LOBOS SUCIOS: charlamos con sus responsables

Basada en hechos reales, pero muy lejos de constituir el telefilme que dicha advertencia augura, Lobos sucios nos revela la realidad que se vivió en Galicia, en las minas de wolframio, en los tiempos de la II Guerra Mundial. La cinta nos acerca a Manuela y Candela, dos hermanas que hicieron lo que estuvo a su alcance por ayudar en tan cruento enfrentamiento, la primera robando a los nazis, gracias a lo cual también procuraba medicinas para su hija enferma, y Candela, por su lado, facilitando la salida de cientos de judíos hacia Portugal.
Todo esto lo recoge un documental con el mismo título que el largometraje y posteriormente este film que supone la ópera prima de Simón Casal. Lo acompañan en la aventura las actrices Marian Álvarez, ganadora del Goya a la mejor actriz por La herida y nominada como mejor intérprete secundaria por la estupenda Felices 140, y Manuela Vellés, actriz a la que vimos en una pequeñísima aparición en La novia, pero a la que se recordará en mayor medida por su papel protagonista en la claustrofóbica y sensacional Secuestrados, de Miguel Ángel Vivas. Con todos ellos charló La cronosfera acerca del estreno común que los une.

Marian Álvarez y Manuela Vellés en LOBOS SUCIOS
Marian Álvarez y Manuela Vellés en LOBOS SUCIOS

La cronosfera.- Lo primero que llama la atención de la película es su título.
Simón Casal.- Es el mismo que tiene el documental y creíamos que representaba muy bien la película. Jugamos además con el símbolo del lobo y representa sus valores simbólicos.
LC.Los personajes de Marian y Manuela son muy similares en cuanto a su valentía pero antagónicos en lo que se refiere a sus personalidades.
Marian Álvarez.- En el caso de Manuela, también se tiene que hacer cargo de una familia, de su hija que está enferma, y de su madre que no está tampoco demasiado bien. Tiene un peso muy grande a su espalda y tiene que sacar esto adelante como sea. No tiene tiempo para pensar en idealismos, ella vive el presente e intenta vivir el día a día de esta vida tan dura que le ha tocado.
Manuela Vellés.- Y Candela es la inocente, en el sentido de que es rebelde y la que se arriesga. Ella no está en las minas, sino en el estraperlo, y está arriesgando su vida todo el tiempo sin miedo a nada. Pero es que tampoco tiene consciencia del peligro que corre. Y lo que también tiene es un gran corazón que es lo que le hace ayudar a la gente y convertirse en salvadora de vidas. Yo creo que las dos son las heroínas de la película, que está contada desde el punto de vista de dos aldeanas que aparentemente no podrían hacer nada por los demás pero que al final son determinantes.
LC.- Imaginad que estáis separados. Contad cómo ha sido trabajar con Simón y por parte de Simón, cómo ha sido trabajar con Marian y Manuela.
M.Á..- Empieza, empieza, que según cuentes, así contamos nosotras (Risas)
S.C..- Rodar con ellas ha sido una experiencia maravillosa. Yo soy un director novel y he juntado mi inexperiencia con su experiencia y ha sido muy bonito. Hablamos bastante antes de la película y fuimos detallando qué significaba para nosotros sobre todo la relación entre las dos y cómo la desarrollaríamos, porque esa relación no solo es bonita, también es la base de todo lo demás que viene en la película. Fue muy bonito ver cómo ellas se entendían muy bien y que tenían mucho interés y mucha pasión por sus personajes, a los que aportaron infinidad de ideas debido a la visión tan clara que tenían sobre ellos.
M.Á.- A mí los directores noveles no me dan ningún miedo. Será tal vez su primera película pero tienen experiencia previa, en cualquier caso. A mí lo que me gusta de ellos es el entusiasmo que tienen por su primer proyecto, y cómo te lo transmiten. A ti y a todos, y eso es maravilloso. La película es muy difícil, había un buen mogollón, y yo decía: ay, verás tú. Pero Simón lo ha resuelto todo increíblemente bien. Además, tenemos una forma parecida de pensar. Le gustaba mucho ensayar, y eso muchas veces cuesta un poco, y parece que somos nosotros, los actores, los pesados en querer ensayar, pero con Simón ensayamos incluso en las localizaciones, lo cual ayudó un montón a entrar en el ambiente. También tiene mucho sentido del humor y eso facilita enormemente las cosas. Nos hemos entendido muy bien.
M.V.- Ha sido un rodaje duro y difícil, con cosas de mucha acción, y yo creo que el estado en el que esté el director se lo transmite al resto del equipo, y él estaba tranquilo y confiado, y muy positivo, y eso ayuda un montón a que la gente en el rodaje esté concentrada y trabaje de la mejor manera posible. No había sensación de angustia a pesar de que había que rodar muchísimas escenas al día que a lo mejor no daba tiempo a hacer, o no se podía por las inclemencias del tiempo. Y eso también es un valor importante del director.

Marian Álvarez en LOBOS SUCIOS
Marian Álvarez en LOBOS SUCIOS

LC.- Es una película basada en hechos reales. ¿Qué habéis aprendido de todo aquello que ocurrió?

