JACK

Hermanados

 

Llega tiempo después de su estreno en la Berlínale’14.

Una pena, porque podríamos haber disfrutado de Jack mucho antes. También sufrido.

Pero nunca es tarde si la dicha es buena; aunque sea un drama, un gran drama vitalista.

‘Jack’ va de un par de críos al descuidado de una madre inmadura.

Así en titulares de sinopsis, recuerda a la francesa con chaval en reformatorio y madre joven e inexperta (‘Con la cabeza alta’); y como en ésta, no juzga a la progenitora aún habiendo critica social.

Centrándose en el hermano mayor -cuyo nombre y presencia engloba todo el film-, y como en una historia dickensiana en la época del selfie -pero sin narcisismo ni frivolidad-, la mirada de ese pequeño en poderosos primeros planos, llena de veracidad la pantalla.

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Cámara en mano y pegada al rostro del muchacho, que aguanta todo el metraje su presencia, podríamos considerarla una película intensa; algo incomoda.

Pero donde algunos verán una peli ‘de esas  raras, donde no pasa nada”; otros, encontrarán en los ojos de los niños y de la madre, toda una colección de emociones y conductas humanas.

Jack es una película más de conciencia de elección que de probar suerte en la cartelera.

Jack es una película grande sobre pequeños héroes. El honesto retrato de una infancia escapándose de si misma y de un mundo adulto atroz; reflejo del signo de los tiempos.

Ese loco bajito (que diría Serrat), el gran cuidador de apenas diez años, vela por su hermano, en una lucha constante y agotadora que pertenece a los mayores y no a los niños. Día a día. Cada día… Y en uno cualquiera, la vida (demoledora para algunos), le hace un quiebro y le cambia en un segundo.

Ya nada es como antes; aunque Jack siga cuidando al pequeño y llamando a su madre, como todos los días, porque no tiene las llaves de casa y no sabe atarse bien los cordones de los zapatos.

La cinta seria otra sin el joven actor Ivo Pietzcker, protagonista absoluto, que cautiva en cada secuencia -y esta en casi todas-, con una interpretación realista y natural.

Edward Berger, su director -más experimentado en el medio televisivo-, realiza un riguroso ejercicio en una sensible y despiadada reflexión sobre la institución familiar (tan tratada últimamente) El alemán filma una colorista Berlín que aporta el contrapunto positivo al melodrama fraternal y la calidez precisa a un interior de hogar cargado de traumas. Vemos irresponsabilidad, posesión, abandono y egoísmo…

También; amor, ternura y esperanza.

‘Jack’ nos remite a otros hermanos: los Dardenne de ‘El niño de la bicicleta’ y los de ‘Nadie sabe’ de Kore-eda.

¿Madre no hay más que una… ? Mejor, estar bien hermanado.

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