MI AMOR

Ne me quitte pas (ni contigo ni sin ti) 

Hay momentos que determinan un cambio en tu vida y desde ese instante, nada es como antes ni lo ves tal cual era. Unas veces es la mente quien decide y otras el cuerpo habla, aunque tanto monta-monta tanto y en la mayoría de las ocasiones, no somos conscientes ni tan perceptivos.
Y somatizamos un conflicto tonto con un simple catarro o el peso de muchos, agazapados en el alma, quiebra una pierna o rompe una mano, un soporte o un agarre; hay un crack y todo se para, para empezar de nuevo. Y no hay que buscar detonantes si quiera, quizá, volver la vista atrás y volver a mirar porque de repente, la vida te cambia en un pis-pas o decides cambiarla en un segundo, radicalmente, eligiendo vencer esa resistencia impalpable y dejándose abandonar, aunque parece un sinsentido.

Mi Amor comienza con una mujer esquiando y una tremenda caída en la nieve. La recuperación de su pierna implica la reclusión en un centro especializado donde curará la rodilla destrozada para poder seguir caminando, literalmente y en todos los sentidos. Durante esa convalecencia y mientras transcurre el filme, se replantea la vida y recuerda la relación de pareja que ha condicionado toda su existencia.

No es casual pues, la fractura, como tampoco el juego de palabras que advierten al principio de film ya en la primera consulta; rodilla en francés, puede expresar igualmente un compuesto o de-construcción de tú y vosotros, de yo y ellos. Y cual premisa, apuntándonos que la rehabilitación será a la par de autoconocimiento, los profesionales le explican que no es lo mismo una ruptura de ligamentos que de menisco; como no da igual ser amada/o que amante, ni es igual la entrega para sí mismo que hacia los demás.

La nueva película de Maïwenn -conocida y reconocida por Polisse– es una lúcida y tierna historia de (llamémoslo) amor; de esas tumultuosas con una química brutal -asimismo en la pantalla con Vicent Cassel y Emmanuelle Bercort– que hay que haber vivido (o similar) para poder entenderla (y perdonarla)

Inspirada en la relación de la directora con el también director Luc Besson, habrá quien encuentre su reflejo aún en los momentos más absurdos, aquellos entre el no me dejes y te dejo que todo enamorad@ alguna vez ha repetido.

 

En Mi amor seguimos la evolución de la agitada relación entre Tony, una alegre abogada y Georgio, un canalla sexy que vuelve locas a todas sus conquistas, literal y metafóricamente. Mostrada sin pudor y con cariño compartimos las risas, neuras, miedos e histerismos de ambos, desde su inicio hasta la ruptura (paralela a la rehabilitación tras el accidente de esquí)
La compleja relación de los protagonistas, viciada por la manipulación del típico seductor contradictorio e indeciso que no se compromete y es incapaz de asumir la responsabilidad de amar y no sólo de ser amado, podría ser una historia romántica y desgarrada, común en el cine francés, pero Mi Rey -su título original, con todo su significado- conmueve por los amantes, por sus intérpretes.

Mi AmoMi Amor

Cassel, perfecto para el tipo y Bercort, dominando las emociones descontroladas de su personaje. 

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No es casual que ganara el premio a la mejor interpretación femenina en Cannes 2015 -sí, la cinta nos llega con demora, pero nunca tarde si la dicha es buena– ni que nos guste también en su faceta de directora (recuerden Con la cabeza alta )

Ahí queda ese final, apabullante, de Tony mirando a Georgio, transmitiendo lo vivido mientras recorre su rostro y reconstruye su vida; entre la duda por haber disfrutado, por haberlo sentido y que nos quiten lo bailaó

Mi Amor

… Y todo en una reunión del colegio de su hijo, eterno vinculo en común, ya que aunque dicen los expertos que los genes se buscan para perfeccionar la especie dominados por las feromonas, la convivencia de pareja ya es otra historia y el amor que dicen los profesionales es más humano, algo muy complicado… Intenten no tropezar.

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