S.C.- Profundizamos más si cabe en las vidas de estas personas y en lo que llegaron a hacer. Al principio lo leímos y sabíamos que estaba basado en hechos reales, pero fue haciéndolo e interpretándolo y recreándolo, llegando a los sitios, en esas aldeas tan aisladas, con bosques en los que llovía tanto, con frío… vivir en sus condiciones nos hizo acercarnos mucho a lo que tuvo que ser su vida.
M.V.- Lo que tuvieron que ser esas vidas, pasando hambre, frío, agotamiento y todo el trabajo físico de picar en la mina o la inconveniencia de respirar ese aire contaminado…
S.C.- También los paralelismos entre los momentos históricos. En esa época era la Segunda Guerra Mundial pero hay otros momentos históricos con gente que ha hecho lo mismo.
M.Á.- Yo me quedo con la reivindicación de la mujer, porque siempre los héroes de la guerra son los hombres porque son los que mueren en el campo de batalla, pero de repente hay dos heroínas capaces de cambiar las circunstancias y las cosas casi sin despeinarse, sin darse importancia. Y lo cierto es que eran unas verdaderas bestias.
M.V.- También es el hecho de cuidar a sus gentes. En el caso de ella, que es una madre que se queda sola. Porque los hombres se iban a la guerra y las dejaban solas.
M.Á.– Encima, sí, es cierto, que se quedaban solas y tenían que cargar con eso.
M.V.- Y además vestidas de negro, cargadas también con la culpa. Y luego, en el caso de mi personaje, salvando vidas de forma clandestina, por las noches. Pero era algo importantísimo. Ya que no podían ir a la guerra, salvaban vidas.
S.C.- Hay una escena en la que uno de los hombres se pone a llorar en brazos de una de ellas, y ahí ves que la mujer es el sostén de la película entera y todos los demás casi no aguantan, mientras que ellas lo están dando todo hasta el final.
LC.- Acerca de las escenas de sexo, ¿por qué existe esa contradicción de las quejas continuas sobre la cantidad de sexo que hay en el cine español cuando lo que más se mira en Internet es precisamente ese tipo de material?
M.Á.– En este caso la escena tiene un sentido, no es una escena de sexo por la cara. De todos modos cada vez pasa menos, ¿eh?
M. V.- Yo en ese aspecto hablaría más de Bigas Luna. Las películas de ahora no son así.
M.Á.- En este caso tiene un por qué y una repercusión, sobre todo en el caso de Franz, del alemán, porque la fascinación hacia esta mujer viene por ese momento y yo creo que tiene sentido.
LC.- ¿Fue fácil rodarla?
M.Á.- Rodarla es complicado. En este caso no tanto porque Pierre (Kiwitt)

y yo nos llevábamos muy bien pero yo estaba cagada viva porque es un tío que mide dos metros y yo pensaba que me iba a matar (Risas) Creí que me iba a aplastar cuando se pusiera encima.
S.C.- También es una escena que se cuenta no por el sexo sino por el sacrificio que supone. Es uno más de los intercambios que hay en la película y estás más pendiente de eso que del sexo en sí.
M.Á.- Además es el detonante de muchas cosas esa secuencia. Es un antes y después, un punto de inflexión.
LC.- ¿Qué ha sido lo más fácil y lo más difícil de hacer esta película?
M. V.- Lo más fácil para mí, la relación con ellos. Y que haya un equipazo y la ilusión que le hemos puesto al proyecto. Un rodaje que ha sido muy duro, con muchas horas de trabajo en muy malas condiciones metereológicas pero con una actitud por parte de todo el mundo que la ha hecho más fácil de llevar.
S.C.- Todo el mundo empujaba en la película. Y cuando llegamos a la sala de montaje se notaba que había habido un equipo detrás empujándola.
M.Á.- La dificultad estuvo en lo incómodo que fue que estuviera todo el día lloviendo y en localizaciones que eran duras. Pero el resto, con mucho cariño. Lo volvería a repetir.

Un momento de la película LOBOS SUCIOS
Un momento de la película LOBOS SUCIOS

LC.- ¿Cómo pensáis que lo personajes reales verían vuestra película?

M.V.- Yo creo que estarían muy orgullosas de que se contara esta historia. Sí que nos ha pasado, y la sensación que me está dando ahora que estrenamos la película, es que en Galicia, y en general, esta historia no la conocíamos. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, y respecto a las minas de wolframio y cómo se trabajaba para los alemanes en según qué bando. Es el hecho de que España sí estaba involucrada en esa guerra. Así que lo importante es contar la historia y que la gente se entere de qué pasó en realidad. Y que sus abuelos puedan sentirse orgullosos de que esto se haya sacado a la luz.
S.C.- No sé si por contarlo heroicamente o no, pero sí por contarlo. Es importante.
M.Á.- Debería hacerse una serie.
S.C.- Sí, hay material para hacerla.
M.Á.- Yo me voy a quedar con una anécdota. Mi personaje está basado en Manuela, una minera que trabajaba en las minas de wolframio, y vinieron al estreno, al festival de Orense, sus nietos. Y me dijeron: era tal cual. Y estaban emocionados, con lágrimas en los ojos. Yo me quedo con eso.

Silvia García Jerez

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