KONG: LA ISLA CALAVERA el Hollywood más palomitero

Kong: La Isla Calavera cuenta la historia de una expedicón encabezada por el rastreador James Conrad (Tom Hiddleston), el Teniente Coronel Packard (Samuel L. Jackson), la fotógrafa Mason Weaver (Brie Larson) y el científico Bill Randa (John Goodman), quienes parten hacia un lugar en el que desaparecen aviones y embarcaciones junto con aquellos que las tripulan. Una vez allí descubren que la isla está habitada por monstruos inimaginables sobre los que reina un gigantesco mono llamado Kong.

 

Kong: La Isla Calavera, es la mirada del Hollywood de 2017 a la mítica figura del mono gigante que aterrorizó en 1933 a las audiencias que se acercaron a ver la producción de la RKO dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack que protagonizaron Fray Wray y Robert Arsmtrong.

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Tom Hiddleston y la ganadora del Oscar por LA HABITACIÓN, Brie Larson

Desde que aquella hiciera historia, otras han venido después, caso de la que rodaron Jeff Bridges y Jessica Lange o la que hace doce años nos trajeron Peter Jackson, Jack Black y Maomi Watts, versión esta última que merecía el olvido inmediato pero que hay que sacar a colación cada vez que el mono Kong regresa a nuestras pantallas.

En 2017 conocemos a un Kong más que perfecto. Es impresionante comprobar hasta qué punto ha avanzado la tecnología: si el Caesar de Andy Serkis (en El origen del Planeta de los simios y El amanecer del Planeta de los simios) podía presumir de un realismo apabullante, aquí el mono directamente se puede confundir con uno de verdad.

Y lo cierto es que nos metemos en la sala a admirar al monstruo. A ese y a los que vengan. Y en Kong: La Isla Calavera vienen unos cuantos. Todos ellos provocan aplausos, son los reyes de la función, aunque se suponga que en la isla solo hay uno al que hay que vencer. La realidad es otra muy diversa, y cada uno de los bichos con los que la expedición se encuentra es, si no peor que el anterior, al menos igual de mortífero y temible.

La expedición se adentra en la isla gracias a unos helicópteros del Ejército que van a protagonizar una secuencia que quedará en el recuerdo del aficionado al género como un hito mayúsculo. Porque es una barbaridad. Lo bien hecha que está y lo divertida que resulta de ver. Cine espectáculo en su máxima expresión. Si tienes encima un bol de palomitas las vas a tener que coger sin mirar y si se te cae una ni te vas a enterar.
Lo malo es que tras ese brillante comienzo la película va a encontrar lagunas. La cinta se estanca, el guion no es lo más fino a lo que le ha dado luz verde un estudio, el montaje deja bastante que desear y a nivel de realización, a cargo de Jordan Vogt-Roberts, director de la aclamada The kings of summer, se puede detectar hasta algún que otro salto de eje, fallo nunca recomendable aunque haya directores que no lo tengan demasiado en cuenta.

Tampoco los personajes son muy destacables. Los dos protagonistas, interpretados por Tom Hiddleston y Brie Larson, carecen por completo de carisma, y de entre los secundarios solo brilla un John C. Reilly demoledor en un papel que salva muchos momentos del film, estando incluso por encima de ese genio llamado John Goodman y de Samuel L. Jackson, más estrella que gran actor de todos los films en que aparece.

Kong
Monstruos increíbles se enfrentan a los protagonistas

Pero a pesar de todo Kong: La Isla Calavera es un blockbuster con vocación, nacido para arrasar en taquilla y con todas las garantías de lograrlo. Sus errores no van a empañar la diversión que contienen sus imágenes y algunas de las poderosas secuencias de la película, como la ya citada de los helicópteros o la de la llegada a la zona de las calaveras, momentos intensos que elevan la sensación de disfrute de la película.

Y tanto para aquellos que la admiren como para los que deje más o menos fríos, Kong: La Isla Calavera contiene un epílogo tras los créditos finales. Que nadie se levante cuando crea que ha terminado porque no es cierto. No vamos a contar en qué consiste la escena posterior al rollo que casi nadie quiere ver pero desde aquí os aseguramos que no os va a defraudar.

Silvia García Jerez

 

 

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