guerras y grandes artificios. Pero muchas veces pasa como en la cocina, que cuando tú vas a un restaurante muy caro no es que te pongan mucha comida, sino que la que te ponen es deliciosa. Eso es un poco lo que se puede hacer cuando tienes un poco más de presupuesto: cuidar un poco más el resultado final.

El equipo de LA CATEDRAL DEL MAR
El equipo de LA CATEDRAL DEL MAR

Hablamos con algunos de sus protagonistas, caso de Aitor Luna, que interpreta a Arnau, y nos contó que empieza muy intimista, austera, seca y ruda y cruda. Y va abriendo, va creciendo y va creando ilusión.
También con Michelle Jenner, Mar en la ficción de este relato, que, cómo no, comparó esta serie con otra de época que la ha catapultado a una fama estratosférica dentro de las series no contemporáneas: Lo que me gusta de mi trabajo es poder hacer cosas distintas e ir cambiando y esta serie también es de época pero es todo lo contrario a Isabel. Es una niña huérfana, pobre, que tiene la suerte de cruzarse con el personaje de Arnau, que la acoge como si fuese su hija y yo la defino como un personaje de luz que viene de un tiempo muy oscuro. Y al lado de los vestidos que llevaba en Isabel esto era como ir en bañador.
Y con Silvia Abascal, la villana de La catedral del mar, Elionor, que al contrario que lo que ocurre en la novela, tiene un personaje muy pequeñito porque adaptar esa novela en ocho capítulos… en la novela todo tiene un desarrollo que es muy difícil que lo tenga en ocho capítulos. Pero sí me hubiera gustado haber tenido un desarrollo más similar al que tengo en la novela.
Ambas, Michelle y Silvia, comparten escenas, que probablemente serán de las más esperadas por los lectores y seguidores de la obra literaria. Michelle dice de Mar y Elionor que se llevan mal, sí (Risas) pero ha sido muy divertido trabajar con Silvia. Yo tenía muchas ganas de trabajar con ella pero no coincidimos tanto, son muy poquitas las secuencias, pero fue muy divertido porque ella es muy mala muy mala.

Aitor Luna, Arnau en LA CATEDRAL DEL MAR
Aitor Luna, Arnau en LA CATEDRAL DEL MAR

Una de las preguntas que surge al hablar con todos ellos es si el aspecto de La catedral del mar va a ser sucio, porque en España se tiene a huir de esa estética, de esa dureza, para no espantar al espectador y que le sea más fácil acceder a la historia, pero Michelle afirma que precisamente esta es una serie sucia. Recuerdo que lo decíamos desde el principio incluso en el rodaje, que era un poco arriesgada en eso, no es la típica serie de todo limpito. No, era una época sucia y todo se ve sucio, por lo que los fans de la novela no tienen que tener miedo de no encontrar ese aspecto en su adaptación.
Pero Aitor aclara: No es una serie histórica. Cuenta la historia de estos personajes en aquella época y de rebote se ven realidades de aquel momento, pero no hace hincapié en mostrar una realidad histórica.
Aunque Silvia amplía esta visión y comenta que hay diferencias respecto al siglo XIV pero estamos en lo mismo. Se sigue matando a una mujer por el hecho de ser mujer. Hay mucho odio, mucha falta de respeto hacia religiones diferentes. También la religión separaba muchísimo. Son temas crueles y difíciles pero muy interesantes. Cuando estábamos rodando en una plaza, era una secuencia en la que se quemaban a tres judíos. Y una como actriz está allí, pero piensas: que esto sea real… que haya ocurrido… que realmente se ponga a gente en la plaza y sel a quema… En otros países y en diferentes formas seguimos en una crueldad sin límites. Y te preguntas hacia dónde va el ser humano.
Y en palabras de Michelle: Es una serie muy realista, se dibuja a la mujer de aquella época tal y como se la trataba, pero también se está dibujando que esa mujer era fuerte. No se engaña a nadie con respecto a lo que pasaba entonces. Aquello era así y es lo que estamos contando. Por eso es sucio y duro pero es real.

Silvia Abascal, Elionor en LA CATEDRAL DEL MAR
Silvia Abascal, Elionor en LA CATEDRAL DEL MAR

Por último, al preguntarles en qué notan ellos que la producción de la serie haya sido más ambiciosa, Aitor cuenta que en utilizar sitios reales se va bastante dinero. Llevar allí a todo el equipo, construir el decorado que haya que construir. En el caso de Cáceres está construida toda la parte de fuera de la catedral, en una iglesia, ahí es donde se nota que hemos tenido más dinero. Lo demás, a la hora de hacerlo no ha habido diferencia con otras series que yo haya hecho. En Barcelona rodamos el último día, la última parte de la serie, ahí sí fuimos a la catedral y rodamos incluso dentro, que fue impresionante verlo vacío. Sin los bancos, sin gente...
Y Silvia detalla la diferencia comparando el trabajo que se hace ahora con el que ella hacía cuando empezó, y lo cierto es que resulta muy llamativo recordar aquellos tiempos: Yo cuando hice Pepa y Pepe tenía unos 15 años y estábamos en un piso cinco actores. Ya está, no había exteriores. Y éramos 5. No veas lo que hay aquí. Ha cambiado mucho todo. Entonces tardábamos una semana en hacer un capítulo de 25 minutos. La dedicación que había, el tiempo que teníamos para repetir las tomas. Y ahora se hacen batallas en dos días. Y son terrenos: no toda la tele es precipitada, como no todo el teatro es sagrado. Depende de los proyectos, de las batutas, de las productoras, cómo se cuiden los productos. Antes se hacían giras con compañías grandes. Ahora no hay dinero y si te quieres mover tiene que ser un monólogo con una guitarra.

Silvia García Jerez

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