LA CASA DE LA ESPERANZA: judíos camino a la libertad

La casa de la esperanza recoge los hechos reales acontecidos en el zoo de Varsovia durante la II Guerra Mundial, lugar que llegó a convertirse en el refugio de cientos de judíos que encontraron en el sótano de los Zabinski, Antonina (Jessica Chastain) y Jan (Johan Heldenbergh) un hogar para huir de los nazis y una manera de escapar de ellos.
Ante la invasión de Polonia y la conversión de Lutz Heck (Daniel Brühl) a nuevo jefe del zoológico, al que pretende dar un uso experimental, cientos de perseguidos son acogidos en el sótano del emplazamiento y trasladados en camiones como si fueran animales, de forma que no levantaran sospechas ante las miradas de los soldados encargados de detener a quienes intentaban sobrevivir.
La historia, claro está, recuerda a la que Steven Spielberg nos contó en La lista de Schindler, y precisamente por eso despierta tanto interés como recelo. Lo primero debido a que los acontecimientos de la II Guerra Mundial son siempre dignos de la atención que dicho conflicto bélico suscita. Lo segundo porque La lista de Schindler es un título mítico que la memoria colectiva tiene por insuperable, y cualquier comparación con ella resulta dañina y dolorosa.

La casa de la esperanza
El matrimonio Zabinski en la ficción de LA CASA DE LA ESPERANZA

Pero precisamente por el primer motivo no cuesta nada acercarse a ella, y entre la temática de la película y el hecho de que la protagonice esa actriz portentosa llamada Jessica Chastain, La casa de la esperanza se convierte en una opción a tener en cuenta.

Luego llega su visionado, que nos desvela que no todos los films que se acercan a la II Guerra Mundial tienen la calidad asegurada. De hecho, La casa de la esperanza adolece de ella. Nada de lo que sucede nos resulta lo conmovedor que se pretende porque ni el guion (adaptado por Angela Workman de la novela de Diane Ackerman) es acertado ni la dirección de Niki Caro precisa.
Hay explicaciones -la mecánica del piano, inviable para quienes han de vivir agarrados a la oscuridad de un sótano-, reacciones benévolas de nazis que ante otros personajes serían lo contundentes que sabemos que fueron o detalles que a ojos minuciosos se tornan errores acumulables a los ya citados -cicatrices que se curan con una rapidez impropia de la realidad- que no permiten que la película obtenga los honores que la pareja a la que homenajea se merecía.
Porque una cosa es que el texto que se rueda se cierna sobre los hechos que ocurrieron y otra muy distinta que la cinematografía con la que quedan inmortalizados resulte verosímil. Es en este segundo apartado donde La casa de la esperanza falla sin remisión, hasta el punto de que nada de lo que se ve en la pantalla emociona o angustia como debería, ya que al cuestionarse la certeza de lo narrado queda mermado su poder devastador.

La casa de la esperanza
El auténtico matrimonio Zabinski

Asombra que, de entre los escombros, Jessica Chastain sepa salir sin rasguños. Acabamos de verla en la magnífica El caso Sloane en una interpretación que deja en evidencia a la Academia por no haberla nominado al Oscar, y ahora nos demuestra que si en La casa de la esperanza existe algún destello de la genialidad que inicialmente le atribuíamos a la película, ese corresponde a su buen hacer y al talento que caracteriza su trabajo. Tiene momentos, rondando el desenlace, en que logra hacernos olvidar que esta película no pasará a formar parte de lo más destacado de su filmografía.
Y es que, comprobando la trayectoria de su directora era lógico imaginarlo. Niki Caro saltó a la fama cuando su pequeña producción Whale rider colocó a la niña de 12 años Keisha Castle-Hughes, hoy la Obara Sand de Juego de Tronos, entre las cinco candidatas al Oscar a la mejor actriz. El logro fue llamativo pero la cinta no lo era, y su siguiente proyecto, En tierra de hombres, también le granjeó a Charlize Theron otra nominación al Oscar, dándole a la película una visibilidad que su calidad no merecía.
Tras ellas, dos títulos que no fueron estrenados en España, uno de ellos con Kevin Costner al frente del reparto, y por fin un último que sí lo logra, aunque el resultado del mismo sea un tanto acorde con los de los que sí lo consiguieron.

Silvia García Jerez

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