EL OTRO GUARDAESPALDAS: risas, acción y despiporre

El otro guardaespaldas
El cartel de EL OTRO GUARDAESPALDAS

El título original de El otro guardaespaldas es The hitman´s bodyguard, o lo que es lo mismo, El guardaespaldas del sicario. Pero la traducción literal no es tan divertida ni lleva a la conclusión de que vayamos a ver la película con la que nos vamos a encontrar. Todo lo que nos haga concluir que El otro guardaespaldas es un despiporre, estará en la línea de lo que de verdad es esta cinta.
Incluyendo el grafismo de El guardaespaldas, la mítica historia de amor entre Whitney Houston y Kevin Costner de 1992, y un cartel que parodia aquel con los protagonistas de ésta, Ryan Reynolds y Samuel L. Jackson, El otro guardaespaldas se centra en un hombre del cuerpo obligado a proteger a un asesino a sueldo en su camino a los juzgados, donde tiene que testificar contra un dictador de Europa del Este.

El otro guardaespaldas se ha convertido en número 1 de la taquilla norteamericana, y el buen rato que se pasa viéndola es motivo más que suficiente para darle la razón a los espectadores que contribuyeron a que la película alcanzase ese puesto. Las persecuciones, las peleas, las palabrotas… todo suma para que esta macarrada resulte todo un filón para vender entradas.
Las normas que pone Michael Bryce, el personaje de Ryan Reynolds, a la hora de subir a su coche o la obsesión de su cliente, Darius Kincaid, interpetado por Samuel L. Jackson, de hacer las cosas a su manera, que es como únicamente concibe que le van a salir bien, son dos de los puntos fuertes sobre los que El otro guardaespaldas se apoya.

El otro guardaespaldas
Salma Hayek interpreta a Sonia Kincaid, uno de los papeles femeninos importantes de EL OTRO GUARDAESPALDAS

Pero no son los únicos, porque se trata de una de las pocas ocasiones en una película de acción en que las mujeres juegan papeles fundamentales. Tanto Salma Hayek como Elodie Young interpretando a Sonia y Amelia respectivamente, van a tener la presencia y la importancia que rara vez vemos en personajes femeninos en este tipo de cintas. Y para ejemplificar esta afirmación no hay más que fijarse en una de las secuencias más espectaculares de la película, que tiene lugar en Amsterdam. Con ese dato no hay pérdida.
Pero las estrellas de El otro guardaespaldas son Ryan Reynolds y Samuel L. Jackson. El primero en una caracterización divertida como contrapunto aparentemente torpe de un criminal que tampoco es lo que parece, y el segundo metido a fondo en un personaje con registros interpretativos marca Samuel L. Jackson que no por conocidos dejan de funcionar como el reloj de una torre.
El carisma de Samuel es indiscutible. Su presencia en escena es tan contundente que no hace falta que la comparta con nadie y Reynolds, siempre por debajo de esa fuerza arrolladora, hace lo que puede para mantener una atención que las circunstancias del guión le permiten sostener. Pero El otro guardaespaldas no sería lo mismo sin uno de los actores fetiche de Quentin Tarantino. Es algo que el propio Samuel se ha ganado.

El otro guardaespaldas
Ryan Reynolds y Samuel L. Jackson, una de las parejas cinematográficas del verano

El tercero en el triángulo del argumento es Gary Oldman, un actor portentoso al que su peculiar físico lo está limitando a personajes situados en el lado oscuro. Da pena verlo como un villano convencional cuando su talento alcanza para estar a la altura de un fantástico duelo con Samuel L. Jackson y ganarle el pulso que entre ambos surge. Es de esperar que el Wiston Churchill que interpreta en La hora más oscura, de próximo estreno en enero de 2018, lo ponga de nuevo en la órbita de los grandes personajes a los que nos tiene acostumbrados, caso de su George Smiley en El topo, de hace ya seis años.

Risas, acción y mucha juerga, eso es El otro guardaespaldas, una ‘buddy movie’, o película de amigos, subgénero que suele tener una aceptación más que consolidada gracias a títulos como Arma letal y réplicas como Zombies party o la más reciente de todas, la estupenda Dos buenos tipos, protagonizada por Russell Crowe y un Ryan Gosling insólito pero extremadamente efectivo en un género tan alejado de lo que acostumbra a rodar.
Ahora es el otro Ryan el que está al frente del reparto y junto a Samuel L. Jackson forman una de las parejas del verano, con la que el público se lo pasará muy bien al lado de su tanque de palomitas y su Coca-Cola. A veces al cine no se le pide más que eso.

Silvia García Jerez

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