ESPERANDO AL REY: Tom Hanks bajo arenas movedizas

Resulta extraño observar que en verano, temporada que acabamos de comenzar como estación del año y en lo que a estrenos cinematográficos se refiere, nos pueda llegar una película protagonizada por Tom Hanks, actor inmenso dentro de un Hollywood que incluso de los hombres extraordinarios prescinde cuando de llegar al público joven se trata.

Alan (Tom Hanks) intenta desesperadamente reunirse con el rey de Arabia Saudita
Alan (Tom Hanks) intenta desesperadamente reunirse con el rey de Arabia Saudita

Por eso cabe preguntarse qué clase de película es Esperando al rey, si una comedia que encaje entre los alegres títulos que inundan nuestra cartelera estival, género que tuvo a Hanks como uno de sus adalides allá por los años ochenta, cuando hicieron furor Un, dos, tres… Splash, Despedida de soltero o Esta casa es una ruina, que él protagonizó.
O si es un drama lo suficientemente ligero como para caber en una programación que incluye estrenos de Pixar o marcianos que vuelven a invadir la Tierra veinte años después de haber venido a conquistarla.
La respuesta es una mezcla de ambos géneros, un cocktail nunca demasiado definido que intenta comprender el nuevo estatus de un hombre de negocios del mundo de las telecomunicaciones perdido física y psicológicamente en una Arabia Saudí que ni lo espera a él con las mismas ganas con las que ha viajado hasta allá, ni le va a poner las cosas fáciles para llevar a cabo su propósito: venderle al rey su gran idea para poder prosperar económicamente como no lo ha conseguido en los Estados Unidos.

Adam a su llegada a Arabia Saudita
Adam a su llegada a Arabia Saudita

Es admirable comprobar cómo un nombre tan consolidado como el de Tom Hanks acepte llevar el peso de una película que nace sin ánimo de competir por ningún Oscar, ni siquiera el que podría ganar él como mejor actor si la Academia lo apoyase hasta el punto de premiarlo. No, este film está claramente alejado del perfil de las películas vencedoras en la gran noche del cine. Y ver en él a la estrella de la que Hollywood pasó de largo en enero, cuando le otorgó seis candidaturas a la soberbia El puente de los espías sin que su protagonista se encontrara entre los nominados, es verdaderamente llamativo.

Esperando al rey está dirigida por Tom Tykwer, alemán que asombró al mundo con Corre, Lola, corre. A sus órdenes ya trabajó Hanks en la polémica El atlas de las nubes, película de claros extremos, que o se ama o se odia, sin términos medios, y con él repite en esta aventura que también tiene mucho de inclasificable pero que resulta bastante más asequible que la anterior.
Tras un comienzo brillante se nos presenta una película irregular, con grandes momentos unidos a otros que poco o nada aportan a la trama y que, eso sí, cuenta con un secundario inolvidable, Alexander Black en el papel de Yousef, un peculiar taxista que desde ya podemos juntar al que interpretó Guillermo Montesinos en Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Tom Hanks y Alexander Black
Tom Hanks y Alexander Black

Poca nota puede, por lo tanto, conseguir este film, que en realidad funcionará como un título bisagra entre los dos grandes que Tom Hanks ya tiene terminados y a la espera de estreno: Inferno, la tercera parte de El código Da Vinci, y Sully, el último trabajo de Clint Eastwood que pone el foco sobre el piloto que logró salvar la vida de 155 personas haciendo un aterrizaje forzoso en las aguas del río Hudson.

Silvia García Jerez

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