El caos del Mad Cool Festival

Este fin de semana se celebró una nueva edición del Mad Cool Festival en Madrid. Este año con un cartel prometedor, nueva ubicación y el doble de asistentes se convertía en el festival más grande de España y uno de los peor organizados.

Mucho ha dado que hablar el festival, sobre todo las incidencias de la primera jornada y menos mal que solo fueron incidencias, porque podríamos estar hablado de mayores consecuencias.

Puedo afirmar que las personas que estuvimos allí, en algunos momentos se vivimos una gran tensión y que gracias al saber estar de la gente que dentro de la situación se comportó civilizadamente y así se evitaron avalanchas hasta que la organización pudo controlar la afluencia de gente.

CAOS

A un festival se va con tiempo sabiendo que puede haber cola para entrar, pero una cola dentro de unos límites, no de tres horas. Las puertas del festival se abrieron, cuando ya había cientos de personas esperando para entrar a la que se fue uniendo más y más. En el parking cientos de coches esperando para entrar en una cola gestionada por la policía. Un parking que se solicitaba por adelantado y para el que solo había habilitado un único acceso por lo que las colas llegaron a ser de 3h. En mi caso de casi dos horas por lo que fue imposible llegar a los primeros conciertos.

El acceso del parking al festival era un gran tapón de gente que afirmaba que llevaba más de dos horas esperando para entrar, nadie sabía porque pero el personal no dejaba pasar a nadie, por lo que la gente harta de esperar reacciono tirando abajo unas vallas que daban al acceso y comenzó a pasar, por suerte, ordenadamente al festival, pero tanta gente entrando se formó otra cola más adelante donde nos quedamos parados dentro de un túnel, creo que fue el momento más peligroso. Por suerte tras unos 5 minutos apareció un grupo de antidisturbios a parar el acceso al túnel y poco a poco llegamos a la entrada donde ya no se miraba nada, ni bolsos ni bolsillos ni casi si llevabas entrada. Seguridad 0.

Ya dentro después de casi tres horas era imposible ir a buscar bebida, 45 min para una cerveza o una pizza. El baño más de lo mismo, había que ir con tiempo.  Y al cabo de un tiempo ya no se podía pagar con tarjeta en ninguna barra del festival, solo efectivo. Percance que no solo no se solucionó sino que además afecto al servicio de taxi que tampoco pudo cobrar con tarjeta cerca del festival. Tal como nos explicó un taxista debía de calcular la carrera hasta el festival y después ir lejos para poder cobrar a los clientes con tarjeta de crédito debido supuestamente a unos “inhibidores” y volver a llevar a la gente a la puerta. Así, poniéndolo fácil.

Por lo menos el pago obligatorio en efectivo hizo que las barras se vaciaran un poco y  se pudiera pedir con normalidad mientras tuvieras dinero en el bolsillo. Cuando se nos acabo el efectivo tiramos del punto de agua potable que había habilitado y en el que por supuesto también había cola. Poco nos duró pues sobre las dos de la mañana no quedaba ni agua.

No hace falta ni comentar las colas que se formaban al final del festival para poder volver a casa en bus o taxi ya que eso no es novedad. Los que hemos estado en otras ediciones ya lo hemos vivido anteriormente,  más de una hora para coger un taxi y aun no nos podemos quejar que sabemos de gente que tardo muchísimo más.

Tras una jornada de festival en la que lo que menos vimos fueron conciertos nos planteamos no volver, no quedaban ganas y no nos fiábamos de que hubieran solucionado nada, pero después de pagar 200€ por el abono y recorrer 600 km parece que no queda mucha opción más que insistir a ver qué pasa.

Y sorpresa. Segundo día, mismo lugar, misma cantidad de gente y ni una cola, todo funciona, todo en orden. Que alguien me explique el cambio porque yo no veo nada diferente, mismos accesos, misma cantidad de personal, tanto el viernes y el sábado, en fin, de expediente x, pero se agradece enormemente.

Errores de organización y caos del primer día a parte, hay que señalar algún fallo que me parece importantísimo en un festival de este calibre, como los accesos a personas con movilidad reducida, no puede ser que esta gente tenga que pasar por el camino de piedras como puños que había en la entrada al festival, dentro mucho césped artificial, pero ofrecerles una entrada alternativa o habilitar un caminito no.

Los Front Stage o zonas Vip ocupando las primeras filas de los conciertos, mientras los asistentes de segunda que no pudimos pagar un abono VIP vemos los conciertos detrás de unas vallas de una zona completamente vacía. Menos mal que muchos de los artistas protestaron por esta práctica y en muchos conciertos consiguieron que nos dejaran pasar y ocupar la zona.

En definitiva, la ampliación del Mad Cool , en mi opinión fue un desastre, les vino grande y se priorizo el dinero antes que el bienestar de los asistentes claramente.

Por suerte el festival se salvó por la calidad de sonido y de los grupos que tocaban, y al final no fue todo tan amargo y pudimos disfrutar del que sin dura será el último Mad Cool Festival al que vamos.

